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El peregrinaje para encontrar trabajo: jóvenes con problemas de acceso al mercado laboral mejoran el Camino del Salvador

Son los beneficiarios del programa "Joven Ocúpate" de la Fundación San Feliz

Desbroces en el entorno del Camino del Salvador. | Fundación San Feliz

Desbroces en el entorno del Camino del Salvador. | Fundación San Feliz

La inserción en el mercado laboral puede ser un verdadero peregrinaje. Metafórico, casi siempre. Literal para los quince beneficiarios del plan “Joven Ocúpate” de la Fundación San Feliz (Lena). Están trabajando en la mejora de espacios forestales. Entre ellos, el camino del Salvador (variante del Camino de Santiago) en el concejo de Lena.

La entidad San Feliz ofrece este programa dual de formación y empleo para jóvenes con dificultades para el acceso a los trabajos –por baja formación académica, en la mayoría de los casos–. Sobre el papel, el objetivo es que consigan un certificado de profesionalidad de actividades auxiliares en conservación y mejora de montes. Lo que de verdad se busca es su motivación para seguir formándose o en la búsqueda activa de empleo.

Es mediodía. Cristina Muñoz y Jorge García trabajan sin parar en el desbroce de un camino. Habla primero ella, la única chica en esta edición del programa “Joven Ocúpate” de la Fundación San Feliz: “Tengo el título de ESO. Empecé Bachillerato, pero lo dejé porque no me sentía motivada”, afirma la joven, de veinte años. Piensa que, esta formación sobre cuidado de montes, “me ayudará en la posterior búsqueda de empleo. Creo que será muy valiosa para mí y para mí futuro”.

Dos beneficiarios del proyecto, al término de la jornada, en una de las sendas verdes de Lena. | Fundación San Feliz

Dos beneficiarios del proyecto, al término de la jornada, en una de las sendas verdes de Lena. | Fundación San Feliz Fundación San Feliz

"Empecé Bachillerato, pero lo dejé porque estudiar no era lo mío. No se me daba nada bien, la verdad”,

Jorge García - Beneficiario del "Joven Ocúpate"

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Su compañero de cuadrilla tiene 26 años. Su historia es parecida: “Yo también empecé Bachillerato, pero lo dejé porque estudiar no era lo mío. No se me daba nada bien, la verdad”, reconoce. Ha hecho otros cursos relacionados con el sector de la construcción. Iba encontrando “trabajinos”, iba tirando. Hasta que llegó la crisis del covid-19: “No sé cómo estará ahora, pero las últimas veces que intenté encontrar trabajo en el sector solo dejaban que entraran oficiales a la obra. Por el tema del coronavirus, era”, explicó. ¿Cambiará de sector cuando termine este programa de la Fundación San Feliz? “Quizás sí, lo que quiero es encontrar empleo. De lo que sea, tengo muchas ganas”.

Objetivo cumplido. Afirma Paloma Gallego, directora de la Fundación San Feliz, que el principal fin de los programas “Joven Ocúpate” es que los chavales “se motiven y quieran mejorar sus posibilidades de acceder al mercado laboral”. “Es una segunda oportunidad para ellos. Porque en algún momento de su vida, por las razones que fueran, fueron expulsados del sistema educativo”, afirma.

Una segunda oportunidad de las buenas. El programa “Joven Ocúpate” cuenta con horas de formación y también de trabajo remunerado. Entre las actividades que están realizando está el cuidado de los senderos del Camino del Salvador y de otras zonas de Lena. “Desbrozamos, utilizamos distinta maquinaria, y también hacemos labores fitosanitarias para el correcto cuidado del monte”, apunta Cristina Muñoz.

Tanta motivación y buen hacer no sería posible sin “los mentores”. Son los encargados de ayudar a los chavales en su formación y en mantener su interés durante el proyecto para que no abandonen. En este caso, los encargados de esta labor son Noelia Llorente y José Rivas. “Es muy gratificante, sobre todo cuando los chavales responden”, señaló la primera. Como es el caso. El programa, que dura nueve meses y finalizará en julio, está abierto a personas con dificultades de acceso al mercado laboral con un límite de edad de hasta treinta años. En esta edición, la media apenas alcanza los veinte años: “Muchos no tienen el certificado de ESO, así que uno de los objetivos es que se animen a sacárselo al terminar el programa. Las probabilidades de encontrar empleo aumentan a mayor formación”, explican desde el “Joven Ocúpate” San Feliz.

Es casi la hora de comer y las máquinas ya dejan de sonar en el entorno del Camino del Salvador: “Es un trabajo muy bonito, estamos aprendiendo a valorar más el monte y nuestro entorno”, aseguran Cristina Muñoz y Jorge García. La primera, reconoce, se arrepiente de haber dejado el Bachillerato. Quizás vuelva a los libros.

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