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El futuro del negocio termosolar en las comarcas mineras

Rioglass Solar despide a la mitad de los 91 empleados de sus plantas de Mieres y Lena

El plan pactado con la plantilla incluye la salida de 42 operarios, 9 bajas incentivadas y una recolocación | Los 39 restantes serán regulados

Trabajadores de Rioglass Solar, en una protesta en Oviedo el pasado mes de junio.

Trabajadores de Rioglass Solar, en una protesta en Oviedo el pasado mes de junio.

El conflicto laboral que desde hace unos meses vivían los trabajadores de Rioglass Solar –con plantas en Lena y Mieres– ha finalizado tras alcanzar la plantilla un acuerdo con la compañía, que reduce en una decena los despidos planteados en su propuesta inicial. Así, serán despedidos 42 de los 91 empleados que hay en la empresa. Otros nueve se han acogido a una baja voluntaria y uno más ha pedido la recolocación en otro de los centros de trabajo que tiene la empresa en España. El acuerdo se cerró hace solo unos días.

Desde el SOMA-FITAG- UGT no se muestran satisfechos con el acuerdo, aunque sacan como positivo el hecho de haber reducido el número de despidos que se planteaban inicialmente. La empresa pretendía en un primer momento despedir a 52 de sus trabajadores. Otra parte del acuerdo es la creación de una bolsa de empleo hasta 2027 en la que tendrán prioridad de recolocación aquellos que hayan tenido que abandonar ahora la empresa. Asimismo, los despedidos tendrán el respaldo de una empresa de recolocación que tiene un índice de éxito del 80 por ciento.

Tras estas salidas, la compañía se quedará con una plantilla de 39 trabajadores que quedarán afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) rotatorio hasta octubre. Esto es debido, como explicaron desde el SOMA, a la baja carga de trabajo que tiene la firma actualmente y que esperan irá incrementándose con el paso del tiempo.

Esta crisis laboral llegó a mediados del pasado mes de junio, con una propuesta por parte de la empresa que solo garantizaba el empleo de 23 de los 91 empleados, además de dejar sin actividad, al menos temporalmente, la factoría de Villallana. El planteamiento de la compañía, que pasó a manos de Atlántica Yield –uno de los mayores operadores mundiales en el sector de las energías renovables– era reducir la plantilla fija al mínimo, ya que esos 23 trabajadores con empleo garantizado eran mayoritariamente de administración.

Además, dejaba en un limbo a otros 16 trabajadores que no se incluían en el ERE propuesto, porque se iban a encargar de un proyecto que iba a entrar en la planta y que podría durar entre tres y cuatro meses. El SOMA temía que, una vez que finalizase el proyecto, la empresa volviera a plantear un ERE para estos trabajadores.

El sindicato veía en estos movimientos una intención de “tener las plantas saneadas para cuando Atlántica Yield tenga el total control de la compañía el próximo mes de septiembre”. La empresa asumió la mayoría de control en Rioglass Solar el pasado mes de marzo, ampliado su posición en el capital hasta el 57,5 por ciento. Hasta entonces, Atlantica tenía el 15 por ciento del accionariado.

Los trabajadores no se mantuvieron parados ante las propuestas de despidos. Primero acudieron al Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (SASEC), en Oviedo, con la intención de llegar a un acuerdo con la empresa. Pero no hubo manera. Eso sí, los operarios se concentraron como medida de protesta ante las puertas del SASEC, llegando a cortar el tráfico durante casi media hora. También se convocó una huelga que tuvo lugar el pasado 28 de junio y que obtuvo un respaldo unánime por parte de los trabajadores.

El SOMA llegó a plantear un acuerdo que incluía el traslado de los trabajadores a las otras plantas de la compañía como primera opción. La segunda, para los que lo rechazaran, sería el impulso de bajas incentivadas. Y como última opción, un ERTE de 18 meses, un tiempo que el sindicato considera prudencial para recuperar la normalidad. La empresa se negó en rotundo a avalar estos planteamiento del sindicato.

Los trabajadores cesados tendrán prioridad para volver a la empresa si la actividad repunta

Aunque el acuerdo cerrado entre Rioglass Solar y la plantilla entraña un buen número de despidos, las buenas previsiones de futuro para el negocio termosolar, al que se dedica la compañía, hacen a los sindicatos tener esperanza de poder recuperar la normalidad dentro de unos años. Y es que las fábricas de Mieres y Lena son un referente mundial, ya que son las únicas factorías en el mundo de espejos curvos para las plantas termosolares. Estas buenas expectativas, junto al hecho de que se haya creado una bolsa de empleo hasta 2027 con prioridad de recolocación para aquellos que ahora han tenido que abandonar la empresa, hace que los sindicatos mantengan una esperanza de volver a la situación anterior. No es la primera vez que se dan conflictos laborales en las plantas de Rioglass Solar. Ya el pasado mes de abril se propuso un ERE para toda la plantilla. En aquel entonces, los representantes del SOMA-FITAG-UGT en el comité de empresa denunciaron que la propuesta mostraba “una falta de interés total del nuevo dueño de la empresa, Atlántica Yield, por apostar por la única fábrica a nivel mundial de espejos curvos para las plantas termo solares”. Detrás de esta medida, el sindicato aseguraba que lo que se ocultaba era “el despido de todos los trabajadores, con empleo fijo, estable y de calidad, para posteriormente precarizar el empleo, tendiendo a una plantilla donde los contratos fijos sean mínimos, y los temporales sean quienes hagan la fabricación”, en unas condiciones de “salarios bajos, empleo precario e inseguridad, algo que rechazamos”.

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