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Los extrabajadores de la térmica de Lada piden ayuda al verse abocados al desempleo

Los 25 desempleados procedentes de contratas aseguran que la transición justa “es un engaño” y exigen ser recolocados

Una protesta contra el cierre de las térmicas, ante la central de Lada. | Fernando Rodríguez

Una protesta contra el cierre de las térmicas, ante la central de Lada. | Fernando Rodríguez

“Llevaba veinte años trabajando en la térmica de Lada y casi no se hacer otra cosa”. Habla Iván Calvo, exdelegado sindical de la contratata Dominium en la planta langreana quien, como el resto de sus 24 compañeros que se encuentran actualmente en el paro por el cierre de la central, clama ayuda para volver a recolocarse.

Calvo critica el cierre acelerado de las centrales térmicas y asegura que la transición justa de la que tanto se habla “es un engaño”. Un ejemplo es el registro creado hace un año en el que se podían inscribir los trabajadores de las empresas titulares de las centrales, así como de las contratas con el objetivo de facilitar su reinserción laboral. En el caso de Lada, donde llegaron a apuntarse 53 personas, tan solo han llamado a dos de ellas. Y a título informativo para conocer cuál era su situación.

“Decían que nadie se iba a quedar atrás, pero de momento hay 25 contratos de Lada que nos hemos quedado sin nada”, apunta el exdelegado sindical, señalando que “los últimos que nos fuimos al paro, fue el pasado 31 de diciembre y ahora, cinco meses después, era tiempo más que suficiente para recolocarnos”. Calvo explica que, cuando se empezó a hablar de la apuesta por las energías renovables y el cierre de las térmicas, “ya dijimos que no iban a poder hacer frente a la demanda eléctrica y es ahora, cuando ya están cerradas, cuando admiten que la clausura de las plantas fue muy rápida”. Entonces, los trabajadores demandaron que el cierre se llevase a cabo de forma paulatina “porque se iban a perder puestos de trabajo y así está siendo, que no son sólo los de la térmica de Lada, sino también las del resto de centrales”.

La situación para estos extrabajadores es preocupante. “Hay compañeros de 50 y 60 años que se han quedado al paro y es difícil que se integren al mundo laboral”, subraya Calvo, quien pide al Gobierno “que se replanteen lo de la transición justa y todos los puestos de trabajo que se pueden perder por el cierre de las plantas sin que se generen otros nuevos”.

De hecho, en el caso de la térmica de Lada, su propietaria, Iberdrola, no ha presentado todavía un proyecto generador de un importante volumen de trabajo que sustituya al de la central, tan sólo la conversión en una planta de hidrógeno verde que, como apuntaba el secretario general del SOMA-FITAG-UGT, José Luis Alperi, en una entrevista a LA NUEVA ESPAÑA, “no generará más de una docena de trabajos”. El proyecto también fue calificado como “insuficiente” por parte del Ejecutivo autonómico.

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