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Mieres recupera una de sus joyas arquitectónicas, la Casa del Notario Vigil, a la que todavía debe dar uso

La recuperación de este histórico inmueble ha costado a las arcas municipales casi medio millón de euros

Estado actual de la Casa del Notario Vigil tras su rehabilitación. | D. M.

El Principado declaró hace ya una década la Casa Notario Vigil como Patrimonio Cultural de Asturias. Este inmueble de principios del pasado siglo XX es obra del reconocido arquitecto Teodoro Anasagasti y durante años ha corrido alto riesgo de acabar en ruina. De hecho, parte de la cubierta llegó a desmoronarse. El edificio luce finalmente rehabilitado. La recuperación de este histórico inmueble ha costado a las arcas municipales casi medio millón de euros, sumando el coste de la compra y el proyecto de arreglo. Queda ahora por conocer el uso que el Ayuntamiento la dará a la instalación, inicialmente adquirida para albergar el fallido museo de la tonada

El Ayuntamiento de Mieres, a través del área de Desarrollo Urbano Sostenible que dirige Delia Campomanes, anunció ayer que las obras del proyecto de “consolidación y recuperación de elementos estructurales, cerramientos y acabados” de la Casa Notario Vigil afrontan ya su última fase. De hecho, se puede decir que la obra está ya prácticamente concluida, quedando pendientes ya solo algunos detalles para dar por terminados los trabajos en este inmueble. Se trata de uno de los dos chalets construidos por Anasagasti en la actual calle Numa Guilhou. Como ya se ha dicho, el inmueble está incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA). La actuación, que ha supuesto una inversión de más de 300.000 euros entre la adjudicación de los trabajos y la dirección de obra, se ha centrado “en la recuperación y consolidación de elementos estructurales, cerramientos, fachada y cubierta, así como el acondicionamiento de la parcela”.

El gobierno local destacó ayer que con este proyecto “se recuperan y mejoran las condiciones de seguridad, salubridad y ornato en este chalet de estilo regionalista, construido hace un siglo”. Los gestores municipales recalcaron que se trata de un inmueble “que es parte importante del patrimonio arquitectónico y cultural del concejo y que estaba en mal estado, por lo que se decidió afrontar esta intervención para su recuperación y consolidación”. Una actuación que ahora tendrá que ser completada con obras en el interior adaptando los espacios al futuro uso que se decida para este edificio, que ha recuperado su imagen manteniendo en todo momento su naturaleza, su diseño y configuración y sus elementos distintivos.

Se trata de un edificio familiar, construido en los años 1922 y 1923, de planta básicamente rectangular dispuesta en terreno con cierto desnivel y desarrollada en sótano, bajo y piso principal. La superficie construida por altura es de unos 134 metros cuadrados y se halla englobada en una finca de 500 metros cuadrados. Recibe una cubierta a cuatro aguas, con la cumbrera paralela a la fachada, y un faldón en un lateral para resguardar un cuerpo. Tipológicamente se trata de un hotel o chalet unifamiliar, con un paso lateral y abierto en su frente (que es la fachada principal) a la vía pública, rodeado de un espacio ajardinado por un costado y la trasera.

El Ayuntamiento de Mieres compró el inmueble en 2009 para abordar la ampliación del fallido Museo de la Toná. Costó algo más de 180.000 euros. En principio la operación debía sufragarse con fondos mineros, pero la supresión en 2011 de las ayudas al carbón convirtió el adelanto del Consistorio en un pago sin reembolso.

Los daños estructurales que presentaba el edificio se habían hecho cada vez más evidentes. Los más importantes se localizaba en el tejado, parcialmente derruido. Entre la compra y el arreglo, el sostenimiento del histórico edificio le costará a las arcas municipales medio millón de euros, ya que aún queda por actuar en el interior.

Conjunto histórico

La herencia arquitectónica de Anasagasti pronto cumplirá un siglo de vida. Hace quince años la historiadora local María Fernanda Fernández, junto a Roberto Álvarez, realizaron un informe que tenía como objetivo lograr la protección urbanística y cultural de los tres inmuebles que se conservan en Asturias proyectados y ejecutados por Teodoro Anasagasti. Se trata de los dos chalés anexos que se encuentran en la calle Numa Guilhou, a espaldas del barrio de Oñón, y del edificio conocido como las Casas Baratas, en la confluencia de las calles Leopoldo Alas «Clarín» y Martínez de Vega, en pleno centro del casco urbano. Fueron encargados por el entonces alcalde del municipio, Manuel Llaneza, al ya citado arquitecto vasco Teodoro Anasagasti. Éste destaco como miembro del grupo de la revista «La Construcción Moderna», y fue uno de los profesionales contratados por el Ayuntamiento para dar forma a lo que en aquella época, años veinte, fue considerado como un ambicioso plan de obras públicas.

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