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Gaiteros de látex y madreñas con pinchos: Ricardo Villoria revisa la tradición asturiana

El artista lavianés inaugura en la Pola una muestra que combina imágenes, vídeos y moda en la que reinterpreta la cultura regional

Asistentes a la inauguración de la exposición de Ricardo Villoria, ayer, en Laviana.

Asistentes a la inauguración de la exposición de Ricardo Villoria, ayer, en Laviana. M. Á. G.

Gaiteros embutidos en látex y plataformas, corsés coronados por piedras de artesanos llaniscos, trajes tradicionales asturianos en los que las botas con pinchos se han impuesto a las madreñas... y todo ello negro, muy negro. Como Don Quijote, el artista lavianés Ricardo Villoria lleva por apellido el nombre de su tierra. También sabe mirar para ver qué hay más allá de los molinos. Su última creación es la muestra RCTA (Reinterpretación de la Cultura Tradicional Asturiana), inaugurada ayer y que puede verse hasta finales de mes en el centro de innovación (Cidan) de Pola de Laviana. Un innovador trabajo de revisión del microcosmos de la tradición regional que, lejos de buscar una transgresión gratuita, persigue quebrar estereotipos y ampliar los puntos de vista del visitante.

Ricardo Villoria, en la muestra. M. Á. G.

El creador y diseñador lavianés jugaba en casa y se notó en la inauguración, a la que acudió un buen número de vecinos de Villoria, localidad de origen del polifacético artista. Un compulsivo generador de imágenes que plasma a través de la fotografía, la pintura, el vídeo o la moda. En la exposición hace uso de varias de estas disciplinas. Hay imágenes que representan a personajes con trajes diseñados o rescatados por el propio Villoria (algunos de los cuales formarán parte de una colección que tiene previsto presentar en Madrid tras el verano).

El corsé “artesanal”. Esta pieza incluye pedrería de la llanisca Josefina Fernández, un homenaje a los artesanos de la región. | R. V.

También hay un montaje audiovisual de tonada en el que participan Mari Luz Cristóbal, Celestino Rozada, Juan Robledo, Lorena Corripio y Adelita Fernández. Sus rostros y sus voces, enmarcados en un sobrio fondo negro (que recuerda las caras del videoclip de Bohemian Rhapsody), llenan toda la atmósfera de la exposición. “Yo siempre toqué la gaita y participé desde pequeño en concursos. Veía esos vestuarios y esos escenarios como algo natural, pero al alejarme quise darle la vuelta y hacerlo más contemporáneo. Me imaginaba una galería de arte de Nueva York o Londres con tonada con primeros planos, con toda esa fuerza en la boca y los pulmones, me parecía muy impactante. Seguramente haré mas cosas con todo eso”.

El gaitero Pablo Carrera, que colabora en la exposición. R. V.

La muestra se completa con un traje tradicional con piezas recopiladas por el autor, algunas de ellas del siglo XIX, y algunas fotografías de su anterior exposición, “Llabor”, que no puedo exhibirse en Laviana. “He tratado de descontextualizar la tradición para reinterpretarla. A veces mezclando cosas y a veces introduciendo otras nuevas como el látex, las botas de plataforma o los tatuajes”, explica Villoria que añade: “Está todo en esa línea del fetiche, que yo no sabría definir por completo. Hay algo ahí de belleza indescriptible. Y después está el carbón. No tengo medios para incluirlo en la muestra, pero podría ser un punto más. Creo que en la exposición está todo carbonizado. Quizá inconscientemente, esta obsesión por el negro podría venir de la minería. Todas las piezas son negras y eso es maravilloso porque negro sobre negro es lo más elegante que te puedes encontrar”, reflexiona el artista lavianés.

Fee Reega, que también colabora con la muestra. R. V.

También sobrevuela la idea de la decadencia y del paso del tiempo. “Quizá lo tengo interiorizado por la propia decadencia de las Cuencas y la nostalgia que hay de ese pasado industrial. De esos tiempos en los que había miles de personas por aquí, movimiento sin parar, ríos sucios, humo y cenizas. Yo creo que eso esta interiorizado en la gente. En Villoria, cuando yo era crío, todo el mundo era minero. Hasta que te distancias no empiezas a darte cuenta de eso. No te imaginas lo impregnado que estás de toda esa atmósfera”.

Otra de las imágenes de la exposición. R. V.

Villoria espera que la muestra llegue, sobre todo, a los jóvenes. “Hay un mensaje de ruptura que quizá al 99 por ciento de la gente no le afecte. Pero a un chaval quizá le pueda cambiar su percepción de las cosas”.

La exposición, impulsada en el marco del programa “Cultura en Rede”, podrá verse en Laviana hasta el 31 de agosto. Después viajará a Llanes.

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