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Una transición de 25 años: el carbón pasó de generar el 42% de la energía a solo el 2

La descarbonización se aceleró desde principios de este siglo, con los plazos marcados en Europa, y llegó el pasdo 2020 al mínimo histórico

La central térmica de Aboño, que sigue en funcionamiento. | Marcos León

La central térmica de Aboño, que sigue en funcionamiento. | Marcos León

Hay una luz en Asturias, que ilumina a España entera”. Ya no. La aportación del carbón a la generación eléctrica nacional ha caído en picado durante los últimos años. Fue hace dos ejecicios cuando su presencia en el mix energético del país marcó el récord de bajada: de un 13,5 por ciento (en 2018) a un 4,2 por ciento (en 2019). Echando la vista atrás, el desplome es muy llamativo. De generar el 42 por ciento del total de la energía en 1995, al más que escaso 2 por ciento del año pasado. Un 95,3 por ciento menos: la transición energética del carbón en España ya está casi terminada.

Y es una transición en cifras claras. En 1995, la producción en centrales térmicas de carbón fue de 64.737 gigavatios por hora. Entonces, la presencia del carbón aún subía: en el balance general, supuso un incremento del 6,9 por ciento frente al año anterior. La producción en las centrales, según los informes de Red Eléctrica Española (REE), seguía la siguiente estructura: un 52 por ciento de hulla y antracita, un 14 por ciento de lignito negro y un 20 por ciento de lignito pardo. Se completaba con un 14 por ciento de mineral importado, siempre según el balance de REE.

Llegó el siglo XXI y la primera bajada fuerte en los balances sobre generación eléctrica dependiente del carbón. En el año 2000, la presencia del mineral en el mix energético descendió hasta un 33,2 por ciento. Es decir, casi diez puntos menos en un lustro. En 2005, los grupos de carbón y fuel-gas de las centrales se generaron conjuntamente, 87.406 gigavatios por hora. Aquel año, explica el informe de Red Eléctrica Española, hubo una sequía muy pronunciada que redujo casi al mínimo la producción hidroeléctrica.

Un salto de otro lustro, y las renovables empezaron a tener ya su sitio. En 2010, la producción hidroeléctrica alcanzó los 38.353 gigavatios por hora. Como curiosidad: las reservas hidroeléctricas del conjunto de los embalses peninsulares se situaron al finalizar ese año en el 66 por ciento de su capacidad total. Fue el valor más alto que se había registrado desde 1997. También con récord al alza la energía nuclear: generó, en 2010, 61.990 gigavatios a la hora. La cifra más alta de la década, que contrastó radicalmente con el desplome del carbón. En 2010, las centrales generaron solo 22.027 gigavatios por hora (casi cuatro veces menos que un lustro atrás).

Y llegó 2015, ya con los plazos para la descarbonización más que cerrados por parte de la Unión Europea. Las energías renovables, incluyó entonces el informe de Red Eléctrica Española, ganaban peso: “Tienen un papel destacado en el conjunto de la generación peninsular, pero su participación desciende al 36,9%, (42,8% en 2014)”. “Este retroceso se ha debido, principalmente, a la variabilidad de las producciones hidráulicas y eólica que han registrado descensos respecto a 2014”, añade el documento.

La energía nuclear seguía entonces a la cabeza: “La producción de electricidad peninsular durante 2015 se generó en un 21,8 % a partir de centrales nucleares (22 % en 2014) y el 20,3% con carbón (16,5% en 2014)”, destaca el informe. Un incremento en la producción de las centrales de carbón marcado por la ya citada caída entre las renovables.

El año 2020 fue, sin duda, un año histórico para el carbón. Aunque no para su bien. Por primera vez su producción energética cayó al mínimo: solo una media del 2 por ciento durante todo el año. Un desplome que se hace aún más notable teniendo en cuenta la alta demanda energética que impulsó el confinamiento por la crisis del covid-19. Y cierra el año con unos datos que nada tienen que ver con aquellos de los años noventa. La primera fuente de energía sigue siendo la nuclear, pero seguida ahora muy de cerca por la eólica (un 22,2%).

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