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El “chivatazo” allerano que facilitó que los franquistas ganaran la Guerra Civil

Sale a la luz un documento anónimo que pudo ser clave para la caída del Frente Norte: una descripción de la estrategia del bando republicano

Milicianos en el concejo de Aller

Milicianos en el concejo de Aller

Le tembló la mano cuando cerró el sobre. Le tembló aún más cuando escribió “anónimo”, negro sobre blanco. Lo guardó en el bolso interior de la chaqueta y empezó el día. Ordenó su mesa de trabajo en el Ayuntamiento de Aller, como si todo siguiera igual. Pero él sabía ya que no, que todo había cambiado.

Un “chivatazo” en el concejo de Aller pudo ser la clave de la caída del Frente Norte durante la Guerra Civil. Una persona anónima, presumiblemente un funcionario del Ayuntamiento del concejo, presentó un detallado documento sobre la organización del bando republicano. Todo parece indicar que ese escrito “pasó el Pajares” y llegó a manos de inteligencia de los franquistas. Así es el texto del “chivato” que ayudó a ganar una guerra.

El “chivatazo” allerano que facilitó que los franquistas ganaran la Guerra Civil

Nadie sabe el nombre del autor de ese documento. Pero los historiadores pueden hacer un perfil aproximado de su persona: un hombre con alto nivel cultural y conocedor de la organización política y social en el concejo. Trabajaba en el Consistorio, había accedido a la plaza durante la República, y pudo actuar por venganza. Este texto fue recuperado por la Asociación Memoria Allerana aunque, hasta ahora, no había salido a la luz: “Falta mucho por saber sobre el papel que jugaron los ‘chivatos’ en la contienda bélica”, apuntan los expertos. 

No es coincidencia que este documento saliera, precisamente, del concejo de Aller. El municipio era un auténtico “polvorín” al inicio de la contienda. “Tiene Aller el tristísimo privilegio de haber sido el núcleo industrial de Asturias en el que se cometieron más crímenes”, afirma el “chivato” en su escrito. Y continúa: “El cúmulo de atropellos en el municipio no se ha registrado en proporción semejante en ningún otro pueblo de la provincia, ni de la zona industrial ha sido debido seguramente al odio sentido por los marxistas”. 

El “chivatazo” allerano que facilitó que los franquistas ganaran la Guerra Civil

Había “odio” entre vecinos. Y el “chivatazo” de Aller no se dejó detalle. “Para su estudio con relación al movimiento revolucionario puede dividirse el concejo en tres zonas”, apunta el documento. Estas son: zona baja o norte, zona media, zona alta. La primera, apunta el “chivato”, “es industrial, en la que se encuentra el subvalle de Muries, y comprende las poblaciones de tipo parroquial de Caborana (6.000 habitantes), (…) con un total (de habitantes) para esta zona de 20.000”. La zona media está asentada en el valle principal, “con actividad agropecuaria pero con alguna industrial minera (…). Con un total para esta zona media de 5.000 habitantes”. Completaba la clasificación la zona alta: “Situado en los dos subvalles altos, agropecuaria, (…) con un total de 6.500 habitantes”. La suma total supera los 34.000 vecinos.

El documento es más interesante tras estos primeros datos de la población. Empieza la narración para los servicios de inteligencia: “En general, el núcleo revolucionario más importante es el de la zona industrial o baja”, señala el “chivato”. La zona mixta tenía tres agrupaciones revolucionarias: Cabañaquinta, pueblo de Levinco y el de Orillés. Otros tres focos había en la zona alta: Cuérigo, Llamas y Collanzo.

¿Quién estaba al mando? Según el “chivato” allerano, “marxistas, sobre todo maestros, empleados industriales y empleados municipales”. “Han sido en gran medida los propagadores y encendedores en la lucha actual y, moralmente, los verdaderos responsables de los crímenes, robos y demás actos revolucionarios”, afirma el escrito.

“No se puede asegurar con rotundidad que este documento llegara a inteligencia de los sublevados antes de la caída del Frente Norte. Pero es prácticamente seguro que sí fue utilizado durante el conflicto y la represión”, dicen los historiadores. Aún así, en Aller resistieron más tiempo: el batallón de Silvino Morán se “tiró al monte” tras la caída del Frente Norte y fueron asesinados unos días más tarde. Un gesto romántico, sin posible escapatoria, para que Asturias resistiera.

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