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Mazcatu rema por el futuro de las Cuencas

La empresa textil, especializada en ropa deportiva de alta competición, exporta a todo el mundo desde su sede en Langreo

Dos piragüistas, vestidos con la ropa de la firma langreana. | Mazcatu

Todo empezó en Mantova, la popular empresa textil ovetense, pionera del sector de confección español, que cerró sus puertas en la calle Vázquez de Mella de la capital del Principado en 1992 tras 37 años debido a una suspensión de pagos. “La causa fue la falta de liquidez, la desidia de la Administración regional y la desconfianza de los bancos en el sector textil, que impidieron que avalaran los 150 millones en letras que le adeudan sus clientes”, como reflejaba entonces LA NUEVA ESPAÑA. Entre los 130 empleados que se fueron a casa estaban los padres de Juan y Javier Rodríguez.

La familia montó entonces un pequeño taller en el polígono de Asipo, en Llanera. Comenzaron a trabajar para Inditex, el gigante de la ropa en España, fabricaban prendas para Zara y dos años después, en 1995, con ya 70 empleados en plantilla, la empresa textil Mazcatu se trasladó al polígono de Riaño, en Langreo.

Una trabajadora durante la confección de la ropa. | F. Rodríguez

“Inditex apretaba mucho los costes y tuvimos que hacer una reestructuración de la empresa”, explica Juan Rodríguez, que está al frente de la empresa junto a su hermano Javier. Además en aquellos años 90 surgió el gigante chino. Siguieron unos años trabajando para Amancio Ortega pero la dependencia ya no era absoluta, así que entre 2004 y 2004 decidieron romper su relación comercial con el de Arteixo y crear tres marcas propias. Así nacieron Mazcatu, especializada en piragüismo y remo; Tryzzer, ropa de deportes de contacto y ya el año pasado Khiwo, para el resto de deportes.

La fase de diseño de las prendas deportivas que se fabrican en Langreo. | F. Rodríguez

La empresa se especializó en ropa deportiva. “La confección de moda se estaba marchando fuera de España y vimos un hueco en el deporte”, explican.

Se dieron cuenta también que uno de los deportes con más tradición en Asturias, el piragüismo, era uno de los grandes abandonados, “no tenía ropa especializada”. Los piragüistas entrenan muchas horas al día y en condiciones complejas de humedad y temperatura, así que Mazcatu pensó que ahí había un nicho de mercado y se fueron a por él. No dejaron de confeccionar moda, de fabricar uniformes para colegios como el École o de trabajar con empresas textiles de Alemania y Reino Unido, pero apostaron por el deporte. Tenían dos opciones, explica Juan Rodríguez, “o competir en precio con otras empresas o innovar”. Optaron por lo segundo y por “trabajar codo con codo con deportistas de élite”, entre los que está Teresa Portela, que lleva nada menos que seis juegos olímpicos y que es medalla de plata en Tokio 2020. También han trabajado con Javier Hernanz, medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Piragüismo de 2018, ganador de cinco medallas en el Campeonato Europeo de Piragüismo entre los años 2004 y 2018, y actual presidente de la Federación Española de Piragüismo. “No les pedimos nada a cambio, nos interesa su criterio profesional”, subrayan en la empresa.

Una trabajadora durante el diseño de las prendas. | F. Rodríguez

El departamento de desarrollo de producto es el que se encarga de diseñar las prendas que luego les envían a los deportistas para que den su opinión. Rodríguez explica que “es necesario conocer cual es el patrón y el tejido más adecuado para los movimientos de cada deporte”.

En el departamento de I+D se trabaja para buscar lo más adecuado. Lo más importante es lograr eliminar la humedad de la ropa para que los piragüistas no estén mojados continuamente. También es fundamental eliminar costuras para evitar rozaduras, “la ropa que tenían les generaba muchas heridas”, dice el empresario.

El género que utiliza Mazcatu para la confección de la ropa. | F. Rodríguez

Una vez decidido el tejido y el patrón se fabrica la prenda que se le envía al deportista, “ellos son los que testean los dos aspectos”. Con las modificaciones aportadas por los profesionales, se comienza a fabricar la prenda.

En Mazcatu tienen claro que nada como el producto de cercanía. Son conscientes del poder del gigante asiático, del poderío de China y Taiwan en desarrollo de tecnología de tejidos, pero “intentamos que todos los materiales que utilizamos sean nacionales o al menos europeos”, apuntan. Les da resultado, han vestido a varios deportistas olímpicos y exportan sus prendas a Inglaterra, Irlanda, Alemania, Bélgica, Australia o Arabia Saudí.

Con el parón de la pandemia la empresa tuvo que buscar alternativas. Tenían la tecnología y el conocimiento y decidieron hacer mascarillas especializadas para deportistas. Fue un éxito, más de 200.00 mascarillas homologadas y certificadas en la lucha contra el covid-19 que utilizaron el equipo de remo de la Universidad de Cambridge, el Real Oviedo o el Atlético de Madrid.

Una operaria en la fase de empaquetado. | F. Rodríguez

Entrado 2021, durante el primer semestre, “estuvo todo muy parado”, reconoce Juan Rodríguez, que señala que “en agosto ya estábamos a pleno rendimiento”. La situación pandémica mundial “ha hecho que muchas marcas empiecen a “relocalizar su producción para garantizar la seguridad en el abastecimiento”. Comprar en China puede suponer muchos meses de espera. La otra corriente, la de las marcas que decidían apostar por mercados del Este de Europa, también se está viendo afectada por la inestabilidad política, algo que ya se apreciaba antes de la guerra de Ucrania. Todo esto está abriendo más puertas a la empresa langreana que espera “recuperar el mercado que tuvimos hace años”. Se refiere Juan Rodríguez a cuando Mazcatu tenía 70 empleados.

El futuro se presenta prometedor, pero siempre hay un pero. En Mazcatu no encuentran personal, no hay trabajadores cualificados en la producción textil industrial. Los problemas para encontrar empleados han llevado a la empresa a tomar una decisión, montar su propia academia, su centro de formación en sus instalaciones. Han mantenido contactos con el Ayuntamiento de Langreo, y también con los de Oviedo y Gijón para hablarles de la carencia en la formación, pero la burocracia les ha llevado a tomar la decisión de hacerlo ellos mismos. En la nave de Mazcatu del polígono de Riaño comenzó el pasado mes de febrero un curso intensivo para formar trabajadores. “Las enseñanzas que hay están destinadas a la moda, y está muy bien que te puedas hacer un vestido de fiesta, pero se necesita personal en la fabricación textil industrial”, insiste Juan García, que recuerda los tiempos de Mantova, en Oviedo, y de la fábrica de camisas IKE, en Gijón, cerrada en 1990 con 277 trabajadores en la calle. Desde aquellos primeros años 90 el sector no ha sido lo mismo y García ve en ello “una oportunidad de trabajo y de futuro para Asturias”. Ellos han decidido hacerlo en Langreo y ofrecen una formación intensiva para grupos de 4 a 6 personas que durante dos meses aprenderán el oficio y durante otros tres harán prácticas en empresas del sector. Una buena forma de remar por el futuro.

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