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Luis Benito García | Historiador, autor del libro “El mutualismo minero”

“En la mina, con su alta siniestralidad, la solidaridad se vivía de forma intensa”

“Al principio los sindicatos recelaron de las mutuas, después vieron que eran un complemento indispensable para el bienestar obrero”

Luis Benito García.

Luis Benito García.

Hace unos días se publicó el libro “El mutualismo minero”, fruto de un proyecto de investigación entre la Universidad de Oviedo y la obra social del Montepío de la Minería, dirigido por el profesor de Historia Luis Benito García (Laviana, 1974). En el libro, el autor ahonda sobre los orígenes del mutualismo minero y da cuenta de la importancia que, todavía hoy y a pesar del declive de la minería, tiene el Montepío de la Minería. El proyecto se enmarca en el cincuenta aniversario de la creación de la mutualidad, heredera de los diferentes montepíos que existían en las empresas mineras de la comunidad.

–¿Cuál era el objetivo de la investigación?

–El objetivo era realizar un primer acercamiento sistemático al fenómeno del mutualismo minero en nuestra región, realizando un estudio que abarcase cada una de las etapas del periodo contemporáneo.

–¿Cuánto tiempo le ha llevado desarrollarlo?

–El proyecto se firmó con una vigencia de dos años, aunque ciertos avatares burocráticos llevaron a que la investigación tuviera una duración final de dos años y medio aproximadamente.

–¿Considera que ya se ha finalizado o todavía hay margen para seguir?

–Tal y como comentaba, se trata de una síntesis general. Espero que pueda abrir líneas de investigación en lo relativo, por ejemplo, al estudio de casos, de periodos o de zonas concretas.

–¿Por qué se conocía tan poco sobre el mutualismo?

–Hay que entender que, al margen de que el proceso de industrialización regional haya sido bien estudiado por la trascendencia que la minería y la siderurgia han tenido, la historiografía española, una vez finalizada la dictadura, se dedicó a estudiar con premura temáticas que habían estado marginadas durante el régimen. Es cierto que urgía abordar aspectos de la historia del movimiento obrero como el sindicalismo, las distintas huelgas, el Octubre del 34, la represión…; y el asunto de la solidaridad desde abajo quedó marginado durante un tiempo. En cualquier caso, el tema del asociacionismo ya cuenta con un corpus de obra científicas sólido en nuestra producción académica y, en base a él, ha sido bastante más fácil abordar el caso del sector extractivo asturiano.

–¿Cómo ha sido el desarrollo del trabajo, dónde ha tenido que buscar?

–Se han seguido los estándares habituales de la disciplina. Labores de consulta bibliográfica, hemerográfica y archivística, análisis de la documentación y redacción final intentando que los apartados quedasen lo más compensados posible. Se ha pretendido, de otro lado, que sea una obra omnicomprensiva, que quien se acerque a ella pueda hacerse una idea de la relevancia del carbón como paradigma energético de la contemporaneidad, de cómo han sido los mecanismos de solidaridad popular a lo largo de la historia y de cómo se ha desarrollado el fenómeno mutual. También se ha tenido el propósito de que sea una lectura accesible a todo tipo de lector interesado.

–¿Ha sido complicado acceder a la documentación?

–Quisiera destacar la disposición de entidades como el Archivo Histórico de Asturias, el Archivo de Hunosa, el de Mieres o el de Laviana. No puedo decir lo mismo de otras entidades municipales que necesitan urgentemente contar con personal cualificado que pueda conocer y facilitar los fondos de que disponen y, en algún otro caso, devolver los correos o las llamadas.

–¿Cómo nace el mutualismo?

–Como respuesta a una nueva situación de indefensión obrera en la que se han descuajado los marcos tradicionales de la previsión popular, y con la implantación de unas actividades que se desarrollan en entornos en no pocos casos hostiles, que es lo que ocurre el caso de la minería regional.

–¿Había mucha diferencia entre el mutualismo minero y el de otros sectores?

–La finalidad era la misma, contar con un cierto grado de protección ante casos de accidente, enfermedad o muerte. Pero debe tenerse en cuenta que en un sector de la peligrosidad del minero, con elevadísimas cotas de siniestralidad y mortalidad, y con enfermedades profesionales tan graves, la solidaridad se vive de forma muy intensa, siendo uno de los rasgos definitorios de la identidad minera. Además, existen ejemplos tan destacados como el mutualismo desarrollado por el sindicalismo de base múltiple del SOMA o el patronal llevado a cabo por empresas de la magnitud de Duro Felguera o la Sociedad Hullera Española.

–¿Cuál es la relación entre el mutualismo y los sindicatos obreros?

–Al principio los sindicatos recelan de las sociedades de socorros mutuos porque ven en ellas una competencia a sus estrategias de movilización. Después se dan cuenta de que representa un complemento indispensable a las tácticas de resistencia en materia de bienestar obrero y las incorporan a sus organizaciones. La labor de Manuel Llaneza en nuestro caso resulta providencial.

–La creación del Montepío de la Minería, ¿Qué supuso? ¿Sigue vigente a pesar del declive del sector?

–En un primer momento supuso seguir complementando prestaciones a las que el Estado no llegaba. Una vez asentada la democracia se avanzó en materia de prestaciones de segunda generación relacionadas con la salud, el recreo, la vivienda o los planes de pensiones. Sigue resultando una entidad de suma relevancia para quienes pertenecen o ha pertenecido al sector, para quienes somos mutualistas por pertenecer a una familia minera y para la comunidad asturiana en su conjunto.

–En el libro también se dedica un apéndice al balneario de Ledesma, ¿qué supone esta instalación dentro del mutualismo que ahora está en riesgo por la crisis derivada de la pandemia?

–El apéndice lo aporta la entidad y ha sido redactado por Alberto Argüelles, su responsable de comunicación. Representa un espacio de salud y ocio inmejorable y es el emblema de estas nuevas prestaciones de las que hablábamos. Para mi hija Emma, que va desde bebé, por muchos lugares que visitemos en el verano no son vacaciones hasta que vamos al balneario. Esperemos que pueda superar este trance, especialmente en lo que se refiere a los trabajadores que son un ejemplo de profesionalidad y amabilidad.

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