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Sola, con culpa y escondiendo el maltrato que el 80% sufre: el perfil de la mujer adicta

El Centro de Rehabilitación RED de Mieres ofrece una formación sobre intervenciones con perspectiva de género: “Es vital para salvarlas”

Adicciones

Abrumadas por la culpa, por la responsabilidad. Solas, con miedo a todo y de todos. Llorando en silencio la violencia.

Así sufren su vida la inmensa mayoría de las mujeres que padecen una adicción. “Tienen problemáticas específicas y, por eso, apostamos por un tratamiento desde la perspectiva de género. Es vital para salvarlas”, explica Elizabeth Ortega, psicóloga y directora del Centro de Recuperación en Drogodependencias (RED) de Mieres. El centro lleva ya más de un lustro con su programa específico para las pacientes femeninas y, en las próximas semanas, dará un paso al frente: los responsables de la entidad mierense ofertarán una formación online, bajo el epígrafe “Mujer y adicciones. Intervención desde un enfoque de género”.

Un enfoque “imprescindible”, apunta Ortega, para asegurar la adherencia de las mujeres a los programas de rehabilitación. De la sociedad, a las salas de consulta: “No podemos dejar de lado como es nuestra sociedad, estamos inmersos en un sistema patriarcal que genera desigualdades y asigna roles a hombres y mujeres. Esto condiciona nuestra vida”, señala Elizabeth Ortega.

Ser buena madre, buena hija, buena esposa. Ser cuidadora y fiel. La pesada losa “extra” a la que se enfrentan las mujeres con adicciones: “Están mucho más penalizadas que los hombres por no cumplir con esos roles que se les asignan”. “Una mujer que sufre una adicción se enfrenta a muchos más prejuicios”, añade la experta. Se las asocia a lo pernicioso: “Para muchos, son viciosas”.

Así que sufren en silencio. Y lo que empieza siendo una copa de vino al terminar el día, o las benzodiacepinas recetadas porque no podían dormir, termina en un consumo excesivo que ellas esconden al entorno. “Acceden más tarde a los programas, principalmente por esa carga social y la culpa que sienten. Cuando llegan al centro, presentan ya más deterioro físico y psicológico”, reconoce Ortega.

La primera vez que se sientan en la sala de intervención del Centro RED, ya dan un paso. Pero queda mucho por andar. Desde la puesta en marcha de la intervención con perspectiva de género, el centro ofrece sesiones grupales -de hombres y mujeres- y otras específicas para las pacientes femeninas. Es en estos encuentros cuando ellas se sienten más cómodas: “Es aquí donde verdaderamente podemos conocer su historia de vida y su historial de consumo. Y solo conociendo esto, podemos hacer una intervención lo más adecuada posible para cada una de nuestras pacientes”.

En esas sillas, dispuestas en círculo, narran sus historias. Algunas son auténticos calvarios. El cara a cara en el Centro RED de Mieres, además, supera la peor estadística del papel. “Los estudios nos dicen que un ochenta por ciento de mujeres adictas han sufrido algún tipo de violencia. Nosotros, en nuestra experiencia como centro de rehabilitación, nos atrevemos a decir que son el 99 por ciento”, apunta Ortega.

Hablan de todo tipo de violencia, pero especialmente de violencia de género. “Hay muchos casos en los que la mujer con una adicción sufre o ha sufrido maltrato por parte de su pareja. Tanto físico como psicológico”, matiza Ortega. Golpes, humillaciones, el “castigo” de privarlas de las sustancias... “Es una problemática muy común y que, hasta ahora, no se abordaba de forma conjunta”, señala la psicóloga. El Centro RED de Mieres fue el primero de Asturias que abordó tanto la adicción como la violencia de género en sus intervenciones: “La fragmentación de recursos obstaculizaba la recuperación de las mujeres”.

Baja autoestima

Erradicar y afrontar la violencia de género es solo uno de los objetivos de la intervención con perspectiva de género. El Centro RED trabaja la autoestima de las usuarias, también su relación con la maternidad, con la familia y con la sexualidad. “Creemos que la perspectiva de género es de vital importancia en el tratamiento de las adicciones y, por eso, lo hemos incluido en el programa de formación que comenzará el próximo mes”.

El proyecto de formación del Centro RED de Mieres surgió hace unos meses, coincidiendo con la crisis sanitaria del covid-19 y el impulso de los cursos online. “Al igual que hacemos formaciones para otros organismos y otras plataformas, decidimos hacerlo también desde nuestra entidad”, explica la directora. Empezaron con un programa sobre adicciones a juegos y apuestas online, ahora se centran en la mujer. El curso cuenta con diez horas de formación, la matrícula está abierta en el correo centroredformacion@gmail.com. Está enfocado a personas que trabajan o trabajarán con pacientes que sufren adicciones: profesionales, estudiantes y voluntarios.

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