“Estuve picando 25 años. Yo tuve suerte, toy pegáu a Dios o algo porque yo accidentes nunca tuve, na más un poco… Acuérdome que tuve mancáu en un pie”. El de Inio es uno de los cuarenta testimonios que componen el libro “Cachinos de mina”, con el que Manuel Carbajo, profesor recientemente jubilado del IES La Quintana, se adentra en las entrañas del pozo. El libro salió a la venta el 4 de diciembre, como homenaje a Santa Bárbara y a Miguel Ramos, amigo del autor y fallecido ese mismo día hace trece años.

“No soy de familia minera, pero tengo vecinos mineros, padres de alumnos y amigos mineros, compañeros de mi peña ciclista que son mineros... Continuamente he tenido el habla y las conversaciones de la mina a mi alrededor”, explica Carbajo, que añade: “La idea surgió en 2018 cuando cerraron casi todas las explotaciones. Me dio rabia que aquellas conversaciones que yo tenía todos los días se pierdan. Cada vez se habla menos de turnos, galerías y carbón. Lo que pretendo es que el libro sea un poco testigo de todo eso porque dentro de unos años las conversaciones de las que hablo desaparecerán por completo”.

En el libro hablan mineros, mujeres de mineros, sanitarios relacionados con esta actividad... Y no solo de la comarca del Nalón, sino de otros lugares como Mieres, Teverga, Matallana, Gijón. “El abanico es amplio porque quería hablar de todo un poco. Son cuarenta entrevistas que tocan diversas capas de la sociedad y nunca mejor dicho si hablamos de minería”.

También hay una amplia representación de mujeres. “La mujer en la mina siempre ha quedado más silenciada, cuando ha jugado un papel fundamental. La mujer del trabajador del pozo era la que vertebraba el hogar minero. Por eso la portada del libro es ‘La Carbonera’, un monumento al que no le damos importancia que está ahí arrinconado casi, pero representa a todas estas mujeres. Coger carbón de la vía del tren era la única posibilidad que tenían mucha familias de calentar sus casas. La mujer tuvo un papel en la sociedad minera inabarcable y muy difícil de describir”, expone el autor.

Carbajo relata que “me llevó un año preparar y escribir el libro. Me han impactado varios testimonios. Recuerdo un minero de La Camocha que me mandó una foto del suegro de hace cincuenta o sesenta años y me llamó mucho la atención. Siempre escuchamos hablar de los guajes de la mina, pero cuando lo tienes delante, una chaval de doce años con la ropa de andar por casa y sin zapatos prácticamente, es cuando te das cuenta de lo que aquellos críos pasaban”. Y añade: “Estos guajes eran como esos niños que vemos en las películas que iban a la guerra con 14 o 15 años. Nadie les preguntaba qué edad tenían para ir a matar y aquí tampoco se les preguntaba qué edad tenían para bajar a la mina”.

El autor visitó “gente de la minería de León y tenían las mismas dificultades y preocupaciones que teníamos aquí. Los de aquí íbamos allí a secar y ellos mandaban aquí a sus hijos a que vieran el mar”. La tirada inicial de “Cachinos de mina” es de trescientos ejemplares. Parte de lo recaudado se destinará a Cruz Roja. La presentación, si la crisis sanitaria no lo impide, está prevista para el próximo 10 de diciembre, este jueves, en la Casa de Cultura de Sama.