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La dirección del campus ve “irreal” la proyección inicial de 6.000 alumnos

La Escuela percibe que no hay cabida para nuevos grados y redobla su apuesta por los doctorandos, másteres y la “potente” labor investigadora

Un curso de ingeniería.

Un curso de ingeniería.

Los profesores e investigadores que trabajan diariamente en el campus de Mieres perciben que el incesante debate sobre la escasez de alumnos en las aulas de Barredo oculta, en parte, lo logros alcanzados en el complejo universitario inaugurado en 2002. Los profesionales destacan que, en sus casi veinte años de vida, el campus local, más allá de las menguantes cifras de estudiantes, ha logrado ser un referente de “calidad” tanto en el ámbito formativo como en el de la investigación.

La directora de la Escuela Politécnica de Mieres, Asun Cámara, sostiene que el plan estratégico del nuevo rector, Ignacio Villaverde, apunta en la dirección correcta más allá de que en este momento no se contemple la implantación de nuevas titulaciones. “El sentimiento general es que en el campus no hay cabida para muchos más grados, por lo que se hace necesario destacar el alto índice de inserción laboral de las ingenierías que se imparten en Mieres, al tiempo que se debe valorar el trabajo de investigación realizado aquí, con programas de doctorando de enorme éxito”, señala Cámara. Como ejemplo de ello puede servir le programa de doctorado en Ingeniería de los Recursos Naturales (Direma), que ha conseguido llamar la atención del alumnado internacional. Este curso, han sido seleccionados 19 estudiantes, de los que un 25 por ciento de ellos son extranjeros. Concretamente, proceden de Argentina, Colombia y Chile.

Asun Cámara considera necesario que la sociedad civil mierense contemple el campus desde un punto de vista cualitativo y deje a un lado las apreciaciones puramente cuantitativas. Y es que el dominio universitario de Mieres ha pasado en apenas dos décadas de contar con 1.500 a sumar poco más de 500. Dos de cada tres pupitres han quedado vacíos. Se gastaron 130 millones de euros de los fondos mineros para que tuviera capacidad para hasta 6.000 alumnos. Si bien actualmente se pone en duda que esa previsión fuera realista, lo cierto es que fue la que se vinculó inicialmente al proyecto universitario mierense para justificar la millonaria inversión.

La actual directora de la Escuela Politécnica asume que el gasto ha sido grande en el campus, pero centra su análisis en una visión amplia de la realidad universitaria: “La Universidad de Oviedo tenía a finales del pasado siglo unos 40.000 alumnos y hoy ronda los 20.000”, señala. Y añade: “Además, las matrícula en ingeniería han sufrido un recorte por encima de la media a nivel nacional”. En este sentido, estudios recientes ha apuntado que la reducción relativa de matriculados de titulaciones de Ingeniería y Arquitectura (17,2 %) supera ampliamente a las de Artes y Humanidades (3,5 %), Ciencias (5 %) y Ciencias Sociales y Jurídicas (9,8 %). Los de Ciencias de la Salud son los que generan más demanda. Bajo estos parámetros, Cámara recalca que “la tendencia a la baja del alumnado en Mieres se mantiene dentro de la actual tónica nacional e internacional”.

Asun Cámara enmarca el descenso de alumnos en el campus de Mieres dentro de la tendencia que afecta en general a la cobertura universitaria y en especial a las ingenierías: “Además, en estos veinte años la caída de la natalidad ha provocado que cada vez haya menos jóvenes y el nuevo marco normativo surgido de los acuerdos de Bolonia ha cambiado la estructura formativa, con restricciones en el número de alumnos por clase”.

Situado el campus en un contexto internacional, los gestores del mismo consideran que la expansión universitaria de Mieres arrastra desde el origen planteamientos irreales: “Sin poner en duda que inicialmente alguien pudiera hablar de un horizonte de 6.000 alumnos para el campus de Mieres, esa valoración fue totalmente irreal”. Asun Cámara señala, además, que el Plan de Bolonia ha limitado notablemente la concentración de alumnos por clase: “Como mucho, el campus podría tener capacidad para acoger a unos 3.000 alumnos”. Para la actual dirección de Barredo la llegada de nuevos grados no es algo que se considere prioritario: “En estos momentos demandar más estudios no es del todo razonable. Lo que tenemos que hacer es potenciar las titulaciones que impartimos”.

Los grados que, junto al doble de Minas y Caminos, actualmente se imparten en Mieres son los de Recursos Mineros y Energéticos, Geomática, Ingeniería Forestal y del Medio Natural e Ingeniería Civil. “Dentro del ámbito nacional, la matricula en Mieres está por encima de la media que tienen estos estudios en el resto de universidades”. Cámara apunta que este balance verifica el alto nivel de la formación que se imparte en Mieres.

El campus de Mieres trabaja desde hace ya varios años en ampliar su oferta formativa con un nuevo programa de doctorado. Asun Cámara defiende que “no creemos que sea el momento de ampliar nuestra oferta formativa en ingeniería, teniendo en cuenta los datos de matrícula que tienen otras universidades, por eso tenemos que apostar por los másteres y doctorados, donde sí hay expectativas de demanda”. El programa de doctorado con la red de investigación del campus, que se creó hace más de un lustro, implica a todos los grupos, entre los que se encuentran entidades ya asentadas como el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot), el Centro de Cooperación y Desarrollo (CeCodet), la Cátedra Hunosa o la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad.

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