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El Pozo Sotón retoma sus visitas guiadas de cinco horas de cara a Semana Santa

Los recorridos por el interior de la mina se habían suspendido por un problema eléctrico en el pozo Samuño, conectado con el de El Entrego

Visitantes al salir del pozo Sotón, que ha retomado ya todas sus actividades. | Fernando Rodríguez

Los turistas que esta Semana Santa lleguen a Asturias podrán disfrutar de la experiencia de sentirse mineros. El Pozo Sotón, en San Martín del Rey Aurelio, vuelve a ofrecer desde ayer lunes su visita guiada de cinco horas de duración por las entrañas de un pozo minero en la cuenca del Nalón.

Las visitas al Sotón, uno de los grandes atractivos turísticos de las Cuencas, tuvieron que suspenderse a principios del pasado mes de diciembre. El deslizamiento de la escombrera minera de Pumardongo, en las inmediaciones de la localidad langreana de La Nueva, dañó el sistema de bombeo del pozo Samuño, que se quedó sin electricidad. Esta avería afectó al Sotón ya que las dos explotaciones están conectadas de manera subterránea a través del Pozo María Luisa, en Ciaño (Langreo).

El argayo de la escombrera provocó también que se tuviesen que cerrar al tráfico durante semanas las carreteras de Pampiedra y La Nueva. Los vecinos de La Nueva utilizaban el tren turístico minero que une el Ecomuseo de Samuño con el Pozo San Luis.

Finalmente, Hunosa ha logrado solventar la incidencia y hace dos semanas se pusieron en marcha de nuevo en el Sotón las visitas cortas, de entre dos horas y media y tres horas y media de duración. Ayer se retomaron las visitas largas, las de entre cinco y seis horas.

Las visitas al interior de la mina se realizan a lo largo de las actuales plantas 8.ª, 9.ª y 10.ª del Pozo Sotón a una profundidad de entre 386 y 556 metros aproximadamente. Tras bajar en la jaula por la caña del pozo, el visitante comenzará el recorrido a pie hacia las zonas donde se explotaba el carbón. A lo largo de dos kilómetros aproximadamente de galerías se avanzará en dirección norte. El recorrido total por el interior de la mina es de alrededor de 5 kilómetros y Hunosa advierte de la dificultad en algunos tramos y apunta que es necesario tener cierta condición física ya que durante el recorrido se pueden sufrir situaciones de estrés y sobrecarga.

Por razones de seguridad, la entrada es restringida y se hace en pequeños grupos de visitantes que, equipados con su funda, sus guantes, su autorrescatador – equipo de respiración autónoma para casos de emergencia– y su lámpara de seguridad, pican carbón, barrenan galerías o viajan en un tren que, en ocasiones, circula bajo montañas, a más de un kilómetro de la superficie.

Entre otras recomendaciones, Hunosa pide al visitante acudir provisto de dos mudas de ropa interior “ya que la que se use durante la visita no quedará en condiciones de volver a ser utilizada ese día”. En caso de olvido, la empresa podrá proporcionar ropa interior de mina a los integrantes de las visitas, teniendo en cuenta que se trata de ropa exclusivamente, procedente del vestuario minero de la compañía.

Al final de la experiencia el visitante podrá disfrutar de una ducha antes de irse a descansar.

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