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La imparable sangría demográfica: Mieres ya está por debajo de los 37.000 vecinos

El concejo alcanzó a principios de los sesenta los 71.092 habitantes e inició una paulatina caída de población avivada por la reconversión

Vista aérea del casco urbano de Mieres en una imagen de archivo.

La última actualización del padrón municipal refleja que Mieres acaba de bajar un nuevo escalón a nivel poblacional. El censo local ya está por debajo de los 37.000 habitantes. Concretamente, el concejo cuenta con 36. 912 vecinos. Mieres ha perdido la friolera de casi 35.000 habitantes desde 1960 hasta la actualidad. Han sido seis décadas de rápido descenso demográfico tan sostenido como imparable, excepción hecha de los primeros años de la década de 1990, cuando el concejo pareció estabilizarse demográficamente en torno a los 53.000 vecinos.

Sin embargo, aquello solo fue un breve espejismo: de 1995 a hoy ha caído el padrón en casi 16.000 personas. De manera más gráfica, Mieres ha perdido casi la mitad de la población a lo largo de los últimos 60 años. El último recuento de habitantes agrava la caída continuada de la población en Mieres desde la década de 1960, en el que el municipio alcanzó los 71.092 habitantes, la cifra más alta registrada nunca en el concejo. El éxodo se había logrado frenar notablemente, como ya sucedió con anterioridad, a principios de la citada década de los noventa, entre 2006 y 2009, periodo en que el que la pérdida de habitantes quedaba prácticamente limitada al crecimiento vegetativo negativo, con muchas más muertes que nacimientos. Sin embargo, la última década ha remarcado la tendencia a la baja.

La línea que traza la inercia de la población en Mieres dibuja una alta montaña, con una subida pronunciada hasta los sesenta y una no menos vertiginosa bajada a partir de esa fecha. Casi podría decirse que a nivel demográfico Mieres se ha despeñado. La transición coincide, como era de esperar, con los procesos de industrialización, primero, y de fallida reconversión, después.

Mieres entró en el siglo XX con 17.867 vecinos y con una imparable tendencia al alza que demuestra el hecho de que solo diez años después ya tenía más del doble, concretamente 28.195. El concejo no paraba de crecer. La proclamación de la II República, en 1931, le cogió con 43.013 habitantes, que ya eran 58.768 en el ecuador de la centuria. Y así hasta llegar a 1960, cuando el padrón llegó a los 71.092 vecinos, marcando un récord, pero también el inicio de un declive que, hasta la fecha, no ha encontrado freno.

Descenso

Las cifras son elocuentes: 65.923 vecinos en 1970; 59.340 en 1975; 58.718 en 1981; 57.025 en 1986; 53.482 en 1991; y 50.578 en 1999. El concejo inicio el siglo cayendo por debajo de los 50.000 habitantes y llegó a 2020 sin poder superar la barrera de los 38.000. Actualmente se ha quebrado el listón de los 37.000. “Pérdida de población y envejecimiento son una combinación muy peligrosa, más si se suma la pérdida de empleos. Estamos en una situación en la que ya no se puede perder más tiempo. Pero aún hay margen para reconducir las cosas”. Esta reflexión del alcalde, Aníbal Vázquez, expresada no hace mucho, recoge la inquietud municipal ante el imparable despoblamiento. El Ayuntamiento sostiene que, sin un compromiso firme del resto de administración, la tendencia es incorregible.

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