La profunda herida abierta que la dictadura franquista dejó en España ha revestido de aversión algunos logros de la época. La historiadora del arte María Fernanda Fernández ha desarrollado un trabajo de investigación sobre la vivienda común como objeto cultural y la patrimonialización de la vida cotidiana obrera. Han recibido muchos nombres, como colominas o tocotes, pero sobre todo, como remarca Fernández, establecieron a mediados del pasado siglo “el estándar del mínimo digno”.

María Fernanda Fernández.

María Fernanda Fernández.

El exposición de María Fernanda Fernández puede ser visionada en el canal de Youtube del Ayuntamiento de Mieres. La historiadora subraya que en los últimos años hemos asistido a una modificación del término monumento histórico-artístico, “incluyendo cada vez más el marco de bien cultural, que abarca paisajes, tradiciones o vivencias”. Destaca que en este cambio de mentalidad ha influido el desarrollo de proyectos como la reconstrucción en Normandía de Le Havre, literalmente destrozada por los bombardeos alemanes durante la segunda guerra mundial.

La historiadora mierense percibe que “poco a poco nos interesa cada vez la vida cotidiana, la intimidad”. Partiendo de que “el mundo popular de mediados de siglo XX ya es un mundo obsoleto que ha ido desvaneciéndose ante nuestros ojos”, este proceso nos exige una atención . “Hay que tomar una decisión sobre qué debemos hacer al respecto. Lo que no es lujoso, ni excepcional ni está ligado a una persona relevante requiere de otro tipo de andamiaje para que sepamos comprender su valor y trascendencia”.

María Fernanda Fernández remarca que “hablar sobre la casa hoy en día tiene especial interés debido a la pandemia que atravesamos”. El confinamiento nos ha hecho “volver a pensar en la casa y sus conquistas”. Sobre las barriadas obreras, defiende que ha llegado el momento de acabar con la percepción “de que se trata de elementos que no tienen mayor valor”.