Asturias, el “Vietnam” de Roma: el César destinó a 48.000 hombres para aniquilar a los guerreros astures y cántabros
Un estudio detalla que Roma construyó más de cien campamentos "para asediarlos"

Recreación de una batalla entre astures y romanos en el festival de Carabanzo. / C. M. BASTEIRO
Pero cómo unos territorios tan pequeños podían traer tan de cabeza a Augusto. Hacía más de dos siglos que las legiones habían llegado a Hispania y los guerreros cántabros y astures aún resistían. El César llevaba horas reunido con sus mejores hombres, buscando una estrategia que rindiera a los indígenas. Hastiado, levantó la voz: “Si algo resulta una vez, bien podría resultar dos veces”. Replicarían la estrategia que ya habían seguido contra los galos en Alesia: rodearlos, atajarlos sin descanso. Asediarlos hasta que se rindieran.
Y lo logró, aunque el precio fue alto porque las tribus le dieron batalla a las legiones. Una pieza clave de ese abordaje fue La Carisa, entre los montes de Aller y Lena. El estudio “Castrametación romana en la Meseta Norte Hispana: nuevas evidencias de recintos militares” ofrece un nuevo punto de vista sobre la romanización del territorio que ahora ocupa Asturias: fue un asedio en toda regla, con más de cien campamentos distribuidos con una estrategia que se estudió al detalle. Encargado por la Junta de Castilla y León, lo firman los arqueólogos Esperanza Martín (responsable de los trabajos en La Carisa, siempre coordinados por Jorge Camino), Antxoka Martínez, Diego Díaz, Fernando Muñoz y Laura Bécares.
El Princeps no consentiría otra derrota, así que se colocó la toga y habló a sus hombres. El anuncio fue inesperado. Él mismo, el César, estaría al frente de uno de los ejes de la estrategia bélica: el destinado a arrasar a los cántabros. Para atajar a los astures, contaba con uno de sus hombres de confianza. “Si alguien puede vencerlos, Publio Carisio, ése eres tú”, le dijo a su legado, con la voz ya cansada y un apretón en el hombro. “¿Y cuántas legiones destinaremos?”, le habían preguntado a Augusto. Levantó la vista, miró al norte, y replicó sin duda: “Más de las necesarias”.
Legionarios asediando en cada esquina. Según el estudio de los arqueólogos, “resulta llamativo, precisamente por lo reducido del escenario bélico, el número de legiones implicadas”. Al menos, participaron en la ofensiva romana ocho legiones. Las que siguen: Legio I Augusta, II Augusta, III Macedonica, V Alaudae, VI Victrix (estas dos con base en Legio, León), IX Hispaniensis, la X Gemina y XX Valeria Victrix. Cerca de 48.000 soldados para unos indígenas rebeldes.
Publio Carisio levantó la vista desde el alto de aquel monte. Y supo que era el mejor lugar para tener a los astures, ya castigados, bajo su yugo. “Aquí mismo, levantaremos el primer campamento en territorio astur”, ordenó a los legionarios. Tendría que destinar a otros cientos de hombres para construir una calzada de Legio a Noega.
Y así se hizo la Vía Carisa, que une la Meseta con Gijón. Su topografía, en “zigzag” para salvar el desnivel, es aún hoy ejemplar. Levantaron el primer campamento en el territorio que hoy ocupa Asturias: el de L.lagüezos. Todo indica que la siguiente construcción fue la de Curriel.los. La línea de fortificación de este campamento se amplió hasta en cinco ocasiones. Hasta ahora, se ha descubierto también un puesto de vigilancia en Carraceo (ya en Aller).
Tres campamentos temporales, solo se ocupaban en verano (denominados “castra estiva”), que tenían como objetivo vigilar las entradas y salidas del territorio que estaban conquistando. Y que, según este último estudio arqueológico, forman parte de un despliegue complejo por todo el norte: estiman que hay más de cien campamentos, de distintas órdenes, que se dedicaron a la conquista de los rebeldes astur-cántabros.

Curriel.los
Los arqueólogos participantes en este estudio utilizaron, para la búsqueda de los recintos y su documentación, principalmente fotografía área y de satélite. También prospecciones sobre el terreno. Identificaron, al menos, cuarenta campamentos hasta ahora desconocidos (en las actuales provincias de Burgos y Palencia). Los de La Carisa están entre los mejores datados e investigados: tanto Curriel.los (Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra, 2006) como L.lagüezos (Esperanza Martín y Jorge Camino, aún en investigación). Se estima que estuvieron activos entre el 26 y el 20 antes de Cristo, posiblemente los dos ocupados al mismo tiempo y algunos autores –en ningún caso los investigadores de La Carisa– aseguran que fueron el escenario de la gran rebelión de los astures (documentada en el 22 antes de Cristo).
Habían dado pelea, muchos habían muerto en la batalla. Pero, por fin, los guerreros astures ya estaban doblegados. La mayoría de los indígenas, los que habían sobrevivido, ahora vestían casaca y eran auxiliares de la legión. Por fin Hispania era Roma. Un legionario, como cada noche, subió al alto del campamento de Curriel.los. Más allá de los barracones, encendió una hoguera: que iluminara el fuego, porque no temían ser vistos. Roma ya había vencido.
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