La planta de Vesuvius en Miranda de Ebro retoma la actividad industrial mientras la de Langreo sigue cerrada. La factoría ubicada en Riaño, para la que en diciembre había una oferta de compra que se podría concretar “en semanas”, según aseguró el Gobierno regional, está anunciada en un portal inmobiliario con un precio de venta de 3,5 millones de euros. Es un precio, recoge, “negociable en función de los puestos de trabajo que vaya a crear el nuevo propietario” e incluye otras posibilidades como alquiler o alquiler con opción a compra. Las instalaciones tienen una superficie construida de 6.600 metros cuadrados en una parcela de 27.000 metros cuadrados.

Para poner en marcha de nuevo la planta burgalesa se ha firmado un acuerdo entre Vesuvius Ibérica S. A. y Tropical Millenium S. L., empresa con base en la provincia de Málaga y que se dedica a la producción, importación, exportación y distribución de frutas tropicales, principalmente aguacates, mangos, papaya y pitaya roja. Los planes de la compañía malagueña pasan por empezar su actividad en la planta de Vesuvius en Miranda de Ebro este mes, con 25 empleos en la primera fase y duplicando los puestos el próximo año. La firma prevé que la oferta de trabajo sea dos veces mayor que el empleo destruido en la planta burgalesa tras cesar la actividad en octubre de 2019.

Mientras en Langreo, año y medio después de que fuese clausurada la actividad de Vesuvius, multinacional anglosajona dedicada a la fabricación de productos refractarios, no hay actividad. El Principado apuntó a principios de año al primer semestre para que las instalaciones tuviesen nuevos dueños, con una cifra de empleo “similar” a la que tenía cuando cesó la actividad. Así lo aseguró el consejero de Industria, Enrique Fernández, que semanas después confirmó que el covid “ha enfriado el interés de los posibles inversores que habían visitado la fábrica”. Añadió que habían pedido a la empresa y la consultora “la concreción de un proyecto”. “Un plazo razonable sería este semestre, pero los tiempos los marca el inversor”, comentó.

El Principado aseguró a finales del pasado año que “según los datos de la consultora Lee Hecht Harrison (LHH), desde el inicio del proceso diez compañías han visitado las instalaciones asturianas y cinco las ubicadas en Castilla y León, y se han presentado cuatro ofertas no vinculantes”. En aquel momento se mantenían “negociaciones avanzadas” con dos de ellas, una de las cuales había presentado una “oferta vinculante” por la factoría burgalesa.

Tras la reunión del grupo de trabajo para reflotar la actividad, en el que están incluidos miembros del Principado, los sindicatos y Vesuvius, el Ejecutivo autonómico recalcó que proseguían las conversaciones con la otra sobre la planta ubicada en Langreo “de cara a concretar una oferta de compra en las próximas semanas”. Si se confirmase el interés de estos inversores, señalaron entonces responsables del Gobierno regional, “desde Vesuvius y LHH se trabaja con la previsión de que ambas factorías puedan retomar la actividad con nuevos propietarios a lo largo del primer semestre de año”. Unos planes que sí se han materializado en Miranda de Ebro con la llegada de una nueva empresa a la factoría.

La Consejería de Industria del Principado ofrece, destacó siete meses atrás tras dar cuenta de las gestiones para intentar reabrir la planta de Vesuvius en Riaño, “máxima colaboración a las empresas interesadas para que se instalen en Asturias y puedan retomar la actividad productiva” para desarrollar nuevos proyectos empresariales.

La multinacional anunció en septiembre de 2019 que dejaba de fabricar en la factoría

El grupo británico Vesuvius anunció a principios de septiembre de 2019, a la plantilla, la intención de presentar un expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción. La planta de Riaño, que tenía entonces 111 trabajadores, fabricaba moldes y piezas con materiales refractarios (resistentes al calor) para la industria pesada, principalmente para la metalurgia. Vesuvius Ibérica Refractarios (filial de Vesuvius) empezó a producir en Langreo en 1989. Veinte años después, en mayo de 2009, la dirección comunicó su intención de clausurar la factoría durante dos años, una medida que los trabajadores vieron como el anticipo de un cierre definitivo. Se convocaron entonces intensas movilizaciones y la medida se paró. La planta, que entonces tenía unos 90 empleos, logró finalmente superar su crisis. Más adelante se ampliaron las instalaciones y se incrementó la plantilla, llegando a los 111 empleados. La empresa aludió, en septiembre de 2019, a la crisis del acero para aplicar la medida. La plantilla respondió que era una medida injustificada, ya que se han obtenido “beneficios récord” en los últimos años, y apuntó a “una deslocalización pura y dura” para trasladar la actividad a Europa del Este, con el objetivo de ahorrar costes. La plantilla, con gran apoyo social, salió a la calle protagonizando marchas, encierros y otras movilizaciones para intentar revertir la situación. Vesuvius cerró finalmente la planta y desde entonces no se han encontrado nuevos inversores para que la factoría acoja una nueva actividad.