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¿Cuánto vale una mina?: así valoró sus bienes la histórica Vasco Leonesa en la liquidación

La empresa, que empleó a cientos de asturianos, tenía 122 millones de euros en recursos cuando entró en concurso de acreedores

Pancarta de protesta en la mina a cielo abierto de Santa Lucía. En el círculo, la obra “La Casa”, de Juan Baldeweg, incluida en el inventario.

Pancarta de protesta en la mina a cielo abierto de Santa Lucía. En el círculo, la obra “La Casa”, de Juan Baldeweg, incluida en el inventario.

¿Cuánto vale una mina? La histórica Hullera Vasco Leonesa, que empleó a cientos de asturianos en sus minas de León, da prácticamente por culminada su liquidación. El inventario de los bienes que puso a la venta la administración concursal, al que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA, alcanzaba la cifra de más de 122 millones de euros. Se dividen entre las explotaciones interiores y exteriores, el lavadero, grupo fábrica, concesiones, construcciones, terrenos y fincas, clientes deudores y empresas participadas. También obras de arte. La empresa cesó su actividad en 2017, tras más de cien años en activo.

La historia de la Hullera Vasco Leonesa se remonta al año 1893. Se fundó en Bilbao, con un capital de 1.300.000 pesetas. En 1942, la empresa fue adquirida por Emilio del Valle. A partir de entonces, empezó a crecer. La mayor parte de su actividad se instauró en la montaña central leonesa. Era tal la producción, que al calor del carbón nacieron localidades como Ciñera y Santa Lucía de Gordón. En la primera vivían, mayoritariamente, los trabajadores. En la segunda, ingenieros y directivos.

La historia de la Hullera Vasco Leonesa se remonta al año 1893. Se fundó en Bilbao, con un capital de 1.300.000 pesetas.

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En sus años de esplendor, implantó todos los recursos posibles para asentar población y mantener a los trabajadores. Casi todo lo que había en la comarca, llevaba el apellido Del Valle: una empresa de transporte urbano, un equipo de fútbol, colegios, institutos, un centro de Formación Profesional... Según fuentes sindicales de la época, “los Del Valle (la familia propietaria de la empresa) hicieron todo lo posible para que una empresa automovilística no se asentara en la zona. No querían perder mano de obra”.

Pronto, esa mano de obra tan apreciada, empezó a sobrar. La crisis de la minería pasó factura rápido a la Hullera Vasco Leonesa. En los años noventa, tenía tres grupos en activo: Santa Lucía, Competidora y Tabliza. Quedó solo en funcionamiento el tercero, con los pozos Aurelio del Valle y Emilio del Valle. La plantilla empezó a reducirse con prejubilaciones y las contratas iniciaron ERTEs e impagos. En 2012, la situación era insostenible y la comarca protagonizó la mayor movilización de su historia. Sirvió de poco. La histórica empresa minera, la más antigua de España, anunció el concurso de acreedores –figura anteriormente conocida como suspensión de pagos–.

El inventario

Los administradores concursales no dieron esperanza, pronto comenzó la liquidación de los bienes. Y ahí llegó la publicación del inventario. Del total de 122 millones de euros, es el capítulo de la explotación a cielo abierto la que aporta una mayor cuantía: un total de 31 millones de euros. De este total, 28 millones se corresponden con la explotación. Tenía casi dos millones de euros en reservas.

A los deudores se les adjudicó, en el momento de la liquidación, 29 millones de euros. Más de 17 millones se corresponden a la recuperación de pleitos. La explotación interior estaba valorada en casi ocho millones, de los que cinco ya correspondían a bienes de equipo. El lavadero de carbón alcanzaba el valor de seis millones de euros y tenía más de cinco millones de euros participados en otras empresas.

Las concesiones también tenían una cuantía abultada: veinticuatro millones de euros y otros once en construcciones que se reparten, mayoritariamente, por la comarca de la montaña central leonesa. Los inmuebles que encontraron comprador se adjudicaron en un valor mucho más bajo del que estaba fijado en el procedimiento, principalmente por la escasa demanda. Lo mismo que sus terrenos y fincas, con un valor sobre el papel de casi tres millones de euros.

Entre la documentación de la liquidación de la Vasco, llama especialmente la atención el apartado de “otros bienes”. Solo en obras de arte, la Hullera Vasco Leonesa tenía 211.410 euros. El inventario incluye obras de Alfonso de Olivares, Juan Navarro Baldeweg, Pablo Pazuelo y Ángeles Marco, entre otros. La empresa también puso a la venta sus equipos informáticos, con ordenadores valorados en un máximo de 400 euros.

Una caída estrepitosa para la compañía, que aún sigue generando titulares. El último, a principios de este año: es una de las empresas de España más endeudadas con hacienda. En concreto, en la lista de morosos ocupa el puesto treinta y debe más de 34 millones. Todavía hoy, sigue adeudando pagas extra y liquidaciones a una parte de su plantilla –principalmente, la integrada por trabajadores de contratas–.

Un trágico accidente

De todas las deudas que le quedan a la Vasco, una es imposible de saldar. La empresa irá a juicio el próximo mes de abril, si la situación sanitaria lo permite, por el que fue el accidente más grave de la minería en las últimas décadas. Ocurrió el 13 de octubre de 2013, y fallecieron seis trabajadores: José Luis Arias (de Pola de Lena), Carlos Pérez, Manuel Moure, Antonio Blanco, Roberto Álvarez y Orlando González. La Hullera Vasco Leonesa redactó un informe, solo tres meses después del suceso, en el que aseguraba que lo ocurrido se había producido por “la emisión súbita de metano procedente de la cámara de surtiraje o postaller”. Esto produjo un “desprendimiento instantáneo” de grisú, “imprevisible en su magnitud y consecuencias”.

Una versión distinta al escrito de acusación de la Fiscalía de León, que imputó a quince personas. Según el Ministerio Fiscal, “todos los acusados incumplieron la obligación que, por sus respectivos cargos, legalmente les incumbía”. La de facilitar “las medidas necesarias para proteger la seguridad de los trabajadores”. Aún más rotundo: subrayó que “el accidente era previsible y evitable”.

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