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Yonathan Castro | Hermano de Iván Castro, el langreano que murió en 2017 tras recibir dos disparos

“Sospeché de la novia de mi hermano desde el día en que apareció muerto”

“Iván era un chaval bueno, nadie se merece algo así; no nos lo llevó el cáncer y luego le hicieron esto”

Yonathan Castro | Luisma Murias

Yonathan Castro tiene el semblante serio. Más exacto: tiene la mirada triste. Hace tres años y medio que su hermano mellizo, Iván, apareció muerto en un garaje de La Felguera. Le pegaron dos tiros, uno en la cabeza. Le apagaron la vida poco después de ganar una batalla contra la leucemia.

La familia tuvo que cargar con la tristeza de la pérdida y con los murmullos que llenaban la calle. Llegó a rumorearse que un sicario había confundido a Iván con su hermano. En octubre de 2018, fueron detenidos los presuntos autores de los hechos: Marta R. (que era novia de Iván en el momento del suceso) y su amante, el taxista Nelson A. Ya hay fecha para el juicio, empezará el 28 de mayo. “Va a ser un proceso muy doloroso”, reconoce Yonathan Castro en esta entrevista con LA NUEVA ESPAÑA. Por instinto, se lleva la mano al pecho: bajo la sudadera gris, luce un tatuaje del rostro de su hermano.

–¿Cómo ha cambiado su vida desde el fallecimiento de Iván?

–Yo ahora soy otra persona. Antes me reía mucho, ahora ya no. Duermo mal, no más de cinco horas al día. Doy muchas vueltas al tema, me cuesta mucho confiar en la gente. Bueno, no puedo creer en la gente.

"Ese día abracé a Marta, ella estaba llorando y temblando"

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–¿No puede?

–Después de lo que nos pasó, ¿qué te voy a decir? A la presunta asesina, yo la tuve ese día entre mis brazos… Yo la abracé, ella llorando y temblando. Porque, cuando llegué a la cochera, la Policía me dijo que le tenía que dar yo la noticia. Y ella llorando, llorando; como una novela.

–¿La conocía mucho?

–Sí que la conocía, claro. Estuvieron doce años juntos, no hablamos de un año ni de dos. Siempre respeté la relación que tenían. Luego supimos que ella ocultaba que mi hermano era su novio, porque lo estaba engañando. No quería salir con él por La Felguera a cenar nunca, en Oviedo decía que vivía con una chavala que tenía cáncer. Se habló de violencia de género, pero no es así. Sí que tenían alguna discusión, lo normal en todas las relaciones. Pero no hubo violencia de género.

–¿Piensa que su hermano era feliz?

–Creo que sí. Tenía lo del cáncer, el pobre, pero dentro de lo que cabe sí era feliz. Tenía unos cuantos amigos y la familia, que es lo importante. El coche nuevo, una casina bien… Tenía su paga, por la enfermedad que tenía y también porque tuvo su trabajo y se lo curró. Vivía bien, no le faltaba de nada. No podía salir de fiesta ni a tomar algo, pero le gustaba salir de vez en cuando a cenar. También le gustaban mucho los coches. Vivía lo mejor posible, lo normal. No hablábamos a diario, pero si necesitábamos cualquier cosa estábamos el uno para el otro. Era un chaval bueno, era mi hermano; nadie se merece que le pase esto. No nos lo llevó el cáncer, y mira lo que le hicieron.

–¿Sospechó de Marta en algún momento?

–Sospeché de ella nada más salir del garaje. Ella pasó dos veces por delante de la cochera ese día y, aunque vio el coche de la Policía, no se acercó. Tú sabes que tu pareja tiene ahí el coche, ¿y no vas a mirar qué pasó? Podía haber sido un golpe al coche o cualquier otra cosa. Pero ella no fue. Además, pidió unos tickets de una Coca-Cola en Oviedo, de hacerse las uñas y quedó con una amiga para venderle una Thermomix. Todo a las seis y media de la tarde. Haciendo como coartadas.

