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“Tenemos miedo, es el quinto incendio en cinco meses en la misma vivienda”, relatan los vecinos del incendio mortal de Langreo

Los habitantes del bloque afectado por el siniestro que se cobró una víctima creen que fue provocado | La policía indaga en el origen de las llamas

Así quedó la vivienda de Langreo tras el incendio en el que perdió la vida una mujer M.A.G.

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Así quedó la vivienda de Langreo tras el incendio en el que perdió la vida una mujer Miguel Ángel Gutiérrez

Operarios de una empresa de limpieza retirando el hollín acumulado en las escaleras, vecinos pasando la fregona delante de las puertas de sus casas, un olor a humo persistente y agentes de la Policía Científica tomando fotografías en la vivienda del cuarto piso afectada por las llamas. Las señales del trágico incendio ocurrido en la tarde del miércoles en el edificio del número 32 de la calle La Unión, en Langreo, tardarán algún tiempo en desaparecer. También la conmoción de los residentes de este bloque por el fallecimiento de una de sus vecinas, de 48 años de edad. No era la primera vez que ocurría un suceso similar. Desde finales de agosto se han registrado un total de cinco fuegos en la misma vivienda, dos de ellos de menor calado y de los que algunos vecinos no tenían conocimiento hasta ahora.

Los agentes inspeccionan la vivienda afectada. M. Á. G.

La Policía trata de aclarar el origen del fuego “sin cerrar ninguna vía de investigación”. Los vecinos consultados por este diario creen que fueron intencionados. En el piso afectado por las llamas –dos viviendas unidas– reside habitualmente un matrimonio mayor con dos hijos. La hija fue la mujer que perdió la vida el miércoles. Desde el incendio anterior –ocurrido el 7 de enero, solo cinco días antes– el padre y los hijos permanecían realojados temporalmente en un hotel. La madre quedó ingresada en la unidad de Psiquiatría del hospital Valle del Nalón. El fuego esta vez se produjo unos minutos después de que la víctima regresara a la vivienda, que se presuponía vacía. Algunos vecinos aseguran que estaba alterada y que incluso llegó a gritar que los iba a quemar a todos.

El hermano de Isabel Neponoceno vive solo en la casa contigua a la vivienda afectada por el fuego. La alertaron a ella de lo sucedido. “Él trabaja con un camión y estaba fuera. Me avisaron a mí las dos últimas veces. El miércoles, al ser la segunda vez en cinco días, no me lo creía. Pensé que había quedado algo por ahí que volvió a prender. Cuando ya supimos que fue ella que volvió a hacerlo…”.

Neponoceno explica que se vivieron momentos de confusión y angustia, que finalmente se saldaron de forma trágica, con el fallecimiento de la joven: “Se sabía que estaba dentro la chica que falleció porque hubo vecinos que a las tres y media la vieron subir. Los bomberos la buscaban porque contaban con alguien dentro”. Y añade: “Una cosa es una desgracia fortuita. Si te pasa eso, vale. Un accidente lo tiene cualquiera, pero provocaciones… Y ya son cinco veces desde el verano. Cuando fueron a hablar con la Policía comentaron que hubo otros dos fuegos en medio, además de los tres que ya se conocían. Los otros dos no llegaron a mayores”.

Isabel Neponoceno, en primer término, con su madre Lourdes Batista. M. Á. G.

“Esta vez” –prosiguió la mujer– “fue distinto porque reventó una tubería. Salía una catarata. Los bomberos, en un momento dado, quisieron saber cómo estaba este piso. Tuve que subir con ellos y ahí ya aproveché para poner un muro de trapos. Estamos con el alma en vilo. El viernes estábamos relativamente tranquilos. Pensamos, bueno, esto no puede volver a pasar porque ellos aquí no pueden volver a vivir porque no estaba habitable. Pero cuando vuelve a pasar... Tenemos que darle las gracias al mismo vecino que avisó de las llamas las dos veces”.

Ese “ángel de la guarda” se llama Avelino Martínez y vive en el tercero, justo debajo de la casa que ardió.

“Empecé a oler a humo, a quemado. Me asomé a la ventana y en ese momento vi caer cosas encendidas, imagino que de la persiana o algo. Y me dije: ya pasa lo mismo que la otra vez. Fui avisando a los vecinos. Subí al ultimo piso y luego ya fui bajando planta por planta. Hay que tomarlo como viene porque no te vale de nada preocuparte ni disgustarte”, reflexiona Martínez.

Su mujer, Ángela Marcos Fernández, también rememora la tensión vivida. “Yo ya estaba muy asustada desde lo que había pasado el viernes. El miércoles, a las cuatro menos diez, mi marido olió a humo. Me asomé por la ventana y empecé a dar gritos y a llamar los vecinos para avisarles de que había fuego. Me dio un ataque de ansiedad”. Y añade: “Lo que quiero es que esto se solucione. Para los daños materiales ya hay seguros, que se hagan cargo de todo. Espero que no pase lo que pasó en agosto, que no se hicieron cargo de nada. Nosotros tenemos el parqué levantado y los colchones mojados. Ahora estamos en un hotel”.

Avelino Martínez, en su vivienda. M. Á. G.

Marcos aludió a la delicada situación vivida por la familia del inmueble afectado. La madre “está ingresada en Psiquiatría” y los vecinos especulaban en un principio sobre la posibilidad de que ella hubiera originado los fuegos. “Yo un día se lo pregunté: ¿Qué hiciste?. Me contestó que ella no había sido y su hija, que estaba con ella, me dijo que dejara de preguntarle tanto. Tengo mucho miedo a vivir aquí por la sencilla razón de que, claro, están todos enfermos. Yo entiendo todas las enfermedades porque nadie sabe lo que es la cabeza. Te juega muy malas pasadas. Y me da mucha pena ver lo que vi ayer”, aseguró esta vecina, en alusión a la conmoción por el fallecimiento de la mujer.

“Personalmente tengo miedo”, señaló. “Aquí no puedo dormir. Es superior a mí. Me encuentro mal psicológicamente. Tengo miedo de que caiga la estructura abajo o cualquier cosa. Vives, hablando vulgarmente, con la espalda abierta”.

Su marido, expuso que “nosotros no nos habíamos enterado, pero constaba en la Policía que había habido otros fuegos de menos intensidad. Hace falta una solución. El Ayuntamiento o servicios sociales tienen que tomar una determinación; esto es un peligro para el resto de los vecinos. Aquí hay gente mayor, hay niños y el resto de la gente, que estamos expuestos. Si esto pasa de noche puede haber otra desgracia”.

Investigación

En la mañana de ayer, agentes de la Policía Científica entraron en la vivienda afectada por llamas para tomar fotografías y recabar indicios que puedan aclarar el origen del fuego. Las llamas calcinaron esta vez un vestíbulo y un salón, anexo a otra estancia en la que fue hallada la mujer, a la que, tanto en la propia vivienda como en la calle, se intentó reanimar sin éxito durante una hora. La ventanas estaban abiertas, lo que pudo acelerar la propagación de las llamas. Responsables policiales indicaron ayer que la investigación será compleja y determinará dónde se inició el fuego y si se empleó algún tipo de acelerante o no. “No está cerrada ninguna vía de investigación”, indicaron.

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