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Ledesma busca la remontada

El balneario salmantino del Montepío abre sus puertas tras diez meses de cierre y con un saldo negativo de 230.000 euros que espera superar

Los primeros huéspedes del balnerario del Montepío, ayer por la tarde dándose un baño en el recinto exterior. | M. M. M. A.

Los primeros huéspedes del balnerario del Montepío, ayer por la tarde dándose un baño en el recinto exterior. | M. M. M. A.

No está ni en el diccionario ni en el ADN minero la palabra rendición. Y tampoco en el espíritu del Montepío de la Minería Asturiana. Tras diez meses de cierre, y unas pérdidas acumuladas a lo largo de 2020 de más de un millón de euros, ayer volvía a abrir sus puertas y sus aguas a los clientes el balneario de Ledesma. Lo hacía con un ambicioso reto por delante, especialmente teniendo en cuenta que queda menos de medio año. La actividad ha vuelto al recinto salmantino cuando ya se habían acumulado 230.000 euros de pérdidas durante el presente 2021. El objetivo está claro: recuperar y equilibrar ese balance, e incluso superarlo antes del 31 de diciembre. La respuesta del mutualismo asturiano, de los clientes de los convenios, de las personas particulares y el desarrollo del programa estatal del Imserso son las cuatro patas de un plan para dotar de velocidad de crucero al transatlántico del Montepío. x

En total fueron más de 200 personas las que ayer reinauguraron esta emblemática instalación, unas cifras que dejan satisfecha a la dirección de la entidad. De hecho, el presidente del Montepío, Juan José González Pulgar, quiso acompañar ayer a trabajadores y a los primeros clientes en su llegada a las instalaciones salmantinas. “Estamos en el entorno de las 220 personas, una cifra que teniendo en cuenta la reducción de aforo de establecimientos como el nuestro en Castilla y León, nos deja satisfechos, y mejora las previsiones que teníamos antes de la apertura”, explicó el responsable de la mutualidad. Durante las próximas semanas, casi hasta mediados de septiembre, la ocupación media del balneario será de unos 250 clientes, con picos superiores los fines de semana y con menos aforo durante los días de semana, especialmente en lo que ha estancias cortas se refiere.

Usuarios de Ledesma, en la recepción de las instalaciones. | M. M. M. A.

Desde la entidad se quiso agradecer también “el apoyo de los mutualistas asturianos, con cifras que superan el 80% dentro de ese rango de ocupación”. Unas estancias además que tienen une media de una quincena, ya que la mayoría apuesta por los programas de termalismo social. En cuanto a los clientes privados particulares, las estancias medios son menores, siendo fundamentalmente de un perfil de fin de semana para aprovechar las piscinas estivales con los toboganes y las actividades que se organizan.

Pese a estas buenas previsiones iniciales, la realidad es que el último tercio del año será fundamental para el balance final de la actividad del balneario, y para pulsar el grado de recuperación tras un complicado 2020 por la pandemia. La dirección del Montepío tiene cierta preocupación por la segunda quincena de septiembre, que aún está “floja” en reservas, y que de no aumentar conllevaría algún desajuste económico.

Y por otra parte está la incertidumbre sobre el programa de termalismo del Imserso. El Gobierno central ha anunciado que recupera esta actividad a partir del 1 de octubre, aunque poco más se conoce aún. Si las reservas en Ledesma y las plazas que se ocupen se mantiene en los niveles de otros ejercicios antes de la pandemia, la mutualidad minera respirará tranquila, y habrá podido reconducir una situación que el pasado enero iba hacia un hundimiento seguro, concurso de acreedores mediante.

El transatlántico del Montepío quiere cambiar la historia, no ser el Titanic, y llegar a puerto con la seguridad de poder seguir navegando unas cuantas décadas más.

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