Yonathan Castro, hermano de Iván, en la pasarela de Riaño. | Luisma Murias

–¿Habló alguna vez con ella tras el fallecimiento de Iván?

–Ella a mí nunca me dio la cara. Una vez fui a Oviedo porque compré un ordenador en “Wallapop” (web de compras de segunda mano), o en una página así. Dio la casualidad de que quedé con el que me lo vendía al lado de la tienda de ella. Resulta que estoy allí esperando, y la veo a ella venir con el Nelson ese, con una amiga y con otro paisano. Venían riéndose, en cuanto me vio agachó la cabeza. Se le cambió el rostro radical. No contenta con eso, pasó tres veces por donde estaba yo aparcado a ver si yo me había marchado ya. Pues esto se lo dije a la Policía. En La Felguera coincidí con ella dos veces en el banco. Otra vez agachó la cabeza. Es que le cambiaba hasta el color de la piel, nunca me dio la cara.

"No conocía a Nelson, y mi hermano tampoco; estoy seguro"

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–¿Volvió a acudir a la Policía?

–Firmé una declaración en la Policía, tres meses antes de que la detuvieran, culpándola a ella. Ese día, que estaba un equipo de la judicial de Madrid, me preguntaron si conocía a un taxista, si tal y cual. Yo no lo conocía, si lo hubiera conocido ya hubiese caído en lo que había pasado.

–¿No conocía a Nelson?

–No lo conocía. Y mi hermano tampoco. Estoy segurísimo de que no lo conocía, pongo la cabeza a cortar.

–¿Cómo vivió la investigación?

–Fue muy duro psicológicamente, porque llegó un punto en el que ya me creía todo lo que decía la gente por la calle. Luego la foto esa, que anduvo rulando por “WhatsApp”.

–¿Se refiere a la foto del cuerpo de su hermano?

–Sí, nos hizo mucho daño. A mí me llegó nada más salir de la cochera. Ese tema me tiene muy cabreado, voy a dar con el que la hizo como sea. Era un tío que tenía el coche allí, vio a mi hermano y le hizo la foto. La mandó por un grupo de “WhatsApp”. Declaró ante la jueza y dijo que no tenía intención de divulgarla, así que no tira de oficio. Me dijeron que fuera por lo civil, no podemos porque no sabemos quién fue. Es la foto de mi hermano muerto, ¿sabes? Y todo lo que vino detrás...

–¿A qué se refiere?

–Dijeron que si habían sido sicarios, que si era una foto para demostrar que ya estaba muerto.

–Llegó a rumorearse que se trataba de un error y era a usted a quien buscaba el asesino, ¿sintió miedo?

–Como me sentí yo no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Para entrar en mi casa, en el portal no hay luz que se encienda por sensores. Hay unas escaleras que van a la carbonera. Y de ahí podía salir cualquier persona. Yo pensaba que cualquier día tendría que enfrentarme a alguien. A mi cochera iba pensando lo peor, hay doscientos coches. Podían entrar por cualquier lado y esperarme. También dijeron que si tema de drogas, que si yo debía dinero; todo mentira. Hubo gente que dejó de andar conmigo, también alguna chavala con la que estaba… me dejaron de lado. Te enseño mensajes y alucinas. Luego, cuando se supo todo, me pidieron perdón. Pero yo eso no lo puedo olvidar.

–¿Cuándo supo que los presuntos asesinos de su hermano habían sido detenidos?

–También fue como de película. Ese día iba a ir a ver a mi hermano al cementerio. Paré a comprar tabaco en La Felguera, donde el Ganzábal, y me llaman con un número que no conocía, como una cabina o algo así. Y me dicen; “Yoni, tira pal juzgao que están allí los que mataron a tu hermano”. Le pregunté quién era, no me lo quiso decir. Así que tiré para allá y me quedé esperando a la puerta.

–¿Cómo afronta el juicio?

–Estoy algo nervioso pero la que más me preocupa es mi madre. Sigue muy afectada. Es una mujer valiente, nos sacó adelante a Iván y a mí, pero me preocupa. Además, ha muerto recientemente mi abuelo. Para mí, él era mi padre.

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