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Santaclara, hijo predilecto de Morcín

La Corporación reconoce por unanimidad el “compromiso solidario” con los más desfavorecidos del sacerdote, impulsor de la Fundación Siloé

García Santaclara, en las inmediaciones de las capillas del Monsacro. | Fernando Delgado

Aunque en su tarjeta de visita se identifica como “ciudadano del mundo”, el sacerdote José Antonio García Santaclara, creador de la Fundación Siloé, siempre se ha mostrado muy orgulloso de su nacimiento en Morcín, concejo que le acaba de reconocer , con la unanimidad de toda la Corporación municipal que preside Mino García, de IU, como Hijo Predilecto por su ejemplar labor y extensa trayectoria de solidario compromiso con los más desfavorecidos de la sociedad.

La propuesta fue aprobada con la unanimidad de todos los grupos políticos con representación municipal (IU, PSOE y PP) y con el apoyo de una veintena de colectivos sociales así como de todos los exalcaldes del concejo de diferentes signos políticos, tras el escrito inicial presentado por la asociación Vestigia.

Nacido en 1943 en La Cotina, pueblo perteneciente a la parroquia de Peñerudes, Santaclara, “Santa” para sus amigos, ha sido el creador de la Fundación Siloé, entidad pionera en la reinserción social de colectivos vulnerables como enfermos afectados por el sida, reclusos, antiguos reclusos, menores y jóvenes en exclusión social, personas con discapacidades intelectuales y con trastornos mentales, refugiados e inmigrantes. También ha llevado a cabo su solidario compromiso a proyectos de inserción sociolaboral y de cooperación internacional.

El alcalde Mino García destacó “la ejemplar trayectoria vital de compromiso solidario realizada por Santaclara en favor de los más desfavorecidos de la sociedad a través de la Fundación Siloé” mientras que Marcelino García, portavoz del PSOE, mostró su alegría “por este reconocimiento merecido desde hace mucho tiempo para un morciniego excepcional y ejemplar que destaca por su compromiso social”. A su vez, Luis Felipe González, portavoz del Partido Popular, también se mostró “encantado de apoyar este reconocimiento a una persona con la que mantengo una gran relación personal y que goza de la unanimidad de todos los vecinos del concejo por su excelente labor solidaria”.

Todos los ediles destacaron el silencioso, humilde, persistente y ejemplar esfuerzo en promover la dignidad del ser humano por parte de este ilustre morciniego que se implicó con los enfermos mentales y participó en la creación del Teléfono de la Esperanza. Se ordenó sacerdote en 1979 ejerciendo como coadjutor en el barrio avilesino de La Luz.

Posteriormente, se marchó a París para atender a los emigrantes españoles y, a su vuelta, se incorporó en la gijonesa parroquia de San Lorenzo nombrándole luego capellán de la antigua cárcel de El Coto.

A finales de los años ochenta el sida arrasaba en los centros penitenciarios y Santaclara ideó entonces crear una casa de acogida para estos enfermos terminales con el fin de que tuvieran una muerte digna fuera de la cárcel. También participó en la fundación de la asociación “Chavales en Libertad”, colectivo que puso en funcionamiento catorce hogares funcionales para atención de menores en riesgo de exclusión social.

Solidario

Este cura solidario, incisivo y combativo por la justicia social siempre huye del protagonismo y practica la solidaridad desde el anonimato. Opina que “es terrible que nuestra sociedad rescate más bancos que náufragos” y se pregunta “qué podemos esperar de un sistema que afirma que existen personas ilegales”. Santaclara defiende un estado laico “porque en él cabemos todos”, afirma.

Ha dedicado toda su vida a mejorar las condiciones de vida de los más débiles, desfavorecidos y vulnerables. Su solidaria trayectoria vital ya fue reconocida en 2018 por el Ayuntamiento de Gijón que le nombró Hijo Adoptivo, también con la unanimidad de todos los grupos políticos. Asimismo, el Gobierno del Principado de Asturias le otorgó en 1996 la Medalla de Plata y Los Humanitarios de Moreda le reconocieron en 2017 con el premio “Colmena de Oro” a la solidaridad. Santaclara ni busca ni quiere premios, por eso se los merece.

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