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Los Humanitarios premian al Albergue Covadonga y el Toréu del Santu

La entidad allerana concede su “Espiga de Escanda de Oro” a la peculiar procesión que se celebra desde hace 125 años en Piñeres (Aller)

Arriba, integrantes del jurado del premio a la solidaridad, aplaudiendo a Esperanza del Fueyo por su labor. Sobre estas líneas, miembros del jurado a la tradición, también con la presidenta.

Arriba, integrantes del jurado del premio a la solidaridad, aplaudiendo a Esperanza del Fueyo por su labor. Sobre estas líneas, miembros del jurado a la tradición, también con la presidenta.

La Fundación Albergue Covadonga, dedicada en Gijón a dar apoyo a las personas que se encuentran en situación de exclusión social y residencial, y la fiesta del Toréu del Santu, que lleva desarrollándose en Piñeres (Aller) desde hace más de 125 años, recibirán el próximo 18 de junio los galardones a la solidaridad y la tradición, respectivamente, de la Sociedad Humanitarios de San Martín. El nombre de los ganadores se hizo público ayer alrededor de las dos de la tarde, después de que los dos jurados deliberaran desde primera hora de la mañana. Entre ambas distinciones, cerca de una treintena de candidaturas fueron evaluadas por los jurados. “En estos complejos tiempos que nos toca vivir por la pandemia es muy significativo ver la positiva respuesta de los colectivos ante esta convocatoria”, destacó la presidenta de los Humanitarios, Esperanza del Fueyo, que afronta sus últimos meses al frente del colectivo.

El premio “Espiga de Escanda de Oro” a la tradición ha recaído en una de las fiestas con mayor tradición en Aller. La festividad de San Antonio de Piñeres, conocida como Toréu del Santu, es un encuentro que arrastra más de 125 años de historia. De hecho, las primeras publicaciones sobre la celebración datan de 1894. Los vecinos de Piñeres la han mantenido con vida y, desde 2014, la Asociación cultural “El Puyu” está desarrollando una importante labor en materia de investigación y divulgación”. “Nos hace especial ilusión poder premiar a una festividad local con tanto arraigo”, apuntó Esperanza del Fueyo. El jurado ha querido destacar la “peculiaridad y pervivencia de una tradición única en Asturias”.

Una celebración de la peculiar procesión, a mediados del pasado siglo.

El Toréu del Santu forma parte de la misa de San Antonio, que transcurre en Piñeres desde la iglesia de San Pedro hasta la ermita de San Antonio. El abanderado, que viste camisa blanca, chaleco y boina, marcha durante el trayecto siempre de cara al santo, ejecutando enérgicos movimientos con la bandera, evitando que sufra pliegues. Delante del templo echa la bandera al suelo estirada para que la imagen pase sobre ella. “La gente del pueblo comenta que San Antonio era un fraile bien parecido, que en algunos casos sucumbía a los devaneos amorosos, de ahí que el paso sobre la bandera, que representa el mundo de las tentaciones, sea interpretado como el sí definitivo a la vocación, apartándose de todo mal”, explican los responsables de la asociación “El Puyu”.

"Queremos hacer visibles a quienes atienden a los más necesitados"

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El galardón “Colmena de Oro” a la solidaridad recayó en la Fundación Albergue Covadonga. El jurado resaltó la calidad de las candidaturas, decantándose la distinción en el último voto. “Cuando estamos mirando nuestro propio sufrimiento por la pandemia, con este reconocimiento queremos hacer visibles a aquellos que atienden a los más necesitados de nuestra sociedad y que miran por sus necesidades económicas, físicas y afectivas”, destacaron Fernando Delgado y Mónica Fernández, presidente y secretaria del jurado.

La entidad gijonesa atendió el año pasado a cerca de 900 usuarios, en un marco de incertidumbre por la pandemia. El Albergue mantiene una intensa actividad pese a tener que cerrar el año con un aforo reducido: de 78 a 48 plazas para adultos, tres para familias, y apenas 30 en el centro diurno (antes había 48) y 16 en el nocturno, dos menos que antes de la pandemia.

Del Fueyo recibió ayer también el cariño de los integrantes de los jurados, en vísperas de que deje la presidencia de los Humanitarios tras más de veinte años al frente del colectivo. Su labor ha sido clave para consolidar la fiesta local como un gran referente de la tradición asturiana.

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