El Montepío y la Mutualidad de la Minería Asturiana ha hecho público esta mañana un comunicado respondiendo a la “campaña dirigida y orquestada en redes sociales contra el presidente del Montepío, Juanjo Pulgar”. En ella, han señalado, “se le acusa de aprovecharse de un supuesto privilegio para su vacunación en la Residencia de Felechosa”. 

Lejos de eso, han añadido, se inmunizó -además de atendiendo a las normas de la Consejería de Salud- por su “obligación moral y legal” por su presencia en el geriátrico. 

También “por la necesidad de hacerlo a pesar de haber padecido el covid-19 en el pasado mes de marzo -forma parte de manera voluntaria de un estudio regional sobre la evolución de pacientes que han sufrido la enfermedad en la primera ola-, y ante la falta de garantía hoy en día de estar inmune”. “Con estas recomendaciones negarse a poner la vacuna sería un mal ejemplo para los dudosos, pero mucho más grave poder ser el causante de un brote de covid en la Residencia. Recordamos que a día de hoy no todos los residentes están vacunados (nuevas altas, hospitalizaciones, alérgicos)”, han matizado.

Juanjo Pulgar padeció covid-19 en la primera ola y participa voluntariamente en un estudio sobre las posibles secuelas

En este sentido, han señalado que el presidente del Montepío “es, por su función desde julio de 2014, Administrador de la empresa SL Residencia de Felechosa, como de las otras empresas de nuestro Grupo de actividades de economía social, y que atendiendo a esta responsabilidad profesional debe acudir y acude de manera rutinaria cada semana a nuestras instalaciones en el Alto Aller”. “Entre otras funciones está la de reunirse con los equipos de dirección y trabajo, revisar documentación, firmar contratos, expedientes etc, supervisión de obras y otros menesteres inherentes”, han destacado.

Está, por tanto, “muy implicado en la gestión de la Residencia. Primero para conseguir su viabilidad y rentabilidad y ahorro y, especialmente en este tiempo, muy pendiente de los controles sanitarios para evitar los contagios”. “Con esos objetivos, traslada su actividad a su despacho de la Residencia de Felechosa varias veces por semana donde mantiene reuniones de trabajo, mantiene cambios de impresiones y opiniones con la plantilla y residentes. Es por tanto contacto habitual en el colectivo de la Residencia”. 

Y explican: “Esto viene siendo así desde antes de la pandemia y tras el final del primer confinamiento, durante la desescalada, se establecieron mecanismos para poder salvaguardar esta necesaria acción respondiendo a las condiciones de seguridad y prevención ante el blindaje de la Residencia. En esta situación se encuentra más personal, vinculado a servicios como limpieza (externos), de trabajo social y mantenimientos (transversales al Grupo Montepío) y servicios externalizados, pero de flujo semanal continuo”.

Han dejado claro que el presidente del Montepío no tiene actualmente responsabilidades políticas, ni tampoco es cargo público. “Es cierto que en otra época fue Secretario de Organización del SOMA, de la misma manera que hoy día ejerce la acusación particular contra Villa y Postigo, que están siendo investigados”. 

La circular que trasladó el área sanitaria del Caudal (nombrada área sanitaria VII) con el aviso de la vacunación, pedía “el listado de trabajadores debe incluir todas las personas que trabajan en el centro, sean sanitarios o no” y además deben constatar “su aceptación o rechazo a la vacuna”. En este proceso de vacunación y norma emitida por la Consejería de Salud del Principado de Asturias, “es importante resaltar de cara a la opinión pública que marca un criterio distinto para los sanitarios de los hospitales qué para los geriátricos, en estos momentos el criterio es la defensa de los residentes, lo que supuso vacunar primero a la plantilla, cuya movilidad exterior les confiere un papel de posibles agentes de transmisión del virus”. 

Era por tanto de “suma importancia” que Pulgar estuviera inmunizado. Y más porque la directora del geriátrico no ha podido ponerse la vacuna, a pesar de haberlo solicitado, por riesgo de shock anafiláctico (en el momento del inicio de la campaña solo estaba disponible la vacuna Pfizer). 

Sobre las fechas, han aclarado que el protocolo establece que primero se vacune la plantilla -ya que puede ser foco de contagio- y luego los residentes. Por eso Pulgar, como el resto de trabajadores, recibió la primera dosis el 30 de diciembre. “El 30 de diciembre nuestras redes sociales de la Residencia y Montepío publican la foto de la vacunación del presidente, y de más personal. Se hace de buena fe, sin esconder nada, porque sencillamente no hay nada hay que esconder. Es más, la decisión se toma para colaborar en hacer frente a las dudas que en ese momento, en el inicio de las vacunaciones en España (y tal y como aún recoge hoy algunos medios de comunicación nacional), existían en algunos sectores del personal de residencias de mayores en Asturias y en España”. “Y se hace para vencer recelos y apostar abiertamente por la vacunación como vía fundamental, primero, para proteger a las personas vulnerables y segundo para poder el final de la pandemia”. 

"No ha habido ni ocultación ni recelos", apuntan desde la Mutulidad

Por tanto, han concluido, “no ha habido ni ocultación ni aprovechamiento, y las fechas de todo pueden comprobarse en el time line de nuestros perfiles corporativos en redes sociales. También las asistencias constantes de Juanjo Pulgar a la residencia, con innumerables testigos del cumplimiento de su función como presidente y, reiteramos, Administrador de la Residencia de Felechosa. Y por supuesto que casi un mes después de aquella vacunación, lo que en principio era recelos a la vacuna hoy resulta privilegio”. 

Consideran que la polémica es “falsa y falseada”. “Sus autores persiguen una vez más el objetivo de descabezar el Montepío, y para ello aprovechan un asunto tan sensible como el sanitario y la pandemia para echar por tierra todo el trabajo desarrollado estos años. Es una manipulación, torpe y grosera”. 

“Por las formas, se conoce su sello y el rastro que dejan en las redes. Durante estos años en el Montepío se han tenido que tomar muchas decisiones nada fáciles; despidos, imputaciones judiciales, señalar a quienes tienen antiguas responsabilidades políticas y sindicales, aún sin dirimir, y evidentemente alejar a personajes cuyos objetivos e intereses no eran los colectivos”, matiza el comunicado. 

Finalmente, “lamentar que en este penoso escenario de crispación en el que se ha instalado la política española en los últimos años, el Montepío vuelva a ser objeto de uso para la contienda y las cuitas y rencillas del pasado, sin respetar nuestra actividad profesional como empresa, ni siquiera aquella destina a la atención a las personas mayores en un momento tan complejo como el que vivimos”.