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La polémica del lobo | Jesús García Presidente de la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu (AGALL)

“Los ganaderos no podemos mantener al lobo porque así lo decidan desde el asfalto”

“Hay una deuda histórica con la economía mixta, con esa forma de vida; sin ella, hubiera sido imposible luchar en las minas y en las fábricas”

Jesús García, presidente de AGALL. | D. M.

Jesús García, presidente de AGALL. | D. M. / David MONTAÑÉS

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Mieres del Camino

Jesús García es la voz más reconocible de la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu (AGALL). El colectivo surgió en la comarca del Caudal, hace 22 años, como respuesta al por entonces incipiente problema de convivencia con el lobo. A lo largo de las últimas dos décadas la problemática, lejos de remitir, se ha intensificado. De hecho, los ecologistas ya han solicitado judicialmente la suspensión cautelar del programa anual de actuaciones de control del lobo en Asturias. Persiguen evitar que se maten más ejemplares, una vez que el lobo goza de estricta protección en toda España, tras haber incluido el pasado día 21 el Ministerio para la Transición Ecológica a todas las poblaciones del Estado en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).

–¿Qué le parece la restricción de caza?

–El problema puede ser de unas dimensiones impensables. Las consecuencias para el campo serán tremendas.

–¿Se puede sostener la ganadería en Asturias sin controlar al lobo?

–No, de ninguna manera. Eso es imposible. Yo estoy a favor de la convivencia con el lobo, pero Asturias tiene capacidad para una población de lobos concreta, una población de lobo que sí pueda sostener. Lo que no es de recibo es que los ganaderos tengan que pagar cada día el menú del lobo, porque hay una gente que desde el asfalto y el hormigón decida que no se pueda cazar.

–Los ecologistas pueden replicar que el ganadero cobra ayudas a través de la PAC.

–Lo hemos escuchado. Pero lo que no dicen es que el kilo de carne se paga al ganadero con los mismos precios que hace cuarenta años, a pesar de todo lo que subió la vida. Y voy a poner un ejemplo. En los años ochenta, el tratante llegaba y pagaba el xato a mil pesetas el kilo. Ahora, no hay quien te lo pague a seis euros. Llega carne de fuera a cambio de otros acuerdos empresariales y tirada de precio, sin las mismas demandas sanitarias. Sin las subvenciones de la PAC, no podría vivir nadie en Europa de la ganadería.

–También se critica la economía mixta.

–Todo vale, y es una pena. La economía mixta jugó un papel muy importante en Asturias durante la revolución industrial. La clase política y una parte de la sociedad han querido devaluarla. Tengo muy claro que no se hubiera dado la lucha por las libertades y las mejoras sociales sin la economía mixta. Ya no hablo solo de la época franquista, sino que me remonto a mediados del siglo XIX. Entonces, hubiera sido imposible ir a la huelga durante tres o cuatro meses sin tener un sustento alternativo. La administración ha intentado devaluar a toda esta gente de las cuencas mineras que tenemos una economía mixta, que en algunos casos, como el mío, se remontan varias generaciones en el tiempo. Esas pequeñas cuadras, con tres o cuatro vacas, permitieron poder luchar en las fábricas, en las minas. Hay una deuda histórica, no tanto con los paisanos, sino con su manera de vivir.

–¿Me puede hacer un balance de los daños del lobo en la comarca del Caudal?

–Solamente en el Llosorio este año ya hemos perdido, entre muertes, heridos y desaparecidos, un total de 143 animales. Es un balance escalofriante. Hablamos del Llosorio y sus cordales. En lo correspondiente a la zona del Caudal tenemos contabilizadas 417 pérdidas desde enero, todas achacables al lobo.

–¿Se pagan las indemnizaciones?

–Según los datos que manejamos en AGALL, solo se paga el 25 por ciento de las indemnizaciones por daños. El resto no se cobran. Bien porque no se encuentra al animal, bien porque los buitres comen los restos o bien porque la guardería opta por establecer causas indeterminadas.

-¿La cuantía es suficiente para cubrir pérdidas?

–Si te matan un xato de calidad y te indemnizan con 500 euros, no encuentras por ese dinero otro animal similar en el mercado. Además, tienes que adaptarlo al rebaño, que se adapte a los praos y no se escape al ser rechazado por el resto de animales. Eso son muchas horas de trabajo,

–¿Qué opinión tiene del Plan de Gestión del lobo?

–Es un fracaso permanente. Hace veinticinco años que empezó a funcionar y han pasado diez consejeros. Ninguno ha sabido o ha podido solucionar el problema. No están contentos los ganaderos, ni los ecologistas ni nadie.

–Explíquese.

–Es una fracaso total y en todos los campos. No reconocen los daños y, cuando lo hacen, pueden pasar hasta 18 meses sin cobrar. Me gustaría que alguien me explicara como puede ser posible que la Consejería reconozca que hay cuarenta grupos familiares de lobos y proponga matar solo 32 ejemplares. Aunque solamente de esos cuarenta grupos criaran treinta, a una media de cuatro cachorros, son 120 ejemplares. La diferencia es fácil de calcular. Sobre ochenta ejemplares se incorporan al campo. Por muchas bajas que haya no cuadra. Lógicamente tienen que comer. El problema está claro que no es el lobo, sino de la gestión de lobo.

–Hay quien vende como algo ejemplar el plan.

–Es increíble que un plan fracasado se quiera trasladar al resto de España como un éxito. No conozco a nadie que diga que el plan funciona. La postura de la Consejería parece salir de una obra de Valle Inclán. Es una burla y algo ridículo.

–¿Qué soluciones plantean ustedes?

–Lo más importante es la modificación de la ley de caza. Es algo básico. Esta normativa está totalmente trasnochada. Necesitamos una nueva regulación, por ejemplo, que establezca que si la Consejería no es capaz de demostrar que el daño no es producido por un lobo, tiene que pagar. Eso es básico. Necesitamos un perito independiente, que lo aporte por ejemplo el Colegio de Ingenieros Agrónomos, y que sea sufragado por ambas partes, para evitar picarescas. Si se supera el plazo de 45 días en los pagos de indemnizaciones, deberían cobrarse intereses. Además, no se puede seguir obligando a declarar como beneficio las indemnizaciones que percibes por los daños.

–¿Puede explicar esto último?

–Si nos pagan 500 euros por un xato que mató el lobo, tenemos que pagar en impuestos el 20 por ciento. Esa indemnización se considera un beneficio. El trato que debería recibir es de compensación. Al final el dinero es para reponer la pérdida, siendo ya insuficiente de mano. Esto es una burla permanente hacia nosotros, los ganaderos. Vete a comprar otro animal por 400 euros...

–¿Alguna otra propuesta?

–Las actuaciones cuando se producen los daños deberían ser inmediatas, no dos semanas después. Pero la clave es poder contar con una ley de caza bien reglamentada, que sea vinculante y te permita querellarte si no se cumple. Ahora todo es ambiguo y las actuaciones dependen de decisiones políticas.

–¿Y qué me dice del oso?

–Es otro problema de unas dimensiones terribles. A la Consejería se le escapó de las manos el tema de jabalí, que se ha convertido en una auténtica plaga. La problemática del lobo va por el mismo camín y el oso viene detrás. Y hay una gran diferencia, ya que el jabalí y el lobo escapan del ser humano, pero el oso no lo hace. Y están las pruebas. En Rumanía, en 2019, hubo 46 ataques y 6 muertos. Esto no es un invento. No es el mismo oso, pero es un familiar cercano. Encontrarse con un oso es un peligro. Primero, porque no hay comida y como cualquier otro animal, incluido el hombre, cuando están sin comer están “repunantes”, irascibles y agresivos. Un oso con hambre ataca. Hay una alta concentración de ejemplares en concejos como Proaza, Teverga, Somiedo o Quirós. Pensar que no vamos a tener problemas con el oso es casi infantil, podría decirse. Y lo peor de todo es que una recuperación que podría tener su punto de romanticismo, acaba siendo un negocio para cierta gente. El oso va a dar muchísimos problemas.

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