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La pandemia contagia a Valnalón: caen las empresas creadas y crece la formación

El semillero impulsó el pasado año 17 sociedades, la mitad que en 2019, pero se disparó la demanda de cursos para adaptarse al mercado

Por la izquierda, Carolina Rolón, Ingrid Rolón y Elías Coto en su restaurante, en La Felguera. | M. Á. G.

Menos empresas creadas, pero más iniciativas en estudio y mucha más actividad formativa para adaptarse a las nuevas exigencias y sobrevivir en el mercado. Ese podría ser, a grandes rasgos, el resumen del balance del semillero de Valnalón correspondiente al pasado año. “Es evidente que 2021 ha sido un año todavía marcado por la pandemia del covid-19, con una mejoría notable, pero aún con importantes consecuencias en el ámbito empresarial, laboral y económico, cuyos efectos hemos podido ver directamente desde el servicio del semillero”, indican como conclusiones de la memoria los responsables de Valnalón, entidad dependiente del Principado.

El análisis de los datos confirma esa lectura. En 2019, Valnalón ayudó a crear 39 empresas, promovidas por 44 emprendedores. Fueron en un solo año las mismas compañías que se pusieron en marcha en los dos ejercicios siguientes, con 22 empresas y 26 promotores en 2020 y 17 sociedades y 22 emprendedores el pasado ejercicio. Cuajaron menos empresas, pero hubo más emprendedores que pasaron por la entidad para analizar su idea: 156 proyectos en 2021 y 179 en 2020, frente a los 128 de 2019. Además, la actividad formativa se disparó, con 713 asistentes a las acciones de sensibilización (frente a los 490 de 2019) y 483 emprendedores formados.

En 2021, el semillero participó, en concreto, en doce acciones de sensibilización, unas desarrolladas en formato presencial y otras en formato online. El equipo de técnicos tomó parte en charlas, encuentros, visitas y jornadas de emprendimiento donde “tuvieron la oportunidad de difundir los servicios prestados, sobre todo a personas en situación de desempleo, empresarios y personas emprendedoras”.

Las acciones de formación, por su parte, constituyeron el pasado año “uno de los pilares fundamentales del trabajo en el semillero de proyectos con 33 talleres impartidos en formato online y presencial a los que asistieron 483 personas. La pandemia ha puesto el foco en dos aspectos formativos esenciales para poder sobrevivir empresarialmente a esta situación y poder crecer: la adaptación del modelo de negocio y la digitalización de las empresas”, remarcaron desde Valnalón.

En lo referente a acciones de asesoramiento, en 2021 disminuyó un 7 por ciento el número de consultas totales realizadas (grupales e individuales), aunque se mantuvo en datos muy elevados, con 1.043 horas. El número de personas asesoradas se mantuvo en datos muy parecidos a 2020 (211 personas) con un ligero descenso (9 por ciento) pero aun así por encima de los datos de 2019 antes de la pandemia. “Como ya ha ocurrido en otros momentos de crisis, muchas personas ante la pérdida de empleo y la mala situación económica generada, ven en el emprendimiento una salida laboral y profesional”.

En el apartado de creación y consolidación de empresas, hubo 11 proyectos en consolidación, con lo que se vuelve a los datos de antes de 2020, donde la media de empresas que desarrollaban estos proyectos estaba entre 11 y 15 anualmente. “Sin duda 2020 fue un año excepcional en este campo debido a la existencia del cheque de consolidación, que contribuyó también a incrementar este trabajo con las empresas el pasado año”. También se apoyó desde el semillero la creación de 17 empresas, un 12,8 por ciento menos que en 2020.

A juicio de los responsables de Valnalón, 2021 fue un año donde “aún se mostraron muchas de las consecuencias de la pandemia. Y se mantuvieron aún cifras muy altas de personas emprendedoras que acudieron al semillero para analizar su idea de negocio con la idea de poder poner en marcha una empresa como salida laboral”. No obstante, la creación de empresas, “a pesar de los muchos proyectos trabajados sigue siendo baja”, ante las “dificultadas reales para poder luego poner esos proyectos en marcha ante la situación del mercado. Y la formación ha sido el eje clave demandado para ayudar a las personas emprendedoras y empresas en 2021 en su adaptación a la nueva realidad y potenciar su supervivencia”.

El semillero es uno de los servicios que ofrece Valnalón en el marco de su cadena de emprendedores, aunque la entidad también oferta naves de alquiler y nave nido, entre otras ayudas.

“Da vértigo hacerte empresario, pero queríamos trabajar y nos lanzamos”

Elías Coto y Carolina Rolón regentan un negocio hostelero en La Felguera que se puso en marcha con el asesoramiento de los técnicos del semillero de Valnalón. Con una amplia experiencia previa por cuenta ajena en el sector de la hostelería, esta pareja decidió dar el paso cuando el trabajo empezaba a escasear, para montar Tupí Restobar. “Claro que da vértigo hacerte empresario, pero teníamos cualificación y ganas de trabajar, así que nos lanzamos. Los dos nos habíamos quedado en el paro y no aparecía nada estable, así que echamos números y decidimos ir a Valnalón”, asegura Coto.

Allí prepararon un plan de viabilidad del negocio y la información sobre las parcelas que tenían menos controladas. “En Valnalón nos ayudaron mucho con el tema de la financiación, para conocer a qué ayudas o créditos bancarios puedes optar y en qué condiciones. Con eso y la capitalización de lo que quedaba del paro dimos el paso”, relata Carolina Rolón, que tiene empleada en el negocio a su hija Ingrid.

La maduración del proyecto duró unos cuatro meses. Y en medio año aproximadamente el negocio ya era una realidad. A los obstáculos iniciales, intrínsecos a la puesta en marcha de cualquier establecimiento, hubo que sumar las complicaciones derivadas de la pandemia y, más recientemente, el alza de precios. “La luz se ha disparado muchísimo y los productos también, pero no puedes repercutirlo todo sobre los precios de tu producto porque necesitas tener unas tarifas más o menos estables”, señala Coto, que añade: “Ser empresario tiene un lado bueno, que es que trabajas para ti y echar horas para ti. La parte mala es que no hay vacaciones ni pagas extra, pero tú te organizas y controlas la actividad”.  

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