El parque natural de Redes es el lugar elegido por muchas aves para pasar el invierno, o también el verano, incluso algunas de ellas, todo el año. Para conocer qué especies se encuentran invernando no solo en Redes, también en el resto de Asturias, la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial ha puesto en marcha un censo anual de aves acuáticas invernantes, en el que participan un centenar de personas. El trabajo de campo comenzó ayer mismo, en los observatorios de aves habilitados –y recientemente arreglados– en el entorno del embalse de Rioseco.

Tal y como se explica desde el Principado, el año pasado se contabilizaron en la elaboración de este censo un total de 19.072 ejemplares pertenecientes a 67 especies. Las más abundantes fueron la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), con 4.877 ejemplares censados, y el ánade azulón (Anas platyrhynchos), con 4.280.

Los equipos recopilan información desde ayer, y hasta el domingo, en las rías del Eo, Navia, Nalón, Villaviciosa, Ribadesella y Tina Mayor, y en diversas zonas de costa, ríos, lagos y embalses de toda Asturias. Posteriormente, los datos se remitirán a la Sociedad Española de Ornitología, encargada de centralizar los censos a nivel nacional. El año pasado, la ría del Eo, con un total de 2.122 ejemplares, fue el enclave en el que se localizó un mayor número de aves.

El director general del Medio Natural, David Villar, visitó ayer al equipo que elabora el censo en el observatorio del embalse de Rioseco, perteneciente al parque de Redes, reserva de la Biosfera. Esta zona cuenta con “una gran variedad de aves acuáticas durante todo el año, entre las que destacan el ánade azulón, el zampullín común o la garza real, y es también lugar de recepción de especies migratorias durante los meses estivales”, también durante el invierno.

Para favorecer el turismo de naturaleza, el Principado ha realizado obras en los dos observatorios de aves de Sobrescobio desde los que se recoge información para la elaboración del censo anual: los de Rioseco y La Polina. Así, se ha mejorado el espacio interior, se han repuesto paneles informativos de interpretación y se han adecuado tanto la cubierta como el exterior.

El censo de aves que se ha puesto en marcha es “imprescindible para actualizar los datos sobre cada especie a nivel europeo y permite conocer la importancia de los diferentes lugares para la invernada de las aves. Además, la información obtenida a lo largo de los años ayuda a descubrir las tendencias de las poblaciones”.

 Los grupos de trabajo están integrados por personal técnico y agentes del Medio Natural, así como colaboradores de la Sociedad Española de Ornitología (SEO / Birdlife), el Grupo Ornitológico Mavea y el Grupo Ibérico de Anillamiento.

Asturias es una zona muy atractiva para las aves en general y, particularmente, para las acuáticas. Gran parte de la superficie de la comunidad, concretamente el 22%, está considerada Zona de Especial Protección para las Aves (Zepa). Además, el Principado fue una de las primeras regiones que propusieron la definición de estas áreas protegidas. Las 13 zonas de protección asturianas dan cobijo a 36 especies incluidas en el denominado anexo I de la Directiva de Aves, la normativa europea de mayor rango en esta materia. Además, las reservas naturales de Villaviciosa y del Eo están reconocidas en el Convenio Ramsar, la lista de humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas.