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Emutsa ha perdido un millón de viajeros tras dejar de ser un servicio obligatorio

El Ayuntamiento refuerza su apuesta por una cobertura que tenía 1.513.000 usuarios en 2000, por los 501.000 del pasado ejercicio

Cuatro de los nuevos autobuses adquiridos por Emutsa.

La Empresa Municipal de Transportes (Emutsa) ha renovado su vieja flota de autobuses en los últimos tres años gracias a una inversión de casi dos millones de euros. Es el resultado de la firme apuesta del Ayuntamiento por el sostenimiento de un servicio que en 1999 dejó de ser obligatorio al caer el municipio por debajo de los 50.000 habitantes. Desde entonces, la compañía ha perdido un millón de usuarios o, lo que es lo mismo, dos terceras partes de sus viajeros.

Emutsa tuvo en el año 2000 un total 1.513.445 viajeros. Fue, curiosamente, el último ejercicio que ganó usuarios, concretamente un 4 por ciento. La compañía lleva desde entonces conviviendo con recortes, planes de diversificación y amenazas de cierre. El primer escollo lo salvó precisamente en 1999, cuando el municipio bajó de los 50.000 habitantes y dejó de tener la obligación de prestar el servicio. El gobierno local del socialista Luis María García decidió mantener las líneas pese a que ya por entonces la carga económica era muy pesada. Pese a los problemas que arrastra la empresa, el actual gobierno local de IU mantiene su apuesta por un servicio público de transporte que se considera “imprescindible” y con un marcado “perfil social”.

Entre 2019 y 2021 han sido una decena de vehículos los que se han adquirido, lo que ha permitido reducir la edad media del parque móvil de 13 a 6 años.

Con todo, desde el cambio de siglo, Emutsa ha perdido un millón de viajeros. Concretamente ha pasado de los citados 1.513.445 usuarios del año 2000 a los 501.561 del pasado ejercicio. En este tiempo el concejo ha pasado de contar con 50.000 habitante a tener apenas 37.000, con una perdida por tanto del 26 por ciento. El desplome de viajeros es proporcionalmente mucho mayor, de un 66 por ciento, lo que viene a remarcar lo que indican los datos demográficos, que es el medio rural el que con más fuerza pierde vecinos. En cuanto al balance económico, en las dos últimas décadas Emutsa se ha vuelto mucho más dependiente de la aportación a fondo perdido que anualmente desembolsa el Ayuntamiento de Mieres. Este ejercicio, la empresa cuenta con un presupuesto de 1,15 millones de euros, tal y como se aprobó en el Consejo de Administración de la compañía. La aportación municipal supera el 60 por ciento. En 2020 esta aportación era del 30 por ciento, con poco más de 460.000 euros para un presupuesto de 1,5 millones de euros.

Equilibrar cuentas

Pese a la perdida de usuarios y la imposibilidad de equilibrar las cuentas, la continuidad de Emutsa no se ha puesto en duda en ningún momento a lo largo de los últimos años. Todo lo contrario, el Ayuntamiento ha defendido el servicio con tenacidad. De hecho, ni en los momentos más complicados de la crisis económica que generó que en 2011 el gobierno local de IU comunicase una deuda municipal de 29 millones de euros los gestores municipales tuvieron la tentación de pisar el freno. Y es que el llamado “Montorazo”, que exigía cerrar las compañías públicas deficitarias, estuvo a un paso de llevarse por delante a Emutsa. Sin embargo, el Consistorio y los vecinos hicieron frente común.

Está claro que Emutsa tiene respaldos, pero también es evidente que se enfrenta problemas graves. Necesita más usuarios y equilibrar en la medida de los posible ingresos y gastos. La pandemia ha castigado también a la empresa. El servicio público cerró el ejercicio pasado con 501.561 usuarios, lo que supone un incremento del 14,6 por ciento con respecto al año 2020. El positivo balance queda bastante deslucido si la comparativa se hace con 2019, antes de la irrupción del covid-19. Entonces se contabilizaron 700.549 viajeros. Es decir, la caída de usuarios es de un 28 por ciento en comparación con la demanda que se registraba justo antes del estallido de la pandemia.

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