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Hunosa lidera un estudio para saber cómo almacenar y transportar el hidrógeno

La empresa pública encabeza la investigación, que determinará los efectos del gas sobre distintos materiales: los resultados, para diciembre

Las instalaciones del pozo Fondón de Hunosa, en Langreo, desde donde parte la red de geotermia de este concejo. | LNE

Las instalaciones del pozo Fondón de Hunosa, en Langreo, desde donde parte la red de geotermia de este concejo. | LNE

La empresa estatal Hunosa fija su rumbo hacia el hidrógeno, tras las buenas experiencias obtenidas con la geotermia a partir del agua de los pozos mineros o la biomasa. Nuevas energías y limpias, que pueden suponer el futuro de la compañía. Ahora lo hace junto a las Misiones Científicas de Asturias, un programa netamente asturiano que, alineado con la estrategia nacional, busca obtener financiación europea para proyectos de innovación, y que se lleva a cabo desde la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad.

La compañía coordina el proyecto “Hoja de ruta para la industria del hidrógeno”, que pretende analizar las opciones para fabricar elementos y componentes resistentes para futuras instalaciones de hidrógeno. Esto es, ver qué materiales se podrán utilizar a la hora de construir almacenes para este gas, o los conductos por los que pasará. El estudio incluso aborda la cuestión sobre los vehículos en los que se podría transportar. La iniciativa cuenta con una ayuda de 132.401,72 euros, una cantidad que se acerca mucho a la solicitada inicialmente (144.822,35). Hunosa lidera el proyecto, pero también forman parte de él otras entidades con presencia en Asturias como EDP, Imasa, MetaIndustry, la Universidad de Oviedo, Idonial, el Incar y Duro Felguera, todas con intereses puestos en el hidrógeno.

Noel Cantó, geólogo de Hunosa, explica que la compañía “apuesta por las renovables y, tras las buenas experiencias con la geotermia y la biomasa, estamos explorando otras energías, como es el caso del hidrógeno, queremos conocer qué posibilidades de futuro tiene Asturias y si podemos desarrollar algún proyecto”. Sin embargo, antes de lanzarse al vacío, “tenemos que hacer un diagnóstico de posibilidades, trabajar primero en el plano teórico y después en el componente práctico, testear los aceros, ver qué consumidores podemos tener o la posibilidad de colaboración con otras empresas”. En este sentido, Cantó destacó que “parte del trabajo también se está haciendo desde el Principado con la mesa del hidrógeno”. En resumen, que lo que ahora se está haciendo es “dar los pasos previos para ver los intereses y necesidades”.

En el proyecto liderado por Hunosa, la Fundación Idoneal tiene un papel bastante importante a la hora de llevar a cabo el proyecto. Juan Carlos Piquero, que pertenece a este colectivo, destaca que “ya usamos el hidrógeno, pero lo que se plantea es que se utilice para muchas más cosas, como en medios de transporte o almacenamiento, y al usarlo de forma masiva vamos a tener que construir nuevas infraestructuras, en eso estamos con el estudio, viendo la implicación del hidrógeno con los materiales y estudiar en los ensayos los materiales en contacto con el gas. Todo para que podamos ver en cada caso de aplicación cómo se van a comportar los materiales”.

Aunque la financiación del proyecto se anunció hace relativamente poco tiempo, la publicación de las ayudas en el Boletín Oficial del Principado (BOPA) es del pasado 19 de julio, la iniciativa ya lleva meses en desarrollo, y es que trabajan con plazos ajustados, ya que en diciembre tiene que estar terminado el proyecto. Por último, Piquero dio cuenta de la “necesidad de involucrar a la mayor parte de las entidades que pueden aprovechar el hidrógeno, tal y como está ocurriendo con el proyecto, ya que es una línea de futuro”.

Hunosa nació como una hullera pública, pero el fin del carbón ha obligado a la compañía minera a reinventarse y buscar otros sectores emergentes en los que poner sus esfuerzos para garantizar su futuro. Las energías limpias son uno de los principales valores: geotermia, o biomasa son los campos más avanzados, aunque no se descartan tampoco minicentrales hidráulicas, o incluso el sector eólico. El hidrogeno entra ahora también en escena.

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