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“Me quedé en shock”, relata la mujer que sufrió tocamientos de un hombre en el Hospital

La víctima es guardia civil y coincidió con el varón, condenado a un año de cárcel, en una habitación de Riaño cuando cuidaban a familiares enfermos

El Hospital Valle del Nalón, donde tuvieron lugar los hechos, en una imagen de archivo.

El Hospital Valle del Nalón, donde tuvieron lugar los hechos, en una imagen de archivo. Juan Plaza

“Estaba en el Hospital Valle del Nalón, cuidando de mi madre, cuando el hombre que acompañaba a la enferma con quien compartía habitación y que estaba sentado al lado del sillón donde yo dormía me metió la mano por debajo de la manta con la que yo estaba tapada y

Es el relato crudo, sin adornos, de M. C. C. F., una mujer natural de Ciaño, de profesión guardia civil, que sufrió un abuso sexual en abril de 2019 en el hospital de Riaño. El juzgado de lo Penal número 1 de Langreo ha dictado sentencia sobre el caso: el autor de los hechos ha sido condenado a un año de prisión y al pago de 2.000 euros a la víctima en concepto de indemnización por los daños morales sufridos. “Hay que denunciar estos casos siempre, nos puede pasar a cualquiera”, afirma la víctima.

Con su relato, quiere ayudar a otras mujeres que pasan por lo mismo. Así que continúa: “Entonces me desperté sobresaltada y, quitándole la mano con fuerza, le pregunté que qué estaba haciendo. El ahora condenado se marchó de la habitación rápidamente, diciendo ‘perdón, perdón’ en perfecto castellano”. Un dato importante ya que, durante el proceso judicial, se hizo necesario contar con un traductor de polaco para el autor de los hechos.

Una mujer nunca sabe cómo reaccionará cuando se convierte en víctima. Según M. C. C. F.: “Pese a mi profesión, guardia civil, me quedé en shock, paralizada”. En cuanto pudo reaccionar, lo puso en conocimiento del hospital. “No había un protocolo de actuación que se pudiera poner en marcha en ese momento contra este tipo de abusos. En cuanto llegó un familiar a relevarme, llamé al 091 y fui a poner la denuncia a la Comisaría de la Policía Nacional de La Felguera ”. Ya en las dependencias policiales, explica la víctima, “identifiqué sin ninguna duda al agresor, que posteriormente fue detenido y puesto a disposición judicial”.

El agresor tenía antecedentes penales, pero no computables para este caso. La espera por el juicio, reconoce M. C. C. F., fue lo más duro del proceso: “Pienso que todas las mujeres que nos atrevemos a denunciar somos valientes, porque es un camino difícil”, apunta.

“Yo dormía y metió la mano debajo de la manta con la que me tapaba; hay que denunciar estos casos siempre”, remarca la víctima

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La acusación particular fue ejercida por una abogada de CAVASYM, Centro de Atención a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos. El relato de la víctima fue “veraz y firme”, según el magistrado de la sala de lo Penal de Langreo.

Además, declararon como testigos una enfermera y un vigilante de seguridad. La primera aseguró que la mujer se había dirigido a ella tras lo ocurrido y que, al llegar a la habitación, el hombre estaba poniéndose una mochila para irse. El vigilante dio cuenta del nerviosismo de la víctima y aportó un parte de incidencias del día de los hechos.

El magistrado falló en la sentencia que el hombre actuó “con la finalidad de satisfacer su ánimo libidinoso” y que los hechos constituyeron un delito de abuso sexual previsto y penado en el Código Penal. No consideró oportuna la pena de libertad vigilada, propuesta por la acusación particular, por ser “un delincuente primario en delitos de carácter sexual (...)”.

La víctima necesitó terapia psicológica para superar lo que había ocurrido.

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