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El gijonés Aitor Fernández, primer doctor en Ingeniería de Caminos en Asturias

El investigador fue un firme defensor de la implantación del máster en Mieres: “Me siento muy orgulloso de haber participado en las protestas”

Aitor Fernández, flanqueado por los profesores Eduardo Blanco y Eduardo Álvarez, tras la lectura de su tesis.

Aitor Fernández, flanqueado por los profesores Eduardo Blanco y Eduardo Álvarez, tras la lectura de su tesis.

El gijonés Aitor Fernández no se cansa de hacer historia en el campus de Mieres. Tras convertirse hace tres años en el primer alumno de la Escuela Politécnica de Mieres que obtenía el título de máster como Ingeniero de Caminos, ahora ha hecho lo propio con el doctorado, siendo el primer doctor en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de las Universidad de Oviedo. Fernández presentó la semana pasada su tesis sobre turbinas hidrocinéticas para extraer energía de las corrientes de agua, trabajo que fue calificado con sobresaliente y fue propuesto para obtener el “Cum Laude” .

Pero la historia de este estudiantes de Mieres se remonta mucho más atrás en el tiempo, ya que siempre fue un firme defensor de la puesta en marcha del máster de Caminos en el campus. “Recuerdo el lema de las protestas, que era ‘sin máster no hay camino”. Fue toda una lucha por su implantación y mereció la pena porque era necesario que se aprobasen esos estudios en Mieres. Yo me siento muy orgulloso de haber participado en estas protestas”, apunta el ya doctor. Por eso, una vez que se implantó el máster en el año 2016, Fernández no dudó un solo momento en matricularse para continuar sus estudios, terminando el máster en 2018.

Su afán por la investigación le hizo continuar ligado a la Politécnica de Mieres a través de área de ingeniería Hidráulica, grupo al que lleva ligado desde que empezó el máster. Sin embargo, no fue hasta hace dos años cuando se decidió a iniciar el programa de doctorado, siendo dirigido por Eduardo Álvarez y con Eduardo Blanco como tutor. La inquietud de Aitor Fernández se aprecia con solo echar un vistazo a su pasado en el campus. No sólo fue un firme defensor del máster de Caminos, sino que participó en un buen número de iniciativas. Así, es uno de los investigadores que participa en el proyecto del túnel de viento con el que probar los efectos de fuertes corrientes sobre infraestructuras como puentes, edificios, torres eólicas o captadores de energía solar, entre otros elementos. Una infraestructura de más de cuatrocientos metros cuadrados que se estrenó hace unas semanas en el campus mierense. También quedó finalista en un certamen internacional sobre ideas innovadoras en el que participó junto a otros compañeros. Se trataba del Global Challenge Virginia Tech, de la Universidad de Virginia, en EE UU, en el que presentaron un dispositivo inteligente para hostelería que limita las funciones de los camareros a servir la comanda, sin necesidad de tomar nota ni tampoco cobrar. Fue en 2018. Dos años antes, y en solitario, Fernández destacó dentro del concurso de ideas empresariales que había organizado entonces la Universidad de Oviedo. Su idea era bien sencilla, crear un sistema compuesto por un panel publicitario en el que se coloca un generador de agua potable a partir de la humedad ambiental que se podría colocar en áreas de descanso de autovías y autopistas, así como en áreas recreativas.

Una tesis que aspira al cum laude, con nuevas ideas de obtención de energía hidráulica


Obtener energía hidráulica en ubicaciones que hasta ahora no se estaban aprovechando, utilizando dispositivos de microgeneración. Esto es, en síntesis, el objetivo de la tesis que presentó el ya doctor en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos Aitor Fernández. En realidad, su trabajo trató las turbinas hidrocinéticas, que son las que extraen la energía de las corrientes de agua. “Trabajo en el diseño de estas turbinas utilizando la impresión en 3D que te permite obtener geometrías que son más delicadas a un precio razonable”, apuntó, destacando que entre sus labores también está el trabajar con infraestructuras, como el túnel hidrodinámico y la electrónica, “que permite controlar cuánta energía se extrae”, además de desarrollar “modelos numéricos”. Estos generadores de electricidad, de tamaño reducido, están pensados para instalarse “en ubicaciones que hasta ahora no se estaban aprovechando, como en ríos, canales de agua o salidas de estaciones depuradoras; también se puede pensar desde el punto de vista del autoconsumo del que se habla tanto ahora”. Tras presentar la tesis, por la que obtuvo la calificación de sobresaliente y fue propuesto para “Cum Laude”, Aitor Fernández pretende seguir con el proyecto porque asegura que “todavía tiene recorrido”. De hecho, ya están buscando emplazamientos reales “para tener una toma de contacto real”. Asimismo, como apuntó, “durante la investigación han aparecido una serie de fenómenos que me gustaría seguir estudiando”. Sin duda, el germen de este proyecto en el caso de este alumno bien puede venir de otra iniciativa en la que participó junto a compañeros de la Escuela Politécnica de Mieres y que les llevó a conseguir el tercer premio en el concurso nacional organizado en 2015 por EDP para la presentación de propuestas innovadoras de nuevas formas de generar energía compatible con el medio ambiente y económicamente rentables. Los estudiantes, entre los que se encontraba Aitor Fernández y que estaban coordinados por el profesor Eduardo Álvarez, presentaron un proyecto para obtener energía hidráulica de una estación depuradora de aguas residuales y fueron seleccionados de entre más de 100 solicitudes. Los alumnos lograron llevarse el tercer premio que consistió en un cheque de 2.000 euros en metálico, más otros 1.000 euros más que se llevó el profesor que les había coordinado.

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