Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

¿A qué sabe la mina?

El chef turonés Marcos Cienfuegos llevará el sábado al pozo Espinos una experiencia gastronómica que interpretará Mieres desde el paladar

Marcos Cienfuegos, en Requejo con el Torc d’Urbiés, que creó para la última edición de La Folixa. | Miki López

Marcos Cienfuegos, en Requejo con el Torc d’Urbiés, que creó para la última edición de La Folixa. | Miki López

¿Se imaginan oler la mina en un plato? ¿Pueden recrear en su mente como sería paladear un perfume que haya marcado una época en las cuencas mineras? Pues esos conceptos y algunas otras sorpresas serán las que 24 afortunados comensales puedan disfrutar en la experiencia gastronómica que el próximo sábado, el chef Marcos Cienfuegos va a proponer en una velada especial que se celebrará en el pozo Espinos de Turón. Bajo el lema “Bocamina”, los comensales podrán vivir una experiencia única hasta ahora en las Cuencas, en la que el hoy cocinero y otrora político va a traer el concepto de cocina sensorial, un término acuñado por el estrellado chef Paco Roncero, que hace más de un lustro comenzó a desarrollar en Ibiza.

“La idea se basa en trabajar conceptos nuevos que se vienen desarrollando en gastronomía, como la cocina tecnoemocional”, explica Cienfuegos. Este concepto engloba que no solo los comensales van a disfrutar por la parte gustativa, lo que se espera en una comida, sino que también se va a tratar de vincular todo el servicio a las emociones a través de los cinco sentidos: desde el olfato a la vista, pasando por el tacto y el oído. Y como no el gusto. Y todo con técnicas de vanguardia que actualizarán recetas de tiempos pasados. El chef, turonés, juega en casa. Desarrollará el servicio en la jaula del pozo Espinos, y los comensales podrán disfrutar del menú, que contará con ocho platos, en el antiguo embarcadero de la explotación.

“Nos surgió la idea de desarrollar esta experiencia gastronómica en un entorno minero, con el objetivo de poner en valor la gastronomía loca, pero también ligarla a la historia del municipio, desde el ámbito de la minería del carbón”, relata Marcos Cienfuegos.

Pero, ¿qué llevará el menú? El chef desvela para LA NUEVA ESPAÑA algunos de los platos, aunque en pequeñas pinceladas. Porque todo, o casi todo en el evento, será una concatenación de emociones y sorpresas. “No todo va a estar ligado necesariamente al ámbito minero, pero todo tendrá relación con Mieres”, apunta Cienfuegos, para añadir que uno de los bocados que probarán los comensales viene de los años 70. “La antesala del bollu preñáu, tan clásico hoy en día, fue una empanada de anguila y tomate que se popularizó en el barrio de Bazuelo, en Mieres”, explica. Y ese plato formará parte del menú, con una actualización en técnica y modernización, pero con el mismo espíritu. “También habrá guiños a nuestros antepasados celtas”, comenta, enigmático, y sin desvelar nada más, el chef turonés.

Aunque sí da una pincelada más sobre el menú. Traerá a Mieres una técnica ideada por los hermanos Roca, los propietarios del Celler de Can Roca, elegido varias veces como el mejor restaurante del mundo. “Idearon una forma de convertir un perfume en un postre”, explica Cienfuegos, que obrará la magia para que los comensales paladeen uno de los aremos más representativos del ámbito minero en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado. Y otro de los platos finales de Cienfuegos bien podría ser el Torc d’Urbiés, un bombón que mezcla el chocolate con el tradicional queso del núcleo turonés.

La experiencia que Cienfuegos y la empresa Gustatio han preparado no solo conlleva gastronomía, sino que se busca que el comensal interactúe con el entorno. “Habrá sorpresas, y los comensales participarán también de lo que vayamos desarrollando”, explica de nuevo el chef, dejando el misterio en el aire.

Mientras Marcos Cienfuegos cocina, el evento lo conducirá el periodista y experto gastrónomo David Fernández, que irá haciendo de maestro de ceremonias e interactuando con el chef, que terminará y montará los platos en directo. “Esperamos que sea la primera experiencia de muchas, y que los comensales salgan con una agradable sensación”, explica Cienfuegos.

El sábado, el pozo Espinos, en el corazón de Turón, se convertirá en un improvisado restaurante. En un museo del sabor, pero también del olor. Del gusto y del oído. De la cocina de vanguardia.

Compartir el artículo

stats