Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El tren turístico que piden los alcaldes aspiraría a captar cien mil viajeros

El proyecto plantea utilizar la restaurada locomotora VA8 de 1958, que tiraría de al menos tres coches históricos, con 52 plazas cada uno

Arriba, la locomotora VA8, tras su rehabilitación. Abajo, al estación de Ablaña, con el indicador de linea en primer térmico.

Arriba, la locomotora VA8, tras su rehabilitación. Abajo, al estación de Ablaña, con el indicador de linea en primer térmico.

El tren turístico que piden los alcaldes aspiraría a captar cien mil viajeros

El trazado férreo que une Trubia (Oviedo) con Collanzo (Aller) suma 55 kilómetros que 23 tramos de túneles. Tanto paso subterráneo podría interpretarse como una alegoría de la evanecescencia que parece acompañar al proyecto para que Renfe recorra la línea con un tren turístico. La reclamación lleva años sobre la mesa, sin ser atendida. Y eso que los expertos ven un gran potencial. De hecho, Mike Bent, periodista y escritor inglés especializado en ferrocarriles, ya calificó hace unos años como “impresionante” el trazado. “Es increíble, ese desfiladero y los paisajes de los que puedes disfrutar a través de la ventanilla”, escribió. Ahora, son los alcaldes de Oviedo, Mieres, Aller, Morcín y Ribera de Arriba los que avalan la actuación. Nunca antes el proyecto estuvo tan encarrilado, aunque de momento el tren lo único que hace el silbar en la estación, si bien con más estruendo que nunca. El objetivo sería llegar a las cien mil visitas.

Hace ya más de una década que Feve cerró a los viajeros la línea de Baíña a Trubia, el último tramo del servicio que unía la zona del Caudal con Oviedo. Lo hizo al ser el servicio totalmente deficitario. Desde entonces, la línea F8 se realiza únicamente entre Collanzo y Baíña. Para llegar desde Aller hasta Trubia, actualmente, son necesarios tres transbordos y es un viaje de casi tres horas. El viejo trazado, a efectos prácticos, ha desaparecido, aunque las vías y la estructura siguen operativas, si bien dando solamente servicio logístico a la flota ferroviaria.

La sección de arqueología industrial de la asociación “Santa Bárbara” ha dado forma a una idea que, a lo largo de los últimos años, ha sido una aspiración recurrente, pero sin pasar de la categoría de esbozo. El historiador Guillermo Bas Ordóñez ha sido quien ha estructurado el plan tras el que se han acomodado los ayuntamientos. El trabajo desarrollado como soporte del proyecto destaca que toda la infraestructura presenta un estado de conservación bueno.

El objetivo es poner en marcha un tren histórico, que Bas Ordóñez estructura en el proyecto en torno a una locomotora de vapor y un conjunto de coches de viajeros, todos ellos con más de 50 años de antigüedad. De esta forma se recuperaría el trazado entre Baíña y Trubia y se relanzaría el cada vez menos utilizado servicio hasta Collanzo, que en 2018, según recoge el proyecto, apenas alcanzaba el 18 por ciento de ocupación, con 78.000 viajeros. “El tren histórico aumentará la utilización de la infraestructura y puede impulsar el número de viajeros. Téngase en cuenta que los ferrocarriles históricos suelen manejar unas cifras de viajeros anuales de más de 100.000 personas. Sin llegar a un máximo tan elevado, medidas como la venta de billetes abiertos, que permitan realizar un viaje en el tren histórico y otro de vuelta en una circulación convencional, algo habitual en casos como el Train des Pignes, repercutiría automáticamente en una mayor ocupación de la línea”, destaca Bas Ordóñez.

A juicio de la asociación “Santa Bárbara”, la localización ideal del centro de operaciones sería Mieres por su centralidad y acceso a estacionamientos. Los viajes, según recoge el anteproyecto, se desarrollarían entre mayo y finales de junio, y de principios de septiembre a últimos de octubre, en fines de semana alternos. El precio del billete único (ida y vuelta) se estima en unos 20 euros.

El “coche de Franco”

El proyecto destaca la existencia de gran número de vehículos que pueden ser utilizados para articular el convoy. Se propone como referente la locomotora VA8, una poderosa máquina construida en Vizcaya, por Babcock & Wilcox, en 1958, y recuperada tras una restauración que duró dos años para ser utilizada precisamente como tren turístico. Tres coches 2BB 5300 ofrecerían una capacidad de 150 viajeros por circulación. “Todos son compatibles con la locomotora VA8 y cada uno cuenta con 52 plazas sentadas. Construidos en los años 60 y reformados con posterioridad, pueden ser considerados como material histórico. Cumplen con toda la normativa vigente y pueden ser utilizados de inmediato”, destaca Bas Ordóñez. También se propone utilizar el coche-salón «5309». Es conocido entre los empleados de Feve como el «coche de Franco», ya que fue remodelado para que el dictador lo utilizara en sus viajes.

Compartir el artículo

stats