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Carlos Flórez Nuevo jefe de la Comisaría de Langreo-San Martín del Rey Aurelio

Carlos Flórez, nuevo comisario de Langreo-San Martín: “El delito más habitual son las estafas; nos han invadido y con internet, más”

“Esta es una demarcación bastante segura, con un índice bajo de delincuencia; una de las dificultades es que abarcamos mucho territorio”

Carlos Flórez, frente a la Comisaría de la Policía Nacional, en La Felguera. | Ángel González

Carlos Flórez acaba de ponerse al frente de la Comisaría de la Policía Nacional de Langreo y San Martín del Rey Aurelio. Nacido en Salamanca hace 50 años, se considera “de donde uno pace”, es decir Asturias. Aquí se casó y tiene dos hijos. Y aquí desarrolló su carrera, unos meses en Mieres y después en Oviedo y Avilés, su último destino antes de llegar a la cuenca del Nalón.

–¿Cómo se encuentra?

–Aún aterrizando, llegué aquí hace apenas un mes, pero muy bien, encantado. Es un ascenso y eso siempre es bien recibido. Es un puesto de más responsabilidad pero llego con muchas ganas de hacerlo lo mejor posible.

–Pese a ser salmantino vive en Gijón y ha desarrollado gran parte de su carrera en Asturias.

–Sí. Como buena persona de interior, cuando llegué a Asturias quise vivir cerca del mar. Nada más jurar como policía mi primer destino fue Vigo, donde estuve en la Policía Judicial, en atención a la familia. Después ya vine para Asturias, estuve unos meses en Mieres y luego en la Jefatura Superior de Policía en Oviedo, de 2003 a 2009, básicamente en la Policía Judicial, donde he desarrollado fundamentalmente mi carrera profesional. En 2009 me fui a la Academia de Policía, donde estuve de profesor cinco años, y el 2014 me fui a Avilés, hasta que ahora me ofrecieron la jefatura de plantilla de Langreo y San Martín del Rey Aurelio.

–¿Qué opinión tenía de las Cuencas?

–Es una pregunta complicada. Las Cuencas siempre han tenido fama de cierta conflictividad, por la minería y la industria. Los que somos de fuera identificamos Asturias con las Cuencas, con la mina. Obviamente ahora, y por desgracia, la mina, como toda la industria, está en declive. Lo que sí sé es que son gente muy sana y muy recia.

–¿Y cuál ha sido su primera impresión?

–Me ha sorprendido mucho. Reconozco que apenas conocía la zona. Sí que conocía la parte alta, el parque natural de Redes, hacia el Puerto de Tarna. Me gusta mucho caminar y hacer excursiones, pero de la zona baja conocía el Museo de la Minería y poco más.

–Ahora ya lo conoce.

–Sí, y me resulta una zona muy grata, muy agradable. No sé si le he cogido el gusto por lo que supone en lo profesional, pero estoy muy a gusto. Eso sí, la demarcación de esta comisaría es muy grande, y eso hace más complicado el servicio, son casi 18 kilómetros de punta a punta, entre Langreo y San Martín del Rey Aurelio, pero bueno, estamos ahí.

–¿Cómo ha encontrado la Comisaría?

–Muy bien. El servicio que se venía prestando era bastante bueno, por eso mi idea es mantener esa línea, que creo que es correcta.

–¿Cuál es el delito más habitual en la zona?

–El mismo que en todas partes, la estafa. Nos ha invadido. La estafa funciona en todas partes, todos estamos metidos en las nuevas tecnologías, que son un escaparate más. En internet es donde se realizan un montón de transacciones económicas y es donde hay más incidencia de estos delitos.

–¿Las Cuencas son más vulnerables a esto al tener una población envejecida?

–No necesariamente. A veces las personas mayores, que pensamos que son más vulnerables, tienen cierto rechazo y les cuesta entrar en las compras por internet. Los delitos son en compras, ventas o usos fraudulentos de tarjetas, y esto suele ser más gente joven. La gente mayor sigue pagando en efectivo y sigue yendo al comercio.

–¿Y delitos de calle?

–Es una zona en la que no hay demasiada incidencia. La delincuencia suele ser bastante cíclica. En las últimas semanas hubo algunos robos en interior de vehículos, pero se detuvo a la persona y los delitos bajaron. Tenemos algo esporádico. Hay algunas amenazas, peleas. Es una zona bastante segura, con un índice bajo de delincuencia. Me sorprendió bastante que, teniendo fama de zona conflictiva, no haya conflictividad. La gente es reivindicativa, eso sí, pero sin excederse.

–¿Qué más le llamó la atención?

–Que en la demarcación hay ocho polígonos industriales, que hay muchas empresas y algunas de ellas muy importantes y punteras.

–¿Cómo es su relación con la Policía Local y con la Guardia Civil?

–Los contactos que he tenido hasta ahora han sido muy buenos. Las cosas que les afectan a ellos nos afectan a nosotros y viceversa. Hay una comunicación muy fluida. La Guardia Civil se encarga de la zona rural y la Policía Local de los núcleos urbanos, entre todos intentamos dar el mejor servicio.

–En la Cuenca del Caudal parece que ha habido un repunte del tráfico y consumo de estupefacientes, concretamente de heroína, ¿lo han detectado también en el Nalón?

–No sé si se pude decir repunte aunque está claro que droga hay y es uno de los puntos en los que trabajamos. A veces hay circunstancias, en núcleos con situaciones de empleo complicadas, donde se genera un caldo de cultivo favorable para el tráfico y el consumo. Por desgracia hay droga, como en todas partes, pero no es algo que llame excesivamente la atención respecto a otras épocas. Hay, no nos podemos engañar, y lo trabajamos, pero no sería uno de los grandes problemas que señalaría en la zona.

–La ciberdelincuencia es una de sus especialidades.

–Me gusta, sí. Una gran parte de nuestro trabajo se basa en delitos cibernéticos pero es que es todo, incluso las amenazas. Antes, insultabas a alguien en un bar y se enteraban cuatro, hoy en día se manda el vídeo, el audio y la foto por redes sociales y se viraliza. Al final la tecnología está siempre por medio.

–Hasta en los niños, con el ciberbulling.

–Es un comportamiento que ha habido siempre pero ahora están los móviles y los niños no son conscientes de la difusión y la repercusión que eso puede tener. Siempre ha habido un abusón en el colegio que se metía con la gente, lo que pasa que ahora eso se lanza a las redes sociales y se pierde el control. La difusión es mucho mayor y por tanto el daño a la víctima.

–Sobre estas bases, ¿cuál es su objetivo principal al frente de la comisaría?

–Intentar dar el mejor servicio. Trabajar los temas importantes, ciberdelincuencia, violencia de género y la delincuencia autóctona y local, con hurtos o robos en mercados, que igual no es tan grande en número de víctimas pero es la que afecta al ciudadano de a pie. Ahora mismo no hay nada que nos preocupe especialmente.

–¿Ha mantenido contactos son la sociedad civil de la zona?

–Algunos, y la acogida ha sido muy buena. Conocí a los alcaldes de Langreo, Carmen Arbesú, y de San Martín del Rey Aurelio, José Ángel Álvarez. También en conocido por cuestiones puntuales a algunos alcaldes de barrio que han venido a verme. Tengo intención de reunirme con los alcaldes de barrio, asociaciones de vecinos y de comerciantes para que nos trasladen sus necesidades. Ya tenemos un cauce establecido, que es la participación ciudadana, y departamento que canaliza todo eso.

–¿Tiene plantilla suficiente?

–Todo es susceptible de mejorar. No estamos mal y damos un buen servicio con lo que tenemos, también es cierto que si tuviésemos más daríamos mejor servicio. Más que nada por la distancia que hay y el ámbito que abarcamos. A veces, aunque estés patrullando, como es un territorio tan grande, la gente no es consciente y no lo ve todo lo que le gustaría.

–¿Es la extensión del territorio la mayor dificultad?

–Es una de ellas.

–¿Y las otras?

–La distribución. Langreo son seis núcleos (Lada, Riaño, Barros, La Felguera, Sama y Ciaño), y San Martín son otros tres (Sotrondio, El Entrego y Blimea). Eso supone multiplicar las estaciones de tren, las paradas de autobús, los mercados…. Luego está la dispersión de la población en la zona rural, y los polígonos industriales. Quieras que no esa dispersión genera dificultad.

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