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La Carisa, un “camping” bélico

Los recintos romanos se construían en horas en cada campaña estival y eran derribados con la llegada del invierno para evitar que los recuperaran los enemigos

Esperanza Martín, durante la investigación en el Picu L.lagüezos.

Esperanza Martín, durante la investigación en el Picu L.lagüezos.

Los campamentos de la Vía Carisa se construían en cada campaña estival, una suerte de “camping” bélico. Cientos de legionarios trabajaban duro, cuando llegaba la primavera, para levantar los recintos en unas horas y asegurar la estrategia bélica en los montes que separan Aller y Lena. Cuando las temperaturas bajaban

Este campamento, el primero romano levantado en el territorio que actualmente ocupa Asturias, fue una pieza “clave” para la romanización de la región. Tenía una extensión de más de ocho hectáreas (como ocho campos de fútbol) y permitía una vigilancia exhaustiva de los enemigos que se acercaban por la Vía Carisa (la calzada romana que unía La Meseta con Gijón).

El estudio está firmado por Martín y Camino, y aparece en la publicación “Excavaciones arqueológicas en Asturias 2013-2016”. El primer informe en profundidad sobre L.lagüezos. El yacimiento fue descubierto casi por casualidad, durante un vuelo para documentar las guerras de Hispania, en el proyecto internacional de “La Guerre et ses Traces”.

En un principio se planteó que pudiera ser un yacimiento “de apoyo” para Curriel.los. Este campamento, investigado por Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra a principios de siglo, fue la “joya” de La Carisa durante décadas.

L.lagüezos puede arrebatarle el trono. Es más grande en extensión y los hallazgos, aunque escasos, son únicos en la investigación de las guerras astur-cántabras. Falta, reconocen los arqueólogos, la recuperación de más restos numismáticos. Las antiguas monedas son la clave para determinar la cronología de un recinto romano. Pero los arqueólogos pueden llegar a conclusiones: “La contundencia de su vinculación física con la Vía Carisa y con el campamento de Curriel.los, uno de los más precisamente datados de los atribuidos a las guerras cantábricas, ayuda a paliar esa carencia. El campamento hubo que levantarse durante las operaciones protagonizadas por la columna militar encargada de entrar en el corazón de la Asturias Transmontana siguiendo el eje de la Vía Carisa”. Necesariamente, en los años 26-25 antes de Cristo.

La multiplicidad de ocupaciones de L.lagüezos sugiere, según los arqueólogos, “una necesaria contemporaneidad” con Curriel.los. Es decir, que los dos campamentos romanos estuvieron ocupados al mismo tiempo. Dato que no es baladí, porque el segundo recinto (el de Curriel.los) tenía una extensión de seis hectáreas (como seis campos de fútbol). Con este tamaño, podrían albergar cada uno holgadamente a cinco cohortes: es decir, 1.600 legionarios en La Carisa. Otros estudios estiman que una legión entera (4.200 soldados) podían ocupar los recintos de mayor envergadura.

Queda mucho por saber de La Carisa. “A falta de los pormenores cronológicos, por el momento hemos de contentarnos con aceptar la presencia recurrente de las tropas en esta posición, no sólo ceñida a los años 26 y 25 antes de Cristo, sino a los inmediatamente siguientes, bien como consecuencia de las revueltas constatadas en las fuentes, bien en el curso de los despliegues de ocupación del territorio”.

Quizás esos campamentos, a más de 1.650 metros de altitud, fueron la base para una ocupación que no resultó fácil. Pero es necesaria más investigación. Es por eso que los expertos ya han requerido fondos al Principado, también a la Diputación de León, para seguir con las investigación. Más excavaciones para conseguir así que la tierra siga narrando su historia.

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