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El turismo se encarrila hacia Bustiello

El concurso de ideas del campus de Mieres premia un proyecto que plantea llevar un ferrocarril lúdico hasta el sanatorio del poblado minero

Los alumnos que resultaron ganadores en el concurso, junto a la vicerrectora Carmen Adams, Juan Ponte y el profesor Pedro Plasencia. | Vivas

Los alumnos que resultaron ganadores en el concurso, junto a la vicerrectora Carmen Adams, Juan Ponte y el profesor Pedro Plasencia. | Vivas

Recuperar el sanatorio de Bustiello como estación para un futuro ferrocarril turístico en el concejo. Esta es la idea que se alzó con el triunfo en el concurso de ideas organizado por la Escuela Politécnica de Mieres. El campus acogió ayer el acto de entrega de premios. El proyecto, denominado “Una vía hacia el pasado”, está firmado por Beatriz Flórez e Irene Méndez, estudiantes de Mieres, quienes aseguraron que, cuando vieron el sanatorio y el estado de abandono en el que se encontraba, “lo vimos claro, tenía que aprovecharse y además el edificio nos enamoró”.

Beatriz Flórez e Irene Méndez posan junto a su proyecto. | Vivas

El concurso organizado por la Politécnica de Mieres celebraba su tercera edición. En total, se recibieron catorce propuestas, en su mayoría del propio campus de Mieres, menos una que llegó de la Universidad de Castilla-La Mancha. De hecho, uno de los dos terceros premios que se entregaron ayer fue para esa universidad. Concretamente para el proyecto “Playas Negras”, que encabezaron los alumnos Eduardo Araujo, Andrea Muñoz, Manuel González e Ignacio García. Estos alumnos también asistieron ayer al acto de entrega y aseguraron que, para participar en el concurso, “nos desplazamos en el mes de marzo hasta Mieres para ver cómo desarrollar el proyecto y hablar con los vecinos, ya que también queríamos tener su opinión”, aseguró Andrea Muñoz.

El otro tercer premio fue para “Ferromín”, de Olaya Gómez, Beatriz Bayón y Alberto Ramos; mientras que el segundo premio fue a parar a la iniciativa “Iter Facer” de Ángel Martínez y Álvaro Fernández. El profesor Pedro Plasencia, que coordinó este certamen, dio cuenta de que “el trabajo del jurado fue muy complicado, ya que había muy buenas ideas”. Algo que corroboró la vicerrectora de Extensión Universitaria y Cultura, Carmen Adams, quien aseguró sentirse “orgullosa del trabajo que se está haciendo en la Escuela Politécnica de Mieres”. El acto también contó con la presencia del subdirector de la Politécnica Eduardo Álvarez; y del concejal de Cultura de Mieres, Juan Ponte, quien apuntó que “compartimos la idea de que la Universidad tiene que abrirse a la sociedad y por eso seguimos apoyando este tipo de iniciativas”.

En cuanto a las ganadoras, ya tenían cierta experiencia en este certamen. En la edición del año pasado consiguieron el segundo y el tercer puesto con otros proyectos donde se pedía el desarrollo de un carril bici en Mieres. Ni Beatriz Flórez (Castrillón) ni Irene Méndez (Oviedo) son de Mieres, así que no conocían la historia del sanatorio de Bustiello ni tampoco la polémica que hay sobre su abandono. “Nuestra propuesta consiste en la rehabilitación del sanatorio, con la botica y la antigua escuela de niñas”, explicó Beatriz Flórez, destacando que “queríamos aprovechar que la vía del tren pasa por delante para alargarla e introducirla por el jardín, utilizando el edificio como estación y haciendo una zona de ocio en el interior. También han cuidado que “fuese un entorno mucho más atractivo, porque nos dimos cuenta de que muchos vecinos van a pasear por allí”. Irene Méndez, por su parte, destacó que “cuando fuimos a ver el edificio nos dio mucha pena porque se estaba cayendo y se puede aprovechar”. Además de convertir el sanatorio en estación, la línea del ferrocarril turístico comenzaría en Bustiello para continuar por la vía de Feve hasta Baiña. A partir de ahí, seguiría hasta Trubia por la vieja vía que ya no se utiliza.

Si en la edición de este año se pedía el desarrollo de un tren turístico, el concurso del ejercicio anterior proponía a los alumnos el desarrollo de un carril bici. El reto era articular una ruta que atravesase la ciudad de norte a sur. Un “paseo” de 3 kilómetros que debía integrar por completo la ciudad y “revitalice” el entorno urbano. La ganadora del certamen fue Marina Giribaldi, estudiante de Arquitectura, Diseño y Urbanismo en Buenos Aires (Argentina). Un año antes se pidió a los estudiantes que ofrecieran ideas para eliminar la barrera que suponen la autovía y las vías del tren e integrar el río.

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