El escritor Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) penetró ayer en Mieres en el profundo de las palabras, en su legítimo significado. Lo hizo en compañía de su homónimo Alejandro Basteiro y con el soporte de su última novela “Horda” (Seix Barral).

“Las palabras no recibe hoy el respeto que se merecen y si las vaciamos de contenido, también nos vaciaremos las personas”. Esta puede ser una de las reflexiones que ayer guiaron la charla que en el café-librería La Llocura mantuvieron Menéndez Salmón y Alejandro Basteiro.

En “Horda” el autor asturiano ahonda en una pérdida irreparable: la de la palabra; debido en gran parte a la corrupción, ligereza y falta de sustancia a la que es sometida. “Al final, la novela se centra en reflexionar sobre el valor de las palabras y el riesgo que entraña hacer un mal uso del lenguaje”. El colaborador de LA NUEVA ESPAÑA y diputado de Podemos en la Junta del Principado mira con cierto recelo a la política en este aspecto concreto: “Sin duda es uno de los ambientes donde la palabra es especialmente maltratada. Es como si hubiera dejado de tener valor lo que se dice”. El problema es que también hay carencias, a juicio del autor, en la escuela, la institución en la que se socializan las nuevas generaciones: “Hoy se sirve una educación muy masticada, despejada de contenido críticos y ajena a los significados del lenguaje”. De todas formas, el escritor gijonés se aferró al factor humano último que late en cada aula: “Siempre importan las personas que están detrás de la comunicación”. Menéndez Salmón destacó su interés en ahondar en la idea de que la palabra no es solo una forma de transmitir conocimiento, “dentro del lenguaje se concitan valores éticos más allá de la practicidad”. En los últimos tiempos “el mal uso de las palabras parece más resonante, más intenso.

Novela distópico

“Horda” ha sido definida como una novela distópica que trata sobre la incomunicación, la tiranía de las imágenes, la sombra de las dictaduras de todo tipo. Esa sociedad distópica está contenida en Magma “un monumental dispositivo que emite estímulos visuales sin descanso” y donde “la imagen ha ocupado el lugar de la filosofía, de la historia e incluso de la religión”. Y en medio de esta “existencia sorda y muda, un hombre emprende un viaje en compañía de tres singulares camaradas: un libro, un mono y la risa”.