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El 84% de los mierenses apoya el cambio de combustible en la térmica, según un sondeo

Una encuesta de Hunosa revela un respaldo mayoritario al proyecto que plantea quemar biomasa y el CSR que no quiere el movimiento vecinal

La central térmica de La Pereda.

La central térmica de La Pereda.

La conversión de la central térmica de La Pereda en una planta de biomasa donde también se podrá utilizar una proporción de Combustible Sólido Recuperado (CSR) tiene un respaldo mayoritario en Mieres. Así lo sostiene el estudio de opinión encargado por Hunosa a la empresa Invesmark, donde se muestra que el 83,8 por ciento de los vecinos que conocen y tienen opinión formada sobre el plan de transformación de la planta están posicionados a favor del proyecto. Un apoyo que llega en medio de la polémica que se ha montado sobre este proyecto, que se encuentra en fase de exposición pública, sobre todo respecto al uso del CSR.

El estudio de opinión pública al que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA y que ya tienen en su poder tanto el Principado de Asturias como el Ayuntamiento de Mieres se hizo mediante 400 encuestas telefónicas a vecinos de Mieres mayores de 18 años, con un margen de error para el total de la muestra de 4,9% (+-). El trabajo un nivel de confianza del 95,5% y una heterogeneidad del 50%, que sería la condición más desfavorable. Además de preguntar sobre el proyecto de conversión de la térmica, también se cuestionan las principales preocupaciones de la ciudadanía, la contaminación del aire, la actividad del grupo Hunosa y la propia la central térmica.

Según los datos obtenidos, más de la mitad de la población del concejo conoce el plan de transformación de La Pereda, concretamente el 54,8% de los encuestados. Y al ser preguntados en qué medida están de acuerdo con el proyecto, que supondría no solo mantener el empleo en la planta, sino que también generaría nuevos puestos de trabajo en el sector forestal, el 73,1% de los encuestados se manifiesta bastante de acuerdo (35,8%) o totalmente de acuerdo (37,3%). Sólo el 14,1% de los encuestados se posiciona en contra del proyecto, siendo este porcentaje ligeramente más alto entre los hombres (18,2%). Ante estos datos, el estudio da cuenta de que “el apoyo ciudadano al plan de transformación es mayoritario, dado que si se considera exclusivamente a los vecinos que conocen el proyecto y tienen una opinión formada sobre él, bien sea a favor o en contra, se obtiene que la proporción de los que se posicionan a favor del proyecto alcanzan el 83,8%”. Y no sólo eso, ocho de cada diez encuestados piensa que la sustitución del carbón en la térmica por biomasa y CSR “mejorará la calidad del aire en Mieres”.

El estudio de opinión señala en sus conclusiones que el grado de apoyo al proyecto es muy elevado “porque los vecinos de Mieres piensan que los principales problemas del municipio están relacionados con la situación económica, el desempleo y el envejecimiento de la población derivado del éxodo juvenil, y no tanto con la polución, algo que no asocian a la central térmica de La Pereda sino al tráfico de vehículos y a las calefacciones domésticas”.

También se da cuenta de la reputación de Hunosa en Mieres. Y es que cuando se pregunta por las empresas asturianas de las que se sienten más orgullosos, el 28,2% “cita a Hunosa de manera espontánea”. La compañía estatal “es la que registra el mejor resultado” y se sitúa por encima incluso de empresas como Arcelor Mittal (26,8%), Central Lechera Asturiana (20,7%), Alimerka (8,1%) o Thyssen (7%).

El proyecto

El proyecto de transformación de la térmica de La Pereda tiene un presupuesto de casi 40 millones de euros y serviría para convertir la actual instalación que usa como combustibles carbón y estériles de escombreras en una central de biomasa forestal “autóctona y sostenible”. El plan aseguraría el mantenimiento de los 73 empleos que ahora da la térmica, pero no sólo eso, sino que podría llegar a crear en torno a 200 puestos de trabajo. El punto más polémico es la utilización de CSR, que sería una cantidad limitada (un máximo del 25%), aunque este porcentaje “puede verse muy reducido por la legislación eléctrica, dejándolo en niveles sensiblemente más bajos”, apuntaron desde Hunosa. A pesar de ello, fueron varias las voces que se alzaron contra el proyecto, rechazando la quema de “basura”, tal como consideraban el CSR. Los ecologistas, pero también el gobierno local, entre otros, se posicionaron en contra.

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