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Una dieta sana y la actividad física mejoran la evolución de las pacientes con cáncer

La sotrondina Liliana Cabo, doctora en Nutrición Oncológica, ha hecho un seguimiento a 90 enfermas durante el primer año de tratamiento

Liliana Cabo, con su tesis.

Liliana Cabo, con su tesis.

Un estilo de vida saludable puede ser determinante en la recuperación del cáncer de mama o colorrectal. Así lo refleja la tesis “Seguimiento dietético y nutricional en mujeres pacientes con cáncer de mama o colorrectal. Influencia en la calidad de vida”, firmada por la sotrondina Liliana Cabo. Es licenciada en Farmacia y Graduada en Nutrición Humana y Dietética, ahora también Doctora en Nutrición Oncológica. Su trabajo de investigación es pionero en España: es la primera vez que se sigue de cerca la evolución de las pacientes desde su diagnóstico y durante el plazo de un año.

La labor de Liliana Cabo fue ardua. Se extendió durante más de seis años. “Resultaba difícil que las pacientes aceptaran participar en el estudio, ya que requería contactarlas en los días inmediatamente posteriores a su diagnóstico”, explicó la sotrondina. “Normalmente, en los estudios que se hacen en pacientes oncológicos se valora algún aspecto en un momento puntual de la enfermedad o el tratamiento”. Nunca un seguimiento tan largo como el que ella presentó en su tesis, presentada en la Universidad CEU San Pablo. Del total de 180 mujeres contactadas, noventa accedieron a formar parte de la muestra. No obstante, el seguimiento fue muy elevado. Alcanzó el 98 por ciento.

El primer paso para la investigación fue elaborar un estudio nutricional de cada participante. De esta forma, Cabo conocía sus hábitos previos al diagnóstico: “Se observó que, aquellas mujeres que realizaban ejercicio intenso antes de ser diagnosticadas presentaban una mejor calidad de vida durante el primer año del tratamiento”. También presentaron una mejor evolución las que realizaban una actividad moderada a los seis meses del seguimiento, respecto a las que se declararon sedentarias.

La gran “alerta roja” del estudio: la obesidad. “Sobre todo en el cáncer de mama, un porcentaje de grasa corporal elevado puede ser muy peligroso”, explica la experta. Tanto que, debido especialmente a la grasa visceral, los tratamientos pueden dejar de ser efectivos. En concreto, en los tipos de cáncer de mama de estrógeno positivos. “Los tratamientos pierden efectividad, ya que los adipocitos producen estrógenos”. Aún más grave, señala la doctora: “La obesidad se relaciona con enfermedades cardiovasculares y, después del diagnóstico, la principal causa de muerte de estas pacientes son estas dolencias”.

Las recomendaciones de la doctora en nutrición oncológica para los pacientes de cáncer pasan por limitar al máximo los alimentos procesados y consumir preferiblemente productos de origen vegetal. El estudio también presta atención al impacto del consumo de alcohol y tabaco. Aquellas mujeres que eran fumadoras antes del diagnóstico, aunque dejen este mal hábito, presentaban más fatiga en los doce meses posteriores al inicio del tratamiento. Liliana Cabo hace hincapié en la “importancia” del estilo de vida saludable para los pacientes oncológicos. “Ocurre que, en nuestro sistema sanitario, contamos con unos tratamientos muy buenos para el cáncer. Pero en todo lo que es el soporte del paciente, como la nutrición o la actividad física, nuestro sistema de salud no tiene cobertura”. Actualmente, la seguridad social no tiene plazas para dietistas en los centros sanitarios del Principado.

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