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Más casas, menos polígonos: la receta de los geógrafos para frenar la caída de población

Aladino Fernández, experto en urbanismo y exalcalde de Langreo, apuesta por impulsar la vivienda “de calidad” y generar “espacios agradables”

El barrio de Langreo Centro, en La Felguera, desarrollado en su mayor parte hace una década. | LNE

El barrio de Langreo Centro, en La Felguera, desarrollado en su mayor parte hace una década. | LNE Juan Plaza

Pareja cerca de los treinta busca vivienda en las Cuencas. Esencial: nueva o de reciente construcción, con vistas a un parque. ¿Tarea sencilla?

No tanto. El geógrafo y exalcalde de Langreo, Aladino Fernández, asegura que uno de los problemas de la pérdida de población en las comarcas del Nalón y el Caudal es la falta de vivienda. Matiza que “hay muchos inmuebles vacíos”, pero que no son viviendas de calidad. También apunta a que se construyeron demasiados polígonos, con una visión “casi decimonónica”. Los datos parecen darle la razón. En el último cuarto de siglo, se han perdido 7.000 empleos en las Cuencas, teniendo en cuenta que en los 90 había 20.000 mineros y ahora, menos de 700. La caída demográfica es mucho más sangrante que la laboral: 65.000 vecinos menos que hace 25 años. Desde el punto de vista sociológico, no obstante, los expertos consultados por este diario insisten en que es la falta de oportunidades –o la perspectiva de falta de oportunidades– es la principal causa para esta sangría poblacional.

De vuelta a la pareja que busca casa: es casi imposible que encuentren ofertada una vivienda de nueva construcción.

Aladino Fernández recuerda que, las últimas promociones de envergadura, fueron las de Nuevo Langreo y Vasco-Mayacina. “La primera resultó exitosa porque llegó a tiempo”, destacó el geógrafo. Antes de que la burbuja inmobiliaria estallara, dejando a los asturianos con el agua al cuello. Datos que confirman sus palabras: el concejo de Langreo incrementó su población en 2009, algo que no ocurría desde 1965. Fue una subida casi anecdótica, de 95 vecinos, pero todo un oasis en el desierto de la sangría demográfica que sufre las Cuencas. Ya entonces, el Ayuntamiento achacó este balance a “la mejora ambiental y de las infraestructuras” y al impulso a algunas zonas residenciales, como Langreo Centro.

La pareja que busca piso en las Cuencas no puede encontrar una vivienda en Langreo Centro, todas están ya ocupadas. Así que probarán suerte en la promoción Vasco- Mayacina.

“El caso de La Mayacina es distinto. No se ofertó a tiempo, la crisis inmobiliaria azotaba ya a Asturias cuando la promoción terminó. Por lo tanto, muchos de esos pisos quedaron vacíos”. Y así siguen, así que “en muchos casos empiezan a presentar daños por estar deshabitadas”.

Áreas industriales

Así que esos pisos tampoco les valen. Decide, la pareja de treintañeros, flexibilizar la búsqueda: ya vale una vivienda antigua, siempre que esté en buen estado, pero el entorno es irrenunciable.

Y aquí otro de los problemas a los que apunta Aladino Fernández: “El polígono requiere distancia de la población. Nadie quiere vivir al lado de una fábrica, y la zona de las cuencas mineras no se ha caracterizado por tener especial cuidado con esto”. “Se pensó en algo casi decimonónico; que teniendo puestos de trabajo, la gente iba a permanecer en el lugar. Eso servía en el siglo XIX, porque no había medios de transporte”, explica Fernández. Y añade, rotundo: “Lo que se busca es un entorno agradable, en el que no cabe el polígono industrial”.

Ni cabe el polígono, ni cabe la ruina. Y en las Cuencas, afirma el experto, “hay muchas”. “Es una realidad que la ruina espanta, más la ruina industrial”. También hace hincapié en los inmuebles ruinosos que hay en centro y barrios de las principales localidades de las Cuencas. Sirvan dos ejemplos: el centro de Sama y el barrio de Requejo en Mieres.

Misión imposible. Hastiados de la falta de oferta en las Cuencas, la pareja de treintañeros decide ampliar la búsqueda y consultar con inmobiliarias de Oviedo y Gijón.

“La única forma que tenemos de competir con las grandes ciudades, Oviedo y Gijón principalmente, es construir un medio ambiente que sea atractivo. Esa es la tarea por cumplir”, explica Fernández. Y aquí matiza: “Se me ha acusado de apostar por las ciudades dormitorio, pero no es así. Hablamos de un entorno agradable, hablamos de una ciudad para vivir. Con todos los servicios, especialmente los del sector terciario”.

Desde el punto de vista de Aladino Fernández, aunque esa pareja que busca piso trabajara en las Cuencas sería muy posible que se fueran a vivir a otra zona de Asturias. O no. Holm-Detlev Köhler, catedrático de Sociología de la Universidad de Oviedo y autor de varios estudios sociológicos en las Cuencas, asegura que la vivienda es “muy importante”. Pero lo principal, sostiene desde siempre, es “el empleo” sobre todo “las oportunidades que ofrece un territorio”. En el organismo AsturLab trabajan también desde otros prismas: la oferta de servicios en la zona rural y los servicios de conciliación para que las familias decidan quedarse.

Hay una verdad incontestable. Y la dice Aladino Fernández en un momento de su conversación con LA NUEVA ESPAÑA: “Lo principal para mantener un espacio urbano es tener residentes. Si se espanta a los residentes, podremos tener polígonos industriales maravillosos, pero deja de haber ciudad”. Hay solución posible, un poco de optimismo, pero no es tarea sencilla: “Es necesario un estudio de mercado en profundidad, aunque nos enfrentamos a la realidad de que cada vez hay menos gente joven. En Asturias en general, y en las Cuencas de manera más clara”. Objetivo: que los pocos que quedan, apuesten por quedarse.

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