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Universidad y Hunosa se unen para impulsar el aprovechamiento forestal

El proyecto está destinado a la producción de biomasa para La Pereda, la conservación ambiental y la posibilidad de ser “sumidero de carbono”

Asun Cámara muestra al exrector Santiago García Granda los cultivos energéticos que desarrollaron en su grupo de investigación.

El grupo de Investigación de Gestión Inteligente de Bosques (SmartForest) de la Universidad de Oviedo, con sede en el campus de Mieres, encabeza un proyecto para la “gestión digital” de los bosques propiedad de Hunosa. Una iniciativa está encaminada no solo a la producción de biomasa para la central de La Pereda. Y es que también va destinada a la conservación de la biodiversidad e, incluso, puede abrir un nuevo modelo de negocio como sumidero de dióxido de carbono.

Esta colaboración se asienta sobre un convenio establecido entre la empresa estatal y la Universidad de Oviedo hasta noviembre de 2024. Para ello, Hunosa aportará una dotación presupuestaria de 195.481 euros destinada al “apoyo y soporte de las tareas de investigación” que se distribuirán en diferentes anualidades. La investigación será desarrollada por tres profesores doctores “con vinculación permanente con la Universidad de Oviedo”. Esto supone un paso más dentro de las iniciativas relacionadas con la biomasa que se desarrollan Hunosa y la Universidad. Esta relación comenzó en 2008 a través de extinto grupo de investigación GIS-Forest con el proyecto de los cultivos energéticos, que son plantaciones de árboles de crecimiento rápido para su utilización como biomasa que se realizaron en antiguas escombreras que la compañía estatal tiene en las Cuencas. Una exitosa iniciativa que determinó que el chopo era la especie que mejor se adaptaba y que mayores rendimientos de producción garantizaba.

Ahora la acción se traslada ahora a los bosques de Hunosa. Cuenta Asun Cámara, exdirectora de la Escuela Politécnica de Mieres y coordinadora de SmartForest, que el objetivo “es realizar una gestión inteligente, digitalizada, de estos bosques utilizando las últimas tecnologías, como el satélite o los Sistemas de Información Geográfica, que nos permiten poder tener controlada toda esa superficie forestal”. Esta labor se llevaría a cabo “no sólo para la producción de madera para la futura central, sino que también tiene un aspecto fundamental en la conservación de la biodiversidad”. Cámara también explicó que estos bosques de Hunosa “son un importante sumidero de dióxido de carbono, y también puede ser un modelo de negocio para absorber las toneladas de dióxido de carbono que generan otras empresas”.

La investigadora hizo hincapié en que en este proyecto “se aplican las nuevas tendencias en el mundo forestal, que son las que han motivado la modificación del plan de estudios de Ingeniería Forestal, que comenzará el próximo mes de septiembre”. Este plan nuevo pretende que los alumnos “adquieran nuevas herramientas digitales para la gestión del monte y salgan de la escuela con destacadas competencias en esta materia y se puedan especializar en nuevas tecnologías”.

Bosques

En el caso del proyecto para los bosques de Hunosa, Cámara destaca que “permitirá ser más eficiente en el control forestal, ya que el trabajo que antes te podía llevar seis meses se reduce a días”. Asimismo, destacó que conocer en profundidad el estado de su superficie forestal “permitirá a Hunosa tener un porcentaje de biomasa estratégica propia, que les ayudará a suplir la demanda de biomasa externa en un momento fundamental y evitará tener que parar el funcionamiento de la central por no tener materia prima”. Otro aspecto destacado por la investigadora es la conservación de la biodiversidad, que da cuenta de que Hunosa “también está comprometida con el medio ambiente y la conservación, que cuida sus recursos”. Al respecto, hay que tener en cuenta que entre la superficie forestal de Hunosa “hay 300 hectáreas incluidas en la red natura”.

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