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Retrato de la nueva emigración asturiana: un libro pone rostro al talento que se marcha

Manuel Carbajo, profesor langreano jubilado, recopila en “Fecho en casa” los testimonios de 45 profesionales de éxito, muchos de los cuales han dejado la región

Manuel Carbajo, en la calle Dorado de Sama, con su libro. | M. Á. G.

“Cachinos de mina”, el primer libro de Manuel Carbajo, era un “collage” que retrataba el mundo del pozo a través de los testimonios de sus protagonistas. Para su segundo trabajo –“Fecho en casa”, una reivindicación del talento y la pujanza profesional de los jóvenes asturianos, muchos de los cuales han tenido que dejar la región para desarrollarse– Carbajo repite fórmula: historias breves contadas en primera persona que llegan al lector sin filtros. En el libro, este profesor jubilado del IES La Quintana de Ciaño “saca a la pizarra” a cuarenta y cinco jóvenes para que relaten su experiencia. Las “postales” que trazan –llegadas de sitios tan dispares como Suecia, China, Luxemburgo, Marruecos, Australia o Mozambique– componen un revelador fresco de la nueva emigración asturiana. Todos los beneficios de la venta del libro irán destinados a la lucha contra el cáncer.

“En el libro salen cuarenta y cinco personas que tienen como principal nexo de unión un gran talento para desarrollar su actividad, cada uno de ellos en su campo. Son gente que se mueve en la barrera de los treinta, aunque algunos la superan por arriba y otros por abajo”, explica Carbajo, que añade: “Hay bioquímicos, oceanógrafos, informáticos, deportistas, criminólogos, médicos, empresarios o ingenieros especializados en diferentes ramas, entre otros. Un 85 por ciento de ellos son del valle del Nalón. Empecé con exalumnos de La Quintana, de ahí el nombre de “Fecho en casa” y la portada del libro, pero después se fueron sumando de otros sitios”.

Por el libro, prologado por Francisco José Borge López y Lioba Simon Schuhmacher, profesores de la Universidad de Oviedo, desfilan jóvenes profesionales como la bioquímica Zafira Castaño –premio “Langreanos en el Mundo” de 2020 y “Asturiana del mes” de agosto de 2018 de LA NUEVA ESPAÑA– que define como “la parte más dura de un emigrante” la incertidumbre de saber “cuándo volveremos a encontrarnos con nuestra familia”.

Eva Barrientos, ingeniera industrial en Gotemburgo, afirma que “si estamos fuera es porque en España no se nos valora como profesionales”; Abelardo García, que trabaja en un banco en Bruselas, reconoce que estudió Económicas para “salir de Asturias y ver un poco de mundo”; el oceanógrafo Mario Lebrato, del Bazaruto Center for Scientific Studies (Mozambique), relata las dificultades iniciales “para moverte con el inglés en situaciones reales”; y Baudilio Alonso, emprendedor, argumenta que en Asturias “aún se premia el conservadurismo, el inmovilismo; es un estado mental. La emigración es la realidad de la humanidad, lo que te permite mirar las cosas con otros ojos”. También se recogen testimonios de jóvenes exitosos en su campo como la cantante Marisa Valle Roso, que no han emigrado.

“En el libro” –explica Manuel Carbajo– “la emigración no se aborda directamente, pero sí que se hace indirectamente porque muchos de los relatos personales llevan a ello. La realidad es que la región en la actualidad, y más después de haber perdido buena parte de su tejido industrial, no es capaz de absorber todo ese talento que existe entre los jóvenes. Lo triste es que, aunque ellos quisieran volver, en la mayor parte de los casos no encontrarían su sitio para desarrollar adecuadamente esas capacidades profesionales”.

No es el caso porque una de las lecturas que dejan los testimonios recabados es que “la mayoría de ellos tienen completamente asumido el hecho de haber tenido que emigrar. Y sus familias también porque saben que, a pesar de que estén lejos, se ven recompensados por poder crecer profesionalmente”, reflexiona Carbajo.

En última instancia, el libro, expone su autor, “es una reivindicación del gran talento de nuestros jóvenes y también del sistema educativo asturiano, que ha formado ese talento”. Y también una fuente de ingresos en la lucha contra el cáncer ya que los beneficios irán destinados a esa causa. En su anterior libro fue para Cruz Roja.

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