DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cantante de tonada y presidente de la asociación Tonastur

José Manuel García: “La tonada minera expresa sentimientos profundos y con frecuencia trágicos”

“Aunque el sector del carbón va hacia el fin de su etapa no podemos dejar morir algo tan nuestro como la expresión artística de esa época”

José Manuel García.

José Manuel García.

José Manuel García es uno de los rostros más reconocidos de la tonada asturiana. Cantante y presidente de Tonastur, se ha destacado durante años como promotor de este legado cultural, participando activamente en el impulso y organización de numerosos eventos. Este mierense sostiene que es el momento de otorgarle a la tonada minera el papel relevante que, a su juicio, se le ha negado en las últimas décadas.

–¿Qué origen tiene la tonada minera del carbón?

–Nace en una época en la que Asturias miraba asombrada a una actividad que empezaba a teñir su paisaje de negro. A su nacimiento contribuyó en gran medida el campesino asturiano al incorporarse al mundo de la minería del carbón como complemento a su trabajo en el campo para lograr una mayor calidad de vida. Ellos llevaron la tonada de las distintas partes de Asturias a la mina. Crearon y cantaron tonadas con distintas letras referidas a la situación que vivían en la mina, con los matices de su lugar de nacimiento y aportando e incorporando a las canciones la musicalidad que la mina en general destilaba.

–¿Cuál podría ser su principal singularidad?

–Se caracterizan por expresar sentimientos y emociones profundas. Además, los intérpretes de estas tonadas, a la hora de ejecutarlas, le otorgan un sello diferenciador a esta expresión artística. Es dolorosa, seria; expresa sentimientos profundos con frecuencia trágicos y es capaz de emocionar a todo aquel que la escuche. Cada tonada habla de minería y de su gente. Es identidad. La tonada minera lleva el olor de la mina en que ha nacido, recuerda el aire y la temperatura que se ha respirado y es todos los antepasados, que se le presentan a uno de pronto.

–¿Un arrebato de exaltación?

–Alguien dijo que cuando el hombre canta partiendo de una interpretación de sus propios sentimientos, se siente más cómodo y sincero. He aquí, por consiguiente, otro valor evidente de la tonada minera que, sale de las entrañas de la tierra asturiana.

–¿Puede poner algunos ejemplos?

–La minería del carbón asturiana está recogida y reflejada en las tonadas mineras asturianas. Desde una toná emblemática de deseo de supervivencia de la minería y sus gentes, como “Viva la xente minera”; o las que demuestran el orgullo del trabajo en la mina, como “Qué bien paez un mineru”. También hay nobleza en, por ejemplo, “El corazón del mineru”. Otras describen la historia de pozos ya desaparecidos. Podrían ser “A la Pipiona”. También hay referencias a los medios de transporte: “Cuando la máquina va”. La inmortalización de la labor minera aparece en “El monumento al mineru” y el trabajo de la mujer en la mina en “La carbonera”. Sin olvidar los accidentes, con “Dexame pasar que voy” o la transformación del paisaje y la contaminación “Playina la de Xixón”. Y muchas más tonadas que unieron y explicaron las vicisitudes de dos pilares económicos y sociales de Asturias.

–¿Se puede cantar a la mina sin haber sido minero?

–Claro, por supuesto. Si nos fijamos en las letras, la mayoría hacen referencia a temas de amor, vida, reivindicación, solidaridad y muerte. Este arte, de origen asturiano, nació de la expresión del mundo minero del carbón y su entorno, por lo que no cabe duda de que la Asturias rural tuvo mucho que ver con el surgimiento de esta expresión artística, que se convirtió en la expresión de la realidad de la mina y sus vicisitudes. Curiosamente, cabe destacar que muchos intérpretes que cantaron a la mina de forma magistral no fueron mineros.

–Al final, la tonada minera parece que sobrevivirá a la propia mina. ¿Qué sentimiento le suscita esta realidad?

–Son muchos años los que llevamos cantando al carbón y a su mundo, que en definitiva es el nuestro. Y siendo conscientes de que la minería va hacia el fin de su etapa no podemos dejar morir algo que es tan nuestro como la expresión artística de esa época vivida.

–¿Ha recibido esta tipo de tonada suficiente atención y apoyo?

–En 1983, Hunosa, desde la sección de atenciones sociales, potenció la toná a través de varios concursos que fueron recibidos en las cuencas con alegría. Los participantes, mineros, pusieron a tono sus voces. Y lo que en principio se veía como un gran acierto para el cante de las minas duró poco tiempo y, por ello, no fue capaz de contribuir al acercamiento del alma minero de Asturias con otras regiones mineras de España.

–¿Qué pediría usted?

–No podemos quedarnos inertes en un momento en el que la toná minera necesita más que nunca tener continuidad en todos sus ámbitos. A las distintas organizaciones políticas, asociaciones de todo tipo y todo lo que forma el entramado social de la minería hay que exigirles un análisis de la situación y, a partir de ahí, podemos ser capaces de encontrar soluciones y cada día hacerla más atractiva para todos. Los asturianos que tienen tantos motivos para sentirse orgullosos de sus cuencas mineras deben utilizarla como identificación y hacer que esas tonadas se exterioricen de forma colectiva, porque más que nunca todo lo constructivo es necesario.

Compartir el artículo

stats