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La doble “agresión” al corazón de Redes

La proliferación de bañistas en el lago Ubales deriva en la colocación de unas señales de prohibición metálicas, que afean el paraje e indignan a los montañeros

Una de las señales colocadas en el lago.

Una de las señales colocadas en el lago. C. M.

Algo falla cuando al pasar junto a un lago de origen glaciar –a casi 1.700 metros de altitud y enclavado en pleno corazón de un parque natural– un alcalde confiesa haber tenido la impresión de estar visitando la piscina municipal y un montañero, la sensación de estar transitando por una carretera comarcal. La disonancia obedece a un mismo problema, la creciente utilización del lago Ubales, un emblema de Redes, como zona de baño, algo que está terminantemente prohibido. El segundo despropósito –según han denunciado en las redes sociales los senderistas habituales de la zona– es que, para atajar estos comportamientos, se han colocado dos señales metálicas, similares a las que uno puede encontrarse en una calle o una carretera, poco acordes con uno de los parajes más emblemáticos de toda la región.

Uno de los primeros en encontrarse con las señales –en las que se prohíbe el baño y se alerta de la fragilidad del ecosistema del lago Ubales, con especies de flora y fauna muy poco comunes en España– fue el montañero de El Entrego Cristian Menéndez, el pasado fin de semana. “Suelo salir a correr por la montaña. Iba con unos amigos y cuando lo vimos no dábamos crédito; nos quedamos de piedra. Un amigo había estado la semana anterior y no había visto nada”. El sobresalto fue mayor por las condiciones meteorológicas de la jornada. “El día estaba nublado y parece que el color rojo de la señal y el metal todavía se veían más”, indica este montañero, que añade: “Espero que rectifiquen y lo quiten porque da ganas de llorar. En otros sitios de Asturias como el lago Enol también hay señales, pero adaptadas al entorno. Aquí parece que estás en la calle Uría”.

Menéndez reconoce que sí era necesario instalar algún tipo de advertencia “porque es verdad que cada vez se baña más gente en el lago y eso puede dañar su ecosistema”, aunque expone que las señales podrían haberse diseñado con otro formato y empleando otros colores y otro tipo de materiales.

Tampoco podía ocultar su descontento otro de los montañeros que visita con frecuencia el lago Ubales, Javier Fernández. “Es una locura. Ver una señal así en un sitio como este es como si te encontraras con un semáforo o un paso de cebra en una pista forestal. No tiene sentido, es una aberración. No creo ni que la propia normativa del parque permita colocar este tipo de señalización en un espacio tan emblemático”.

La colocación de las señales corresponde al Principado que es la administración encargada de las gestión del parque natural. El alcalde de Caso, Miguel Fernández, mostró su desacuerdo con el tipo de señales elegidas, aunque fue más allá e hizo hincapié sobre los motivos que han llevado a tener que instalarlas. “Comparto que no son las señalizaciones adecuadas y que quizá tenían que haberse hecho de madera. Es algo que no es competencia del Ayuntamiento y no sé si influye que estemos hablando de un paraje más de 1.600 metros de altitud, que se ve sometido a condiciones climatológicas muy adversas durante el invierno y eso puede afectar a la elección de los materiales”.

“En cualquier caso” –añadió el regidor– “es problema de fondo es que haya que colocar este tipo de señales para que la gente no se bañe en el lago. ¿Es que no sabemos que es algo que está prohibido es una zona como esta que es parque natural y está protegida?”, se cuestionó.

Fernández denunció la proliferación de improvisados bañistas en el lago, que también utilizan de forma ocasional las mascotas. “Yo me he sentido avergonzado cuando he pasado junto al lago Ubales y he visto a tanta gente y a algunos perros bañándose allí. He tenido la sensación de estar en la piscina municipal. Quiero decir a los montañeros que han criticado la instalación de estas señales que también llamen la atención sobre este tipo de comportamientos cuando los vean porque es algo que debe corregirse”, concluyó el alcalde casín.

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