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El geriátrico de Felechosa tiene lista de espera por primera vez en su historia

La residencia de mayores del Montepío, que en 2021 logró los mayores beneficios de sus diez años de trayectoria, ha ocupado sus 220 plazas

Ángel Luis Tablado lee LA NUEVA ESPAÑA en la residencia de Felechosa durante la celebración del aniversario. | | M. M. M. A.

Hace una década, en mayo de 2012, la residencia geriátrica de Felechosa comenzaba a andar tras una inversión que, en números redondos, llegó a los 30 millones de euros. Lo hacía con poco más de medio centenar de residentes y con más dudas que certezas. En sus primeros años, las pérdidas que generaba al Montepío eran constantes. Sin embargo, hoy la situación es distinta. Por primera vez en su historia, el geriátrico allerano tiene sus 220 plazas cubiertas. Y no solo eso. Hay lista de espera para poder entrar.

El presidente del Montepío, Juan José González Pulgar, muestra su orgullo por cómo se han llevado las cosas en la residencia allerana para lograr tornar una situación económica que a su llegada en 2014 era ciertamente compleja. “Se ha trabajado mucho, se han tomado muchas decisiones y a la vista está que han funcionado”, remarcó el máximo mandatario de la entidad minera. Entre esas decisiones estuvo el cambio de director del centro, apartando a Rolando Fernández –hijo de José Ángel Fernández Villa–, para optar por otros perfiles diferentes. Leo Díaz, primero, y Raquel Villa Posada –que nada tiene que ver con el sindicalista minero– en la actualidad han sido las caras visibles de un proyecto que hoy, además de los 220 residentes, genera alrededor de un centenar de empleos directos en el alto Aller.

Para el presidente del Montepío, una de las claves para que ahora la residencia de Felechosa esté llena, fue la gestión de la pandemia que se hizo desde el centro allerano, donde no se escatimaron esfuerzos ni personales ni económicos. Y con buenos resultados. “La pandemia supuso una lucha a muerte por salvar y mejorar la situación sanitaria de nuestros residentes”, explicó Pulgar, que agregó que “tuvimos un gran compromiso por parte de los trabajadores y también ayudó el proceso de vacunación y los controles que nosotros hacíamos a través de antígenos y PCR, gracias a lo que pudimos salvar bien la situación”. El virus no entró en Felechosa hasta más de un año después de declararse el estado de alarma: “Hasta que llegó la variante Omicron, estuvimos sin ningún contagio y luego fueron todos leves, incluso muchos fueron asintomáticos al estar todos vacunados”, señaló González Pulgar, para agregar que “hemos salido fortalecidos de esa situación por el trabajo tan intenso que se hizo”.

A nivel económico, la residencia también ha dado un vuelco en los últimos años. De perder casi un millón de euros el año de su apertura a lograr, el pasado 2021, los mayores beneficios de su historia, con un balance de 333.000 euros. También la media de residentes se ha ido incrementando paulatinamente hasta establecerse en algo más de 180 el pasado ejercicio según los datos aportados por la mutualidad.

Ahora, de cara al verano, ya no quedan plazas en Felechosa. Y hay lista de espera. “Tenemos mucha gente interesada en venir y eso nos hace estar satisfechos por que el trabajo que se está haciendo está dando sus frutos”, finalizó Juan José González Pulgar.

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