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Peña Ubiña, al revés que el Everest: mengua tres metros y el Fontán Norte pasa a ser la montaña más alta del centro de Asturias

La última medición oficial rebajó la altura del pico más conocido del macizo, al contrario de lo ocurrido con la cima del Himalaya, que ganó 86 centímetros

Una vista de las principales cimas del macizo de Las Ubiñas

Una vista de las principales cimas del macizo de Las Ubiñas

Los montañeros afirman que por muy alta que sea una montaña siempre hay un camino para llega a la cima. Con todo, la variable más empleada para medir la dificultad de las ascensiones suele ser precisamente la altura. Tal vez por ello, todavía hoy en día hay debates inesperados sobre el tamaño de las cumbres más colosales. China y Nepal, los dos países que comparten la montaña más alta del mundo, fijaron conjuntamente la pasada semana la altura del Everest en 8.848,86 metros, 86 centímetros por encima de la tradicionalmente aceptada de 8.848 metros, que efectuó la India en 1955. El abalance no cambia nada, sigue siendo con diferencia la montaña más alta del planeta, 237 metros por encima del K-2. Sin embargo, mediciones tardías de este tipo sí han alterado jerarquías fuertemente arraigadas y que, aún incorrectas, se mantienen en el imaginario colectivo. ¿Cuál es el techo del macizo de Las Ubiñas?

Generaciones de montañeros se han adentrado en las quebradas de la zona central de la Cordillera convencidos de que Peña Ubiña es la cumbre más elevada de esta visitada estribación. Como ha pasado ahora con el Everest, el Instituto Geográfico calibró la altura de esta emblemática cima. El resultado fue decepcionante para muchos aficionados. Los 2.417 metros de altitud quedaron en 2.414. De un plumazo topográfico el gigante menguó 3 metros. Cuantitativamente, el ajuste fue menor, de apenas el 0,12 por ciento. Pero cualitativamente la redimensión fue mucho más importante. Los nuevos cálculos despojaron a esta gran roca caliza del título de «techo» del macizo de las Ubiñas, honor que ahora recae en la cima quirosana del Fontán Norte, que sí cuenta con los 2.417 metros que históricamente se le han atribuido a la «reina» destronada.

“La medición hecha hace unos años ya puede considerarse la definitiva. Es muy exacta y parece más que improbable que pueda corregirse en el futuro”, apunta el veterano montañero turonés Ángel Fernández Ortega. Autor de numerosas publicaciones sobre la montaña asturiana, subraya que es muy frecuente seguir encontrando en los libros y enciclopedias de papel la antigua medición de Peña Ubiña. «A nivel digital también se mantiene el error, pero es menos frecuente, pero en papel aparece en mal casi todos los sitios», apunta el también miembro de la directiva de la Federación Asturiana de Montaña.

La relevante pérdida hegemónica generada por el pequeño rebaje no ha ido en menoscabo del renombre de Peña de Ubiña: “La verdad es que la mayoría de los montañeros siguen considerándola el referente del macizo”, apunta Fernández Ortega. La reconocida alpinista Rosa Fernández coincide en la apreciación: “Por lo general, se sigue considerando a La Ubiña como la cumbre principal y es sin duda la primera referencia de la zona”. La deportista valora el enclave en su conjunto, pero subraya la importancia de su estandarte: “Que se haya confirmado que El Fontán es la cumbre más alta no es motivo para plantear a estas alturas cambiarle el nombre al macizo”, apunta con sentido del humor.

"En las publicaciones en papel las mediciones aparecen en general mal, pero también incluso en el ámbito digital"

Ángel Fernández Ortega - Montañero turonés, autor de varios libros

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El Macizo de las Ubiñas acoge cada año la visita de miles de montañeros. Su estratégica situación, muy próximo a las grandes poblaciones del centro, lo convierte en la primera elección de muchos aficionados a la montaña que en un momento determinado no disponen de tiempo para afrontar un viaje más largo. La estribación está considerada como unos Picos de Europa a pequeña escala. Peña Ubiña es, sin lugar a dudas, la joya de la corona de este gran sistema calizo. En cambio, el Fontán Norte no pasa, o pasaba, de ser una cumbre de segunda fila, incluso menos conocida que otras como el Siete, el Portillín, La Mesa y Peña Ubiña Pequeña. Ambas cimas están separadas por apenas unos cientos de metros en línea recta.

La ascensión a Peña Ubiña es una peregrinación obligada para los montañeros asturianos. Mucho menos conocida es la del Fontán Norte. Afrontarla conlleva remontar unos seis kilómetros en 4 horas de marcha. La ruta es más compleja que la subida acostumbrada a Peña Ubiña. El recorrido habitual pasa por la arista cimera, con peligrosa asomada sobre un abismo amenazador hacia la vertiente asturiana. Ahora bien, una vez alcanzados los 2.417 metros de altitud, el esfuerzo encuentra recompensa. Ángel Fernández Ortega dibuja una descripción que fluye con una carencia casi musical: “El último tramo de la marcha preside, hacia tierras quirosanas, un paisaje de armoniosa naturaleza cuyos valores deberemos preservar”, apunta. Y añade: “Se trata de los puertos de Agüeria, prestigioso jardín de este territorio de privilegio. Jugosas praderías, arroyos de cantarinas aguas, recoletas cabañas pastoriles y la densa floresta de carrascales sobre los que emergen los luminosos pedestales de sus montañas constituyen el bagaje de este mágico rincón”.

"La referencia principal sigue siendo Peña Ubiña, a estas alturas no vamos a cambiar de nombre al macizo"

Rosa Fernández - Alpinista asturiana

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Mieres también recibió hace unos años una mala noticia topográfica, igualmente marcada por equívocos asumidos como ciertos. Una cima tan popular como el Llosorio, a la que tradicionalmente se le había asignado una altura de 1.004 metros, resulta que se quedó fuera de kilometraje, con tan sólo 998 metros. En lo referente a este concejo, el Cuitu Ventosu (1.148 metros) es su techo, si consideramos que su perímetro está dentro totalmente de su geografía. Ángel Fernández Ortega explica que el Burra Blanca (1.152 metros) es un poco más alto, “pero se reparte en tres municipios”. En cuanto al Tres Concejos, alcanza los 1.096 metros. “Como dato curioso, se puede destacar que el Torrecerredo es el más alto de los Picos y también de Asturias. Tenía asignados 2.648 metros y subió a los 2.649,6 de altitud. El segundo más alto de los Picos es el Llambrión, que tenía 2.642 metros y ahora tiene 2.648. Es el techo de Castilla y León”, remarca Fernández Ortega.

La Cordillera Cantábrica apenas su asoma al balcón de los 2.500 metros de altitud. Sus cimas de referencia parecen haberse estabilizado tras un periodo de crecimientos y mermas. No es de extrañar por tanto que lo mismo pase con el Everest, la más espigada de todas las montañas. Aunque su altura ha sido medida en varias ocasiones, Nepal no había hecho hasta ahora sus propios cálculos. De acuerdo con China, mide 8.848,86 metros. Desde esa perspectiva, la pugna entre El Fontán y Peña Ubiña parece insustancial, aunque todo es cuestión de perspectivas.

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