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La esperanza retorna con los Humanitarios: entregan sus premios a la solidaridad y la tradición

La sociedad allerana concedió sus galardones al “Toréu del Santu” y al albergue Covadonga, distinguiendo a López Otín con su Medalla de Oro

Por la izquierda, Belarmina Díaz, Borja Sánchez, López Otín, Esperanza del Fueyo, Juan Carlos Iglesias, Cristina Avella, Begoña González, Fernando Delgado y Ana Bernardo, ayer, tras el acto de entrega de premios.

Por la izquierda, Belarmina Díaz, Borja Sánchez, López Otín, Esperanza del Fueyo, Juan Carlos Iglesias, Cristina Avella, Begoña González, Fernando Delgado y Ana Bernardo, ayer, tras el acto de entrega de premios.

“En un mar de egoísmo, vuelve a resurgir la esperanza en lo pequeño”.

Dicen del Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, Carlos López Otín, que es “un científico de letras”. Y ayer volvió a demostrarlo con su motivador discurso, durante la entrega de los Premios “Espiga de Escanda de Oro” a la tradición y “Colmena de Oro” a la solidaridad de la Sociedad Los Humanitarios de San Martín de Moreda. 

Son una suerte de “Nobel”_al trabajo social. Los recogieron, en la gala de la XIII edición, la asociación “El Puyu”_de Piñeres –por mantener intacta la tradición de “Toréu del Santu”– y la Fundación Albergue Covadonga de Gijón. Para el investigador López Otín, la entidad allerana tenía reservada su Medalla de Oro. Fue la primera aparición pública del investigador desde el estallido de la crisis del covid-19: “No sabía si estaría cómodo, pero lo cierto es que me encuentro como en casa”. 

Otín fue el último de los galardonados en tomar la palabra. El encuentro comenzó con el discurso de la presidenta de Los Humanitarios, Esperanza del Fueyo: “Durante todo un año hemos estado con la inseguridad de no saber cuándo íbamos a volver, hemos estado aguantando la presión y la incertidumbre”, señaló. Pero, eso nunca, sin perder las ganas: “Hoy, aquí, intentaremos crear un poco de ilusión”. En la mesa institucional también estaban Isaac Molero y Fernando Delgado, presidentes de los jurados de los premios;_Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad;_Belarmina Díaz, directora general de Energía, Minería y Reactivación y Juan Carlos Iglesias, alcalde de Aller. 

El regidor entregó el premio “Colmena de Oro” a la Fundación Albergue Covadonga. Lo recogió su directora, Cristina Avella, que acudió acompañada por Begoña González (presidenta del patronato). “Ha sido un año difícil, en el que nos hemos visto obligados a seguir adelante con nuestro trabajo. Tuvimos que reducir voluntarios, y también atender a menos personas”. Por parte de la asociación “El Puyu”, recogió la “Espiga de Escanda de Oro” a la tradición su presidenta, Ana Bernardo. Tuvo un emocionado recuerdo para el historiador Guillermo Lorenzo, fallecido hace unos meses. También para todos los romeros que siguen cada año la popular procesión, que lleva celebrándose 125 años. 

El consejero Borja Sánchez presentó a López Otín, que fue su profesor en la universidad. Habló, sobre todo, de su esfuerzo callado:_al principio de la crisis sanitaria, dirigió una investigación pionera sobre el coronavirus. “Me gustaría ser como el zafiro de mar, ser invisible a voluntad”, reconoció el científico. Agradeció a los Humanitarios el galardón, “quieren reconocer en mí el esfuerzo en la búsqueda del conocimiento”. Pensaba Otín, “con el optimismo excesivo que me acompaña siempre en la vida”, que la crisis sanitaria nos volvería mejores. “No ha sido así para todos, hemos visto actitudes egoístas en algunos políticos y algunas empresas”, reconoció. Entre el público, saludó a algunos amigos. Como Ramiro Alonso, psicoesteta; o Juan Vázquez, exrector de la Universidad de Oviedo. “Como Rector, nos ayudaste en lo necesario. Y lo necesario, a veces, es dejarnos en paz”. Sincero, siempre.  

Juan Vázquez regala un ejemplar de su libro a López Otín, ayer, antes del acto de Los Humanitarios. | C. M. B. C. M. BASTEIRO “En un mar de egoísmo, vuelve a resurgir la esperanza en lo pequeño”. Dicen del Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, Carlos López Otín, que es “un científico de letras”. Y ayer volvió a demostrarlo con su motivador discurso, durante la entrega de los Premios “Espiga de Escanda de Oro” a la tradición y “Colmena de Oro” a la solidaridad de la Sociedad Los Humanitarios de San Martín de Moreda. Son una suerte de “Nobel” al trabajo social. Los recogieron, en la gala de la XIII edición, la asociación “El Puyu” de Piñeres –por mantener intacta la tradición de “Toréu del Santu”– y la Fundación Albergue Covadonga de Gijón. Para el investigador López Otín, la entidad allerana tenía reservada su Medalla de Oro. Fue la primera aparición pública del investigador desde el estallido de la crisis del covid-19: “No sabía si estaría cómodo, pero lo cierto es que me encuentro como en casa”. Otín fue el último de los galardonados en tomar la palabra. El encuentro comenzó con el discurso de la presidenta de Los Humanitarios, Esperanza del Fueyo: “Durante todo un año hemos estado con la inseguridad de no saber cuándo íbamos a volver, hemos estado aguantando la presión y la incertidumbre”, señaló. Pero, eso nunca, sin perder las ganas: “Hoy, aquí, intentaremos crear un poco de ilusión”. En la mesa institucional también estaban Isaac Molero y Fernando Delgado, presidentes de los jurados de los premios; Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad; Belarmina Díaz, directora general de Energía, Minería y Reactivación y Juan Carlos Iglesias, alcalde de Aller. El regidor entregó el premio “Colmena de Oro” a la Fundación Albergue Covadonga. Lo recogió su directora, Cristina Avella, que acudió acompañada por Begoña González (presidenta del patronato). “Ha sido un año difícil, en el que nos hemos visto obligados a seguir adelante con nuestro trabajo. Tuvimos que reducir voluntarios, y también atender a menos personas”. Por parte de la asociación “El Puyu”, recogió la “Espiga de Escanda de Oro” a la tradición su presidenta, Ana Bernardo. Tuvo un emocionado recuerdo para el historiador Guillermo Lorenzo, fallecido hace unos meses. También para todos los romeros que siguen cada año la popular procesión, que lleva celebrándose 125 años. El consejero Borja Sánchez presentó a López Otín, que fue su profesor en la universidad. Habló, sobre todo, de su esfuerzo callado: al principio de la crisis sanitaria, dirigió una investigación pionera sobre el coronavirus. “Me gustaría ser como el zafiro de mar, ser invisible a voluntad”, reconoció el científico. Agradeció a los Humanitarios el galardón, “

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