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El Amo allerano que saca el BDSM a la luz: "No hay mentira y, en ocasiones, hay un amor absoluto"

El allerano J. Gallo Lago, experto en sadomasoquismo con más de veinte años de práctica, publica su primer libro, “Benditas Esencias Malditas”

J. Gallo Lago, experto en BDSM, publica un libro para conocer un mundo “criticado por desconocimiento“ Carmen M. Basteiro

Un látigo que se clava en la carne. Una cuerda que marca las muñecas. Una venda que tapa los ojos. Un latido precipitado. Sangre. Heridas que, dicen algunos, duelen a placer.

Es el BDSM (siglas de Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo). Una práctica sexual, o una forma de vida, oscura en el imaginario común. El allerano J. Gallo Lago, experto en BDSM con más de veinte años de práctica, se ha propuesto dar luz a la mazmorra: “Cuando todo está claro, ya no hay sombras. No hay mentira y, en ocasiones, hay un amor absoluto”, dice. Y lo hace con la publicación de su primer libro, “Benditas Esencias Malditas”. Una historia “dolorosa” –con poliamor, “Harley”, carreteras, BDSM y sexo, mucho sexo explícito– basada en hechos reales. Ni confirma ni desmiente que el protagonista de la obra, Erik, sea su álter ego.

Para los fieles “practicantes” del BDSM, el sexo convencional es “sexo vainilla”. Quizás porque, con tantos colores en una heladería, ¿quién se quedaría con un amarillo apagado? “En el BDSM, muchas personas ven un submundo. De eso nada; ni somos tarados, ni depravados, ni tenemos traumas. Es solo miedo a lo desconocido”. Pues a encender la luz, empezando por dos términos clave en el BDSM. El primero, “SSC” (Sensato, seguro y consensuado): “Esto es esencial para la práctica”, apunta Gallo Lago. El segundo, la “palabra de seguridad”. Un término que deciden dominante y sumiso o sumisa para frenar la sesión. Una “palabra de seguridad” para interrumpir la entrevista al “Amo”, porque el reportaje en algún momento se pondrá tenso: “Magnolia”.

Una imagen de las prácticas BDSM. | Gallo Lago

J. Gallo Lago es un tipo grande y tiene la piel tatuada con la historia de su vida. Lleva el pelo rapado por los lados, y una trenza que le llega a media espalda. Imposible no mirarle cuando camina, con las mangas de su chaqueta militar remangadas, por el Parque Jovellanos: “No me importa lo que digan de mí por este libro o por mi forma de vida. Llevan años hablando a mis espaldas, yo siempre lo digo todo a la cara”. Sobre la ceja derecha, un tatuaje que lo dice todo: “Respeto”.

“Mira, muchos no saben que en el BDSM todo es consensuado. Hay más respeto y más verdad que en muchas parejas convencionales”, afirma, sentándose en uno de los bancos libres. Él es dominante desde hace años, se convierte en “Amo” cuando tiene sumisa. Como ahora. “Solo practico BDSM. Yo, personalmente, no concibo el sexo sin violencia”.

“Magnolia”. Y aquí se para el relato de Gallo Lago para precisar: “Entiéndase violencia por una cachetada, un tirón de pelos suave… desde ahí, hasta lo que la otra persona quiera. No hablo de moler a palos a nadie, eso no es BDSM”. “Yo soy dominante, ‘Amo’ con una sumisa. Pero también hay ‘Amas’ con sumiso o sumisa… El BDSM no tiene género”, apunta.

“Magnolia”. Porque hay quien relaciona esta práctica con la violencia machista. “Para nada, pero reconozco que hay depravados que se aprovechan del BDSM para maltratar. Eso es cierto y es algo contra lo que tenemos que luchar, ¿sabes?”. Así que recomienda adentrarse en este mundo, a los curiosos, con la autoestima muy alta: “Las sumisas que conozco son mujeres fuertes, que no le deben satisfacción al mundo. Solo se doblegan delante de su ‘Amo’, si así lo deciden ellas”.

J. Gallo Lago.

J. Gallo Lago.

Los cuartos para la práctica de BDSM son “mazmorras”. Hay quien lo delimita al sexo o a algún otro aspecto. Hay quien, como Gallo Lago, decide establecer una relación de dominación/sumisión en todos los aspectos de su vida (se denomina 24/7). Para llegar hasta ahí, “Amo” y sumisa tienen que redactar un contrato con todas las prácticas detalladas: “Suele redactarlo la persona dominante, aunque el sumiso establece también sus límites y pide las correcciones necesarias”.

Verdades

Una norma que se dio a conocer en la exitosa saga “50 sombras de Grey”. “Esa historia no tiene nada que ver con el BDSM. Dominantes y sumisos no somos niños ricos, ni traumatizados. Somos personas que necesitamos obtener el placer a través del dolor, la humillación consentida, ir explorando nuestros límites...”. Su libro, apunta, es toda la verdad sobre el BDSM. También aborda otros temas no convencionales, como el poliamor. Ya está a la venta, todos los detalles están disponibles en la web oficial: www.benditasesenciasmalditas.com. Se presentará en una gira por España que arranca en La Coruña, y a la que J. Gallo Lago acudirá a lomos de su “Harley”.

Reitera que no le incomoda que a su familia y a su entorno, los que de verdad le importan, lean esta historia. “Ya la conocen. Aunque sé que habrá otras personas que sí se sentirán molestas”. Escribió el libro para tenerlo en una vitrina de su casa, pero decidió publicarlo: “Se lo prometí a una persona que ya no está entre nosotros...”.

“Magnolia”. Esta vez, porque la voz se le agarra a la garganta y los ojos se le nublan.

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