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El SOMA denuncia el silencio de Rioglass Solar sobre la venta de su nave en Lena

El sindicato considera que la negociación tiene trascendencia para la plantilla porque podría situar a la empresa “en situación de insolvencia”

La nave de Rioglass Solar en el polígono lenense de Villallana. | LNE

A principios del mes de diciembre se conoció que Rioglass Solar estaba negociando la venta de la nave que tenía en el polígono lenense de Villallana y que centraría su actividad en las instalaciones de Sovilla en Mieres. Una venta que, como apuntan desde el SOMA-FITAG-UGT, no se trasladó a la plantilla por los cauces establecidos en el Estatuto de los Trabajadores, a pesar de la “trascendencia” que podría tener este acuerdo.

Y es que, como explican desde el sindicato, “la venta de activos de la empresa puede situarla en una situación de insolvencia, defraudando las legítimas expectativas de los acreedores, entre ellos los trabajadores, lo que podría dar lugar, en su caso, a la adopción de medidas legales que amparen su derecho”.

Tras tener conocimiento de la venta, han sido varios los intentos de obtener información al respecto. En todos los casos, según el SOMA, la empresa mostró “su reiterada negativa”. La ultima vez tuvo lugar en la reunión que mantuvieron el pasado 20 de diciembre. Por ello, y al amparo de lo dispuesto en el Estatuto de Trabajadores, la representación sindical ha recurrido al burofax. Así, han solicitado formalmente información relativa a la venta de activos, “especificando el destino de la maquinaria que está en el interior de la nave, una posible fusión empresarial, el cierre del centro de trabajo, los trabajadores afectados por esta venta y las consecuencias que les pudiera derivar”.

Regulación temporal

Hace hincapié el sindicato el “sacrificio” que ha realizado la plantilla tras las últimas salidas de trabajadores. Además, en la actualidad hay 39 trabajadores afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) “en previsión que el negocio termosolar pueda ir recuperando la normalidad, en unas factorías que son las únicas capaces de fabrica espejos curvos para este tipo de generación de energía”. Apuntan desde el SOMA-FITAG-UGT que, “los acuerdos alcanzados tiempo atrás se basaban en la buena fe negociadora de ambas partes”. Esto, señalan, “se ha roto de forma unilateral por la empresa, dado que se toman decisiones muy importantes sin trasladar información a los afectados”. Y es que no solo afecta a la pérdida de puestos de trabajo sino que “puede llegar a incidir sustancialmente en las posibilidades de futuro o en las indemnizaciones a percibir si se diese otro extremo que nadie deseamos”.

El pasado verano se cerró con la compañía un acuerdo por el que fueron despedidos 42 de los 91 empleados que había en la empresa. Otros nueve se acogieron a una baja voluntaria y uno más pidió la recolocación en otro de los centros de trabajo que tiene la empresa en España. Un acuerdo que no satisfizo demasiado a los sindicatos, donde lo más positivo es que se consiguió reducir el número de despidos que inicialmente planteaba la compañía. El objetivo inicial era despedir a 52 trabajadores. Ahora vuelve la incertidumbre entre los trabajadores de Rioglass.

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