Las protestas por la falta de avances en el uso lúdico de los embalses de Redes están a la vuelta de la esquina. Así lo piensa el alcalde de Caso, Miguel Fernández, que afirma que “se están riendo de nosotros” con este tema. Las críticas van dirigidas, principalmente, a Cadasa (Consorcio de Aguas de Asturias). La gota que colma el vaso es lo ocurrido estos días: una lancha a motor se está encargando de limpiar la superficie del pantano. Mientras, a los vecinos se les exige, cuando la navegabilidad sea una realidad, que se utilicen barcas “cautivas” (que solo puedan usarse en estos embalses) y que no tengan motor. “Para unos funcionan unas reglas, para otros otras. Se comportan como los amos del pantano”, denunció el regidor.

También están “cabreados” los negocios. Así lo afirma Fito González, presidente de la asociación de empresarios Redes Natural. “Hay doble rasero. Porque se está limpiando el embalse de Tanes con al menos una lancha a motor, que seguramente no es una embarcación cautiva”. Los empresarios critican los retrasos con la puesta en marcha del proyecto del embarcadero que permitirá el uso lúdico del embalse, y recuerdan que a ellos se les exige que “las canoas sean cautivas, solo puedan utilizarse aquí, y por supuesto, que sean embarcaciones sin motor. Pero parece que ellos”, por Cadasa, “no cumplen con las mismas reglas”.

La colegiata de Tanes, en cuyo entorno se quiere hacer el embarcadero

Desde Redes Natural se subraya la necesidad de ir poniendo en marcha el proyecto del uso lúdico, y afirman además que la mejor época del año para hacer las obras es esta, y no más adelante, cuando el pantano se llenará y será “mucho más difícil” acometerlas. “La gente”, añadió Fito González, “se cabrea con estas cosas, con estos dobles raseros. Si unos tienen que cumplir, Cadasa también”.

Las tareas que se están llevando estos días a cabo en el embalse consisten en el arrastre de la basura y los materiales acumulados en la superficie. Se llevan hasta la zona de la presa, donde una grúa pluma lo saca del agua. Posteriormente los materiales se llevan a Cogersa